Por

Anónimo

julio 28, 2025

371 Vistas

julio 28, 2025

371 Vistas

Se lo ponía para él

0
(0)

Antes de que fuéramos lo que somos, cuando apenas empezábamos a hablarnos con más curiosidad que promesas, me contó algo que se me quedó grabado. Había un tipo en el gimnasio. No era su entrenador, ni alguien con quien hablara mucho. Pero estaba ahí. Presente. Atento. Una vez le dejó una cajita discreta. Nada vulgar. Adentro, una prenda íntima y una nota: “No necesito que me la enseñes. Solo dime si te gustó. Y si algún día la traes puesta… házmelo saber.”

No había presión. Solo un juego silencioso. Ella terminó mandándole un mensaje una noche. Solo una palabra: “Hoy”. Él no contestó. No hacía falta. A él le bastaba saberlo. Y a ella, sentir que él lo sabía. Así se fueron cruzando varias veces. Él le regalaba otra, con una nota distinta: “Esta se te ve mejor, lo sé.” Y ella, a veces, se la ponía solo para enviarle ese mensaje. Para que supiera. Sin fotos, sin encuentros, sin excusas.

Cuando me lo contó, fue sin culpa. Como si quisiera que entendiera una parte de ella que existía antes de mí. Y a veces —aunque esté conmigo, aunque ahora todo sea distinto—, me ha confesado que, cuando se prueba ciertas piezas frente al espejo, se pregunta si a él le gustaría. Si él lo sabría. Como si aún, de vez en cuando… siguiera jugando con él. En silencio.

¿Que te ha parecido este relato?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Deja un comentario

También te puede interesar

Mi suegra y yo

anonimo

12/08/2010

Mi suegra y yo

Y sin saber él, me hacía mi fantasia toda una realidad.

anonimo

03/12/2015

Y sin saber él, me hacía mi fantasia toda una realidad.

Que sucede?

anonimo

12/06/2014

Que sucede?
Scroll al inicio