Por
trio
Trio
Era sábado por la noche, yo volvÃa para casa después de una sesión de discoteca mediocre, aburrida y sola.
En aquella época acababa de dejar a mi novio de toda la vida y soñaba despierta con probar aquellas cosas prohibidas que habÃa visto y leÃdo en pelÃculas y revistas porno. Mi cabeza no paraba de imaginarme en situaciones en las que estaba con otra mujer y eso me excitaba tremendamente.
Esa noche ya casi a punto de llegar a casa, un coche se puso a mi altura.
El conductor bajó la ventanilla y me llamó. Yo me acerqué y vi que eran una pareja. Pensé que querrÃan preguntarme alguna dirección y me agaché para hablar con ellos.
Para mi sorpresa, me preguntaron dónde iba y si querÃa tomar algo con ellos. En ese momento cruzó por mi mente la posibilidad de que se tratase de aquello con lo que tanto fantaseaba y acepté.
Me subà en su coche preguntándome si me habÃa vuelto loca al hacer algo asà pero a la vez muy excitada ante la perspectiva de que fuera lo que imaginaba.
Llegamos a su casa, por el camino habÃamos hablado de cosas normales con lo cual pensé que era yo quien no estaba en su juicio imaginando cosas.
Por fin llegamos a su piso. El hombre nos sirvió unas copas. No era feo aunque estaba algo grueso. La mujer era guapa, de pelo negro intenso y delgada, los dos tendrÃan unos treinta y pico. Yo tenÃa 23 añitos, era alta y rubia y tenÃa �y sigo teniendo- un cuerpo con buenas curvas, piernas largas y esbeltas y emanaba sexualidad por los cuatro costados.
Mientras bebÃamos, ella se levantó para cambiarse y ponerse cómoda
-os juro que eso es lo que dijo- al poco rato volvió llevando un kimono que se abrÃa por delante dejando ver su desnudez.
Al verla asÃ, no me quedó ninguna duda de lo que iba a suceder aquella noche, simplemente esperaba que fuese tan bueno como yo lo habÃa imaginado.
No recuerdo bien como empezamos, tal vez a ella se le abrió la bata mostrando los pechos, pero el caso es que su marido me pidió que la acariciase y yo lo hice. Mientras le cogÃa los pechos me entró una gran excitación, ¡estaba haciendo realidad mis deseos de tanto tiempo!. No los tenÃa muy grandes y tomando uno de ellos, empecé a lamerle y mordisquearle el pezón hasta que se puso duro. Agarré el segundo pecho y lo acaricié con la palma de mi mano, luego los dos con las palmas de las manos, era una locura. El marido estaba viéndolo todo y me iba diciendo lo que querÃa que le hiciera a su mujer. Por fin llegó lo más esperado. Ella separó las piernas. No llevaba bragas y su vulva estaba brillante de flujo. Era más oscura que la mÃa y su tacto en mis dedos era extraño y fascinante. Empecé a masturbarla con la mano, pasándola sobre su clÃtoris y pronto el marido me pidió que le comiese el coño.
Acerqué mi boca, le separé bien los labios y observé llena de curiosidad y de deseo aquel coño de vello negro, preguntándome que sabor tendrÃa y si me gustarÃa. Sin ninguna experiencia prevÃa, empecé a lamerla suavemente, mi lengua rodaba en cÃrculos sobre su clÃtoris y ella se retorcÃa bajo mi boca gimiendo de placer.
Su marido tenÃa una erección tremenda y en un momento dado me separó de su mujer y me tendió sobre la cama. Su mujer empezó a tocar mis pechos y a besarlos mientras él empezaba a penetrarme. Me comÃa la boca mientras su marido me embestÃa como un loco y yo disfrutaba sin creer que estaba haciendo realidad mis deseos.
Él se salió de mi y se estiró en la cama. Su pene era grueso y de pronto las dos nos pusimos a chuparlo, nuestras lenguas le recorrÃan el pene en todas direcciones succionándolo y chupándolo en una brutal competencia por darle placer. Esta vez le tocó el turno a ella. El le agarró las nalgas y empezó a follarla por detrás con fuerza. Sus pechos se movÃan y yo los agarraba con las manos tratando de acariciarle los pezones. A esas alturas los tres estábamos como locos.
Seguimos jugando los tres en diferentes combinaciones hasta que no pudimos más y el cansancio de tantos orgasmos acabó por rendirnos.
Nos despedimos diciendo que habÃamos de repetirlo.
De vuelta a mi casa, esta vez definitivamente, no sabÃa si lo habÃa soñado o habÃa pasado de verdad, pero habÃa sido divino.
4 respuestas
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