Por
Anónimo
QUERÍA MI PENE PARA SU COLECCIÓN
Hace un par de semanas estuve hablando por Instagram con una chica que parecía muy maja, ella me confesó que le gustaría hacer cosas conmigo en su cama, y tras hablar subidos de tono, decidimos quedar un día para hacer realidad todo lo que queríamos. Y así el día llegó.
Cuando llamé a su puerta me dijo que pasara, que estaba abierta ya, cuando la cerré pude verla a ella, sus blancas piernas se veían bien sexys, y más aún con ese top de cuero negro que tanto sabe que me excita. Fui su esclavo sexual aquella noche, me usaba como quería.
Comenzó obligándome a pajearme mientras ella me lamía el culo, pero cuando estuve a punto de venirme, me quitó las manos con las suyas para que no me tocara más, un ligero dolor placentero me hizo gritar. Ella me dijo que como su esclavo sexual, solo ella podría hacerme venir, así pues usó su culo encuerado para darme placer contra la pared hasta venirme en su top.
Tras ellos, se lo quitó y lo lamió entero, eso me excitó y ella al notarlo subió su pie hacia mis bolas suavemente para recorrerlas junto a mi polla, la cuál al pisar levemente me hizo ponerme en cuatro. Ahí comenzó a chupar me la polla, era una experta tal y cómo me comentó en nuestras conversaciones, apenas duré dos minutos en su boca de diosa, mientras que en otras duré de cinco a ocho minutos, la primera fue cinco, pero esa será otra historia.
Luego me tumbó en su cama mientras me comía la boca, me ató a ella y comenzó a montarme con su rico coño el cuál antes me obligó a lamérselo hasta que se vino en mi boca. Cuando ya estaba a punto apoyó sus manos en mi pecho, subió su coño y me besó mientras que con sus delicados pies me hizo venirme de una mientras me dijo “no vas a venirte en mi coño, no hoy”.
Tras esto usó su culo para montarme, y a diferencia del coño, aquí si me hizo venirme, pero no una vez, sino varias, su duro culo era un manjar para mi polla y eso hacía que me viniera con facilidad. Quedaba poco para el acto final, así que tras una lenta y tentadora paja de manos, al quedarme nada para venirme me apretó, me besó la punta de la polla y empezó a lamerla.
Yo quería venirme, pero no podía, por más que intentaba moverme no podía debido a las cuerdas que me tenían atado a su cama de la tortura del placer. Después de un rato continuó con una deliciosa y rica, pero lenta y torturosa paja de pies que tras quince minutos acabó con una gran explosión de semen, la más grande que me hicieron nunca.
Yo ya estaba exhausto, nunca me habían hecho descargar tanto semen en una sola carta, ella se dejó caer sobre mí, me besaba, me tocaba el pecho, mientras sus hermosos y deliciosos pies que me hizo lamerlos antes de tirarme a la cama anteriormente, seguían jugando con mi polla sacándome la poca leche que me quedaba.
En eso, casi sin venir a cuento me dijo “sabes, este pene es increíble”, pero antes de poderla decir tan siquiera un “gracias” me contó “sabes, me gustaría tenerlo en mi colección de penes, ¿qué me dices?”. Yo no sabía bien a lo que se refería, por lo que dije que sí, ella se salió un momento y al regresar vino con un cuchillo, yo quería escaparme de ahí, pero nuevamente las cuerdas me lo impedían.
Ella se volvió a tumbar en mí y me miraba asustado mientras ponía el cuchillo con el filo hacia arriba sobre mi polla, ahí me dijo casi susurrándome al oído “¿qué pasa, tienes miedo? Te pregunté si querías que mi pene formará parte de mí colección”. Con uno de sus pies me comenzó a excitar “me gustan erectos sabes”, mientras que con el otro abrió su armario de detrás y pude ver en la única balda varios penes de distintos colores y tamaños, con los huevos incluidos.
Ahí me enteré, esa tipa estaba loca, quería tirarse a los hombres para cortarles su pene, yo estaba a punto de sentir el dolor en mi carne, pero la dije que no, que lo había pensado mejor, pero ella insistía en qué yo accedí. Yo ya estaba sintiendo el corte antes siquiera del mismo, cuando de repente me susurró al oído “sabes, eres muy gracioso y no lo has hecho nada mal, te propongo algo okay, no te corto el pene, pero eres mi esclavo sexual de por vida, eso o…te puedes despedir de tu amiguito, tú decides”.
Y así es como Kira me hizo su sumiso sexual de por vida, razón por la que a día de hoy escribo esto mientras tengo uno de sus pies en mi boca y otro tocándome la polla sin dejarme venirme hasta terminar de narrar y publicar esta historia.


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