junio 11, 2026

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mis inicios como Verónica por culpa de unos carnavales

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Hola, me llamo Ángel y esta es la historia de mis inicios, Soy de Caracas, Venezuela, por motivos económicos tuvimos que emigrar a España muy joven, llegamos a un pueblo de castilla la mancha, a mis padres le fue bien rápidamente, continué mis estudios, realizaba ejercicios, estaba en un gimnasio, la verdad tenía buen cuerpo, por herencia materna heredé una buenas piernas y trasero que además tonificaba con mis actividades físicas diaria.

A los 18 años empecé a estudiar odontología por lo que mis padres me alquilaron un piso en Murcia, antes de empezar en la Universidad me di cuenta que el piso era muy grande y podía compartir piso con algún otro estudiante y así obtener algún beneficio económico, coloqué un anuncio y así fue que llegué a conocer a Rubén, era un chico español moreno, de 22 años con buen físico y rápidamente entablamos una amistad, a fin de mes me pagaba lo que habíamos acordado y todo bien.

Los fines de semana que no salía él con su novia, (una rubia preciosa llamada Sara, con un cuerpo muy lindo que muchas veces se quedaba en casa a pasar la noche y de hecho dejaba ropa en el armario de Rubén) veíamos en casa películas, salíamos a tomarnos algo, jugábamos play al fifa, nos llevábamos muy bien…
Llega febrero y con ellos los carnavales y su novia tuvo que irse con sus padres a visitar sus abuelos, entonces estaríamos solos, yo no tenía novia, entonces le propuse:

YO: oye vamos a ver los carnavales, carrozas y esas cosas
Rubén: me parece aburrido que eso es para niños…

Yo: seguro hay chicas guapas y así nos recreamos la vista, anímate
Rubén: ¿no se tío, por qué mejor no nos quedamos tomando en casa y jugando play?

Yo: vale, pero vamos un rato, si quieres para bromear vamos disfrazados de chicas y así nos reímos de lo ridículos que nos vamos a ver y las caras de los otros al vernos.
Rubén: ¡jajaja vale, que locura! Pues te digo yo que sí que vamos a hacer el ridículo, pero vamos…

Yo: ¿vale, pero y qué ropa nos ponemos? Tendrá que prestarnos algo Sara, pero me preocupa dañarle su ropa
Ruben: de eso no te preocupes, ¡le compro nueva y ella contenta de estrenar!, así que elige lo que quieras y yo veré también que ponerme

Me tomé la tarea muy en serio, agarré una falda de tenista rosa, brasier, un hilo dental y una camisa apretadita rosa para ir combinado, al verme en el espejo me vi muy bien y decidí ir a por todas, me maquillé y al tener el cabello algo largo me puse dos coletas a los lados, me veía como una chica hermosa, Sali a ver que tal iba Rubén, él no se lo había currado casi nada, se veía muy gracioso, el vestido le quedaba muy ceñido y por más ropa femenina que usase se veía muy masculino, pero ese era el plan, ir de cachondeo como decía él.

Él en cambio al verme se quedó sorprendido, me dijo que, recuerdo textualmente sus palabras:

Rubén: ¡Esta preciosa! ¡Pareces una chica de verdad y de las buenotas!
Yo: no me hagas reír, soy Ángel, estamos de joda, no me vayas a venir follando, ¡eh!

Rubén: ¡no prometo nada, que estas muy guapa!
Yo: vamos pues a ver el carnaval

Fuimos, la verdad no fue buena idea, siempre se nos acercaba algún viejo baboso a decirnos cosas, sobretodo a mí, o un grupo de chicos que nos buscaron conversación, mientras hablaban con Rubén uno de ellos se me acercó a decirme que le gustaba mucho mientras me agarraba por la cintura, lo cual me incomodó pero no hice nada en rechazo para no dañar la salida con Rubén, al final había sido idea mía, el chico al ver que solo lo ignoraba pero me quedaba allí, parece que lo interpretó como que me gustaba, pues en vez de dejarme en paz se fue poniendo detrás de mí y me arrecostó su pene entre mis nalgas y sus manos me cogían de la cintura para no poder irme hacia delante, al contrario, me tiraba hacia él!

