Por
Anónimo
Por fin te vi desnuda
Tengo 27 años. Viernes a la noche, estaba solo en casa. No tenía plan y me apetecía divertirme. Recordé que una chica joven del barrio, Laura, de 21 años, estaba un poco perdida con los estudios y decidió tirar por la vida fácil a esa edad. Empezó a trabajar como camarera en un disco-bar en el cual yo iba mucho de cliente. Se vestía provocativa para aumentar la caja del garito y para ganar cuantiosas propinas.
Tengo su número y decidí llamarla para invitarla a una copa en mi casa.
-Hola, Laura. Estoy sin plan hoy y me preguntaba si te apetecía venir a mi casa, cenamos algo y tomamos una copa, de tranquilos.
-Justo hoy libro, dame una hora que me preparo y voy, sigues viviendo donde siempre, ¿no?
-Sí, aquí te espero.
Me preparé, una bonita camisa y unos pantalones vaqueros caros.
Hice algo de cena. Ensalada y pizza.
50 minutos después sonó el telefonillo y, a través de la pantalla del mismo la vi. Abrí las dos puertas y 2 minutos después llamó al timbre de mi casa. Apareció Laura, estaba preciosa. 1,65 de altura, morena, delgada. Iba muy bien vestida. Chaqueta vaquera, camiseta blanca, pantalones color marrón claro y deportivas blancas. Abrí del todo la puerta y pasó al salón.
-Espero que la cena esté lista y deliciosa, porque traigo un hambre…
-Está lista.
Estuvimos conversando mientras cenábamos, hablando de la vida en el barrio, como todo el mundo quiere salir de aquí, de los proyectos de futuro y de que, aunque gana bien en el bar, no tiene a penas tiempo para ella.
-Estoy pensando en meterme a bailarina erótica – me soltó de repente – aunque no tengo mucha experiencia – añadió
-Es una vida muy dura, te recuerdo que yo tengo locales de hostelería y nunca he decidido hacer nada parecido – le respondí
-Tal vez si practicara un poco… – dejó caer
De la nada se puso de pie.
-Pon algo de música ambiental y siéntate en el sofá
Encendí el equipo de música y empezó a sonar algo de música relajante. Me senté.
Laura empezó a mover sus caderas mientras me miraba a los ojos. Se tocaba la cabeza, los pechos y el vientre mientras seguía bailando sensualmente. Cogió una silla y puso si pie derecho ella. Mientras movía el culo se desató los cordones y se quitó la deportiva derecha deuna manera muy sensual, hecho que repitió con su pie izquierdo. Sus calcetines eran tobilleros y negros. Se quitó la chaqueta vaquera y se sentó en el suelo con sus piernas estiradas mirando hacia mí. Estiró los brazos hasta llegar a sus pies y se quitó los calcetines tirando desde la punta. Sus pies parecían muy suaves y cuidados, levantó las piernas para que mirara su pedicura.
Volvió a ponerse de pie moviendo sus caderas. Se desabrochó el cinturón y se quitó la camiseta. Tenía un sujetador rojo pasión que tapaba su no tampoco excesivos pechos. Agarró sus pechos y bajó por su vientre sus manos hasta llegar al pantalón que, de un tirón lo bajó, dejándome ver su ropa interior inferior. Un tanga rojo, del mismo color que el sujetador. Laura quería guerra.
Se sentó sobre mí y empezó a besarme.
-Esto no está dentro de mis competencias como bailarina pero eres tan buena persona conmigo que queiro que nos demos amor. – confesó
Me quitó la camiseta, los zapatos y los pantalones, todo ello envuelto en caricias y en plena confianza el uno en el otro. Notó mi abultado y erecto paquete, bajó mis bóxers y empezó a realizarme una felación. Todo era muy placentero. Desabroché su sujetador y vi sus pechos. Abultados pero no excesivamente grandes, sus pezones rosados tamaño medio. Volvió a besarme para que tocara sus pechos. Se sentó en el suelo y me pidió que le quitara el tanga. Cogí lo que quedaba de su ropa interior y por sus tobillos lo quité. En ese mismo momento me tocó su pie derecho a la altura de su boca y ella recibió un beso en la planta del pie.
– Vamos a pasarlo muy bien esta noche – me dijo
Bajó sus pies hasta mi pene erecto y sensualmente me lo acarició con ellos. La tumbé en el sofá y empecé a besarla en los labios. Bajé por su cuello (tuvo un pequeño espasmo que vino acompañado de una risa), bajé por sus pechos, su vientre plano hasta llegar a su sexo. Le practiqué sexo oral durante unos minutos. Acto seguido y despues de unos orgasmos suyos la penetré. Estaba mojada. Le practiqué el sexo de múltiples maneras, ella estaba gozando y disfrutando de múltiples orgasmos. Era hora de terminar.
Levanté sus piernas para que pusiera sus pies en mi cara y mientras, con su mano derecha empezó a masturbarme. Puse sus piernas sobre mis hombros y volví a penetrarla. Flexible como ninguna bajé mientras la penetraba hasta sus labios para besarlos. Juntos tuvimos el orgasmo final, el clímax en más confianza que he tenido nunca con nadie. Mi semen salió disparado dentro de su vagina, calentito. Saqué mi pene de ella. La besé en los labios, en el pezón derecho y en el ombligo haciéndole una pequeña cosquilla con la que volvió a echar una risa.
Me tumbé en el sofá y ella encima, ambos jadeando y, sabiendo que esta sería la primera de ojalá que muchas noches igual que esta.
Gracias por leer esta breve historia.
Una respuesta
-
Stop jerk off. I know a site where thousands of single girls are waiting to be fucked. Look at them: http://xnice.fun/rt


Deja un comentario
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.