«El virgen de mi grupo que se hacía el tímido por un mes, hasta que le enseñé lo que es una buena chupada de concha. Llegué sin calzón, le saqué su verga rosadita de 16cm (sorpresa), y en 4 minutos ya tenía su leche en mis dedos, lamiéndola como helado. Para la segunda ronda, le monté mi totona en la cara, me dio como toro y hasta le regalé su fantasía: mi culo sin condón. Cuando se corrió todo adentro, sonó como trompeta al levantarme. Ahora el muy pendejo me manda fotos de su verga dura en clase, mientras su novia ni sospecha que su ‘primer amor’ ya sabe lo que es una puta de verdad. Jajaja, ¿quién diría que el calladito tenía esa lengua?»