Por
Anónimo
Una noche con mi tía Sandra
Cuando era estudiante , me quedaba en el departamento de una tía (se llamaba Sandra) ya que me quedaba más cerca de la escuela. Ella estaba divorciada y vivía sola, con su hija.
Usualmente yo llegaba tarde a esa casa, ya que tenía que trabajar después de clases y normalmente cuando llegaba solo encontraba despierta a Sandra, que también llegaba tarde de su trabajo. Acostumbrabamos cenar juntos, hablar un poco ya que no estaba muy grande (32)y después cada quien se iba a dormir.
Una noche, llegue ligeramente más tarde, sabía que probablemente Sandra estaría ya dormida, así que entre a la casa tratando de no hacer mucho ruido. Entre, deje mis cosas y fui a la cocina para comer algo y fue ahí cuando escuche un ruido extraño, era como un jadeo, el sonido venía del baño.
Lentamente me acerque y supe entonces que eran jadeos y gemidos contenidos de Sandra, se estaba masturbándo en el baño, realmente se podía escuchar claramente. Quise abrir la puerta pero preferí seguir escuchando. Cuando se detuvo, rápidamente me fui a la cocina de nuevo. Al salir, me vio y se sonrojo bastante, me preguntó si recién había llegado y le dije que si, vi una mirada de alivio y no quise quedarme con ganas de saber, así que le pregunté: «Hace mucho no sales con nadie, verdad?».
Me miro y entendió que había escuchando todo.
«Me siento sola con Pamela» (su hija), me respondió.
Hablamos mucho esa noche, sobre cómo se sentía, que ya nadie quería estar con ella por el hecho de ser madre Soltera y que a veces solo necesitaba placer.
Hubo silencio, le dije que a veces también necesitaba tiempo para mi placer, pero que por respeto a su ayuda no había querido meter a nadie a su casa, que solo me masturbaba algunas noches cuando ya no aguantaba pero que muchas veces sentía la necesidad de tener sexo.
De nuevo, silencio, ella confesó que alguna de esas veces también me escuchó o escuchaba el ruido de los videos que yo veía. Eso rompió el hielo y nos reímos bastante, hubo más confianza.
«Hace cuanto no coges con nadie?», le pregunté
«unos 2 años, Quizá»
«Cuando quieras, para eso somos familia», le dije eso más con ganas de bromear qué otra cosa, sabía que no podría pasar nada, o eso pensé.
Ella se lavanto y se dirigió a su habitación.
Intenté disculparme pensando que había sido muy grosero.
Pero en su lugar, me invito a pasar a su cuarto…
Entre a su cuarto, estaba oscuro. Muy despacio ella se quitaba la ropa. Yo hice lo mismo.
Me puso contra la puerta, me besó. Yo sentía su aliento caliente en mi cara, la sensación de que una fantasía se me cumplía. Me beso el cuello, besaba mi cuerpo y bajaba hasta mi pene.
Empezó a tocarlo, estimularlo y besarlo. Sandra estaba de rodillas chupandome la vrga.
Me encantaba la sensación, tomarla del pelo y obligarla a seguirlo haciendo. Se levantó, yo me lance sobre ella y nos tumbamos en su cama. Empecé a cogxrmela, no aguante. Me excitaban sus pechos suaves, esos pezones grandes y duros. Su vagina caliente y mojada, podía sentir resbalar mi vrga dentro suyo. Ella gemia tan rico, me besaba y me mordía. No resistí y me vine dentro de ella.
Me miró, me beso y me pidió más. Fue cuando la puse en 4.Dios. Juro que ver su ano virgen, cerrado, pequeño y apretado me excito tanto que empecé a comerlo. Parecía animal con sed, de verdad. Poco a poco, empecé a meter mi vrga en su pequeño culito, apretadito, necio y difícil, pero no imposible.
Ella bramaba, no podía hacer mucho ruido, dolía, pero le encantaba. Cusndo por fin entró, pude empezar a moverme y sentir como mi pene se asfixiaba ahí dentro. Estaba rompiendo el culo de mi tía, literalmente.
La golpee, le di nalgadas, le hice de todo esa noche.
Terminamos muy cansados, sucios y sudados.
Una extraordinaria experiencia que no acabaría ahí.
Después de todo, Pamela no estaba tan mal.


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