La mamá de Joaquín, epílogo
Diciembre del 2012…
Diciembre del 2012…
Andrea: Estoy recostada sobre la cama, boca abajo. Hace calor, por lo que mi desnudez se siente agradable. La casa está silenciosa, más silenciosa que cuando Rubén todavía vivía
Andrea: Estoy recostada sobre la cama, boca abajo. Hace calor, por lo que mi desnudez se siente agradable. La casa está silenciosa, más silenciosa que cuando Rubén todavía vivía
A lo lejos veo el colectivo. Viene rápido. No se detiene en la parada. Doy dos pasos hacia adelante. La bocina suena fuerte. Mis ojos se ofuscan por las luces.
Hasta ahora venía bien alejándome de las drogas. Mirándolas de lejos, con cariño, pero también con respeto. Algún fasito, de vez en cuando con los pibes. Pero merca ni a palos. Por lo que me contó el tío Omar, esa cosita blanca es tan rica que cuando la probás no te suelta. Y esa otra porquería que
Prolongando el placer…
Me banqué la noche acordándome de su pielcita suave, de sus piernas, de su culo, de mi boca besando su carita, de sus ojos azules que no se animaban a mirarme.
Era la primera vez que me ponía fachero por una mina. Siempre uso ropa que me quede cómoda, sin importarme si me veo bien o mal. Además, nunca necesité hacerlo.
El director me había atendido muy amablemente, pero es un pusilánime, me dijo que no pensaba hacer nada porque la pelea de mi hijo con ese salvaje sucedió fuera del colegio. Al menos logré que me de el nombre del pibe.
Lo intenté todo: ponerme las ropas íntimas que a él le gustan; decirle frases picantes al oído; esperarlo en bolas cuando venía del trabajo; insinuarle que si gustaba, podía penetrarme por atrás… en fin, intenté todo, pero no sucede nada.