Al notar ese pene duro en mi culo me puse nervioso, busqué la mirada de Rubén, él me estaba viendo y le hice señas de irnos, al instante vino y me separó del chico y se despidió, nos fuimos a casa
Ya en casa más tranquilo me propuso beber whisky y empezamos a hablar del carnaval, de lo bien que me veía y de lo sucedido con los chicos.

Ruben: ¡vi que conseguiste un admirador!
Yo: ¡que va! Era un pesado

Ruben: pero te tenía abrazada y como que te besaba en el oído y no hacías nada
Yo: no me besaba, me decía cosas y no hice nada para no armar un espectáculo y dañar la salida

Ruben: la verdad es que en parte entiendo al chico, tienes unas piernas y un culo de chica y no de cualquier chica
Yo: ¡gracias! La verdad me gusta cómo se me ve esta faldita puesta, pero voy a quitármela para no dañarla

Rubén: ¡espera!, hay tiempo para eso, sigamos hablando y tomando, vamos a jugar fifa
Yo: vale

Así hicimos jugábamos y bebíamos, Ya los whiskys empezaban a hacer efecto y entonces me dice que tiene hambre
Rubén: me dio hambre, por qué no preparas unas arepas de esas ricas que haces

Yo: ¿vale, con jamón y queso la quieres?
Rubén: sí, con lo que sea

Yo: bueno déjame ponerme las chanclas, pon en pausa la play

En eso me agacho para buscar las chanclas y se me sube la faldita y me ve la tanga que tenía puesta, ahí mismo escuché:

Ruben: ¡ostia! ¿Te pusiste ese hilo para salir?
Yo: sí claro, si hago algo me gusta hacerlo bien, me puse ropa íntima de chica

Rubén: ¿y el chaval ese que te tenía cogida de la cintura te tocó? ¿Supo que tenías esa tanga?
Yo: supongo, pues bien, manoseador era ese tonto

Rubén: cualquiera se pone cachondo así, se te ve esa tanga más divina que a mi novia
Yo: ya no seas cachondo, voy a preparar las arepitas

Me voy a la cocina a preparar las arepas, cuando ya tengo lista la masa Rubén se me pone por detrás, me coge de la cintura y me dice:

Rubén: así te tenía el chico
Yo: ¡ojalá hubiera sido así, que va! Me apretaba más fuerte e incluso me tiró hacia él así

Entonces me eché hacia atrás y me pegué a Rubén sintiendo su herramienta bien dura, le comento:

Yo: y estaba, así como estas tú ahora mismo, la tenia dura y parada
Rubén: normal, tú nos la pones así, tu culo, tus piernitas, la faldita sexy, tu tanga ufff

Yo: vale entiendo, fue mala idea lo de vestirnos de chica, quítate para cambiarme de ropa
Rubén: ¿a mí sí me dices que me quite y a el tonto no, no dijiste que no hiciste nada por no estropear nuestra salida? No hagas nada ahora para que no dañes este momento tampoco

No supe cómo reaccionar, me quedé quieto, en parte tenía razón su lógica, yo inventé lo de vestirme de chica, ponerme el hilo, no actué cuando el otro chico me estaba arrecostando su pene, así que continue con las arepas mientras Rubén me pasaba su pene por las nalgas, por el hilo, apuntaba a mi hoyito, me agarraba las nalgas con sus manos para hacerse una especie de paja con ellas y en eso termino las arepas y le digo:

Yo: ya están listas las arepas
Rubén: vale muy bien, pero déjame jugar un ratico más con tu hermoso culo de nena

Me quedo quieto dejándolo hacer sus cosas, pero quito frio, en eso él me ve y en un acto de lucidez me dice:
Rubén: oye que no te voy a penetrar si es lo que te preocupa, pero además un solo acto sexual no define tu sexualidad, no vamos a ser gay por esto, tú para mi hoy eres una chica muy guapa que he conocido que llamaré Verónica y luego se irá y volverá mi amigo Ángel y Verónica se irá con los carnavales o mañana y no volverá, al menos que tú decidas que vuelve, ¿te parece?

