La traición a mi amigo
Me convertí en el amante de la esposa de un amigo y mentor. La traición duró meses y la culpa llegó tarde. No hay excusas.
Me convertí en el amante de la esposa de un amigo y mentor. La traición duró meses y la culpa llegó tarde. No hay excusas.
Fui a ver a mi novia tímida, la encontré caliente y la follé de perrito hasta llenarle el culo de nalgadas. Terminé en su espalda justo cuando llegaron sus papás.
En el colectivo lleno, una señora madura se frotó contra mí hasta mojarse. Jugamos con el vaivén del bus y ella se bajó sin mirarme, dejándome con la erección y su olor a excitación.
En un baño de concierto, unos follaban y una mano anónima me sacó la polla y me hizo correr como nunca. Ni sé quién era, pero me vuelve loco recordarlo.
El marido grabó cómo reventé a su esposa. Le metí la verga por todos lados mientras él narraba y se jalaba. Fue tan morboso que aún me excita recordarlo.
Mi prima Vero y su amiga Sofia me invitaron a un trío. Las cogí a las dos como putas en celo: me mamaron la verga, se lamieron el coño y gritaron mi nombre hasta que les llené la boca de leche.
Cada reunión familiar es mi oportunidad. Al saludar a mi tía Laura, mi mano «se equivoca» y acaricia sus nalgas firmes. Ella nunca se niega, solo susurra «ten cuidado» con voz temblorosa. Su falda sin ropa interior y su humedad confirman que este juego de manos lascivas nos excita por igual.
Descubrí una pasión ardiente con Sofía, mi amiga lesbiana. Nuestros cuerpos se encontraron con urgencia en el sofá, explorándonos con una intensidad que jamás imaginé. Gemimos, sudamos y nos entregamos hasta quedar exhaustos, bañados en satisfacción y deseo cumplido.
Probamos poner Halls en la vagina de mi prima: menta sabía a pasta dental, cereza parecía crimen y limón ardía. Aunque ninguno funcionó, terminamos riéndonos y follando por horas.
La madre de mi mejor amigo, recién divorciada y 20 años mayor, me demostró que la experiencia vence a la juventud. Entre mamadas de culo, cogidas salvajes y un apetito insaciable, Esa mujer me dejó seco en su cama matrimonial.