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Señores que saben tratarme como quiero
Toda mi vida fui a escuela de monjas. Eran muy estrictas y no podías hacer nada que ellas consideraran pecado, pero a mí, siendo una niña súper precoz, la prohibición solo me prendía más. Desde la primaria veía nopor de todo tipo, pero principalmente porno suave, hasta que descubrí el sexo agresivo, cachetadas, ahogamientos, nalgadas y jalones de pelo. Me encantó la dominación.
Como además me desarrollé antes, cuando a mis compañeras aún no les salían las tetas yo ya tenía curvas marcadas, y me encantaba andar provocando a mis compañeros y a mis maestros.
Perdí la virginidad muy chica y quise empezar a coger así de duro, pero los chicos de mi edad eran inexpertos. Terminé buscándome señores que supieran tratarme como quería.
Aún me gusta que me maltraten, me ahorquen y me dejen marcas por todo el cuerpo. Recién retomé este mundo y ando con las ganas contenidas de un año de mal sexo.


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