Dijo justo lo que necesitaba oír, no quería ser gay, nunca me habían gustado los chicos, quería en un futuro hacer una familia con una mujer hermosa y lo de ser Verónica una noche loca y olvidarlo al día siguiente me pareció justo tanto para él que estaba caliente como para mí que me vestí de chica, ahí reaccioné:

Yo: vale, muy bien, aprovéchate ahora que tienes aquí a Verónica, que hemos bebido y ya mañana de esto ni una palabra, ¿lo olvidamos ok? No soy quiero ser gay
Rubén: yo tampoco quiero serlo Vero, déjate llevar y disfruta, relájate, siente mi calor, tócame el pene.
Se lo agarré, no movía la mano por vergüenza, pero él me la guió para arriba y para abajo luego me dejó solita hacerlo, la verdad estaba calentándome con su pene en la mano y él lo notó por mi respiración agitada, se acercó más y me besó los labios muy ricos, le correspondí inmediatamente y lo masturbé más rápido, me continúa besando por el cuello y llega a mi oído, me lo lame y me dice:

Rubén: Vero me encantas, quiero que esta noche sea especial para ti, sería un honor para mí ser tu primer hombre
Yo: Rubén me gustan tus besos y caricias, vamos al cuarto, ¿te parece?

Llegamos, apagamos la luz, se tumbó, llevé mi mano a su pene, el cual me sorprendió porque estaba aún más caliente y duro, también se sentía más grueso en mi mano, me quedé acariciándolo y explorándolo luego empecé a subir y bajar haciéndole su paja, no decíamos nada, luego de un rato me dijo Vero mi amor dale besitos, me fui agachando hasta llegar a su pene aunque seguía masturbándolo y lo vi de cerca, era majestuoso, unas venas, un prepucio, una cabeza morada y se lo besé una vez y me aparte pero él con la mano me llevó de nuevo la boca a su bicho, se lo volví a besar y ya por curiosidad saqué un poco la lengua y lo probé, no era desagradable y como estábamos ambos ya calientes por el alcohol y la situación se lo empecé a lengüetear todo de abajo a arriba, le besé su cabeza morada pero no me resistí y abrí la boca para mamar esa bella verga, mientras él se ponía tenso, me acariciaba las pantorrillas, subió la mano a mi culo, me dio una cachetada, jugó con mi tanga, la apartó a un lado y llevó un dedito a mi hoyito, esta vez sí sentí algo rico, jugó un rato con mi entrada para después introducir un dedo, me volvió loca, se lo mamé con más ahínco, jugaba con mi lengua en su palo, le daba pequeños mordisquitos, él bufaba como un toro, me pidió parar, que iba a acabar y quería penetrarme:

Rubén: para mi amor, voy a acabar y quiero probar tu culo
Yo: eso me da miedo, no estoy preparada

Rubén: ¿si no es hoy cuándo será?, hoy estas dilatada, excitada, has bebido por lo que dolerá muy poco y el placer será muy grande cielo, confía en mi
Yo: bueno, pero quédate así mismo y yo me monto encima de ti, si me duele mucho me salgo, tenme paciencia
Me subí, apuntamos entre ambos su rico pene en mi entrada y fui bajando con miedo, su cabeza no dolió debido al alcohol, su trabajo con los dedos y mi calentura, luego fui bajando más, dolía pero se pasaba y él mientras tanto con paciencia y pellizcándome los senitos me dejaba jugar, matarme yo sola, fui descendiendo hasta sentarme en su cuerpo, supe que estaba toda dentro en ese momento y empecé el sube y baja, me pareció divino, me sentí mujer, suya, quería deslechar a mi hombre como premio a su paciencia, su hombría, su virilidad, por haberme hecho sentir una hembra y así sucedió:

Rubén: ¡¡¡me corro nena ahhhhhh!!!

Me la dejó adentro un ratito luego se salió sola, fui a por las arepas y nos la comimos en el cuarto y nos acostamos a dormir, dormí esa noche muy en calma y con una sonrisa en el rostro y él igual

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