Mi vecina escandalosa
Ocurrió hace varios años, cuando por fin terminé el colegio y decidí vivir solo. Era en un complejo de departamentos no tan grandes pero cómodos. En un principio no tenía ninguna interacción con algún vecino, pues en ese entonces todavía era común el encierro por cierta enfermedad.
A dos departamentos al lado del mío había una vecina joven adulta, algo gordita, piercings, pero con unas tetas muy grandotas. Se notaba que era estudiante viviendo sola, pues la veía llegar casi al mismo horario en que yo volvía del trabajo, por la tarde noche. Pero había fines de semana donde se escuchaba música a alto volumen desde su departamento, otras esporádicas noches cuando había silencio se escuchaban unos gemidos muy fuertes, pero nadie decía nada ni supe de quejas. De hecho, en alguna noche así, salí al pasillo y confirmé que esos ruidos sí venían de su departamento, gemia con mucho placer e imaginaba cómo la estaban f0llando.
Fueron muy pocas las veces en que coincidimos, hasta en una ocasión, en el ascensor subimos juntos, le hice la plática acerca de vivir ahí, lo que hacíamos etc. Llegamos a nuestro piso y platicamos en el pasillo. Le pregunté si no había tenido quejas de vecinos acerca de la música jaja y ella dijo
-Ahh eso no es nada, tampoco me preocuparía si me dicen cuando me escuchan gimiendo-
me quedé sorprendido, pero era una chica muy desinhibida y seguí el juego
-Ah pues yo también te he escuchado y vaya que lo disfrutas. ¿Es tu novio que te coge muy bien?
-Naaa no tengo novio, me encanta beber hasta emborracharme y jugar con mi dildo o pajearme. Ahora lo hago mucho más seguido porque vivo sola…
-Y no te gusta con una polla de verdad?
-Obvio que sí, con amigos, compañeros del colegio y algún vecino jaja pero siempre tengo que beber y hacerlo, me gusta esa sensación
-Uy entonces una noche que descanses déjame invitarte unos tragos
-Por qué no ahora? Tengo bastante vodka que pensaba tomar sola
La verdad no soy entusiasta de beber demasiado, pero si se trataba de follar ahí estaría.
Cada quien entró a su departamento, me cambié por algo mucho más cómodo, tomé los preservativos y fui de inmediato al suyo, entré y ella usaba una camiseta over size y aún así se notaban mucho sus tetotas sin bra y una falda. Nos sentamos en el sofá y entre la charla nos dábamos shots de vodka que no tardaron en hacer efecto. Empecé a acariciar sus piernotas y ella no dejaba de apretar mi vrg. Subí más mi mano hasta que me di cuenta y dije
-Ay chiquita, no traes nada debajo y ya estás bien mojadita
Entonces comencé a dedear para que estuviera más mojada, se levantó su camiseta y salieron sus tetotas rebotando, la verdad tan perfectas, blanquitas, con lindos pezones. No dude en besarlas, tomarlas entre mis manos y se sentían tan firmes y pesadas, inmediatamente para chuparlas y succionar esos pezones, tenía tanto antojo de ellas.
Se levantó y de lo mojada que estaba se montó sobre mi polla, yo iba a ponerme el condón pero me dijo que no, que le gustaba mucho más así. No sabía qué hacer pero por lo caliente que estaba no me lo puse.
Se sentía tan calientita, pude sentir cómo entraba cada centímetro y esos movimientos de cadera los hacía tan fuertes y ricos, ella empezaba a gemir y cada vez más fuerte, aunque no se trataba al cien por ciento de nuestra cogida, ella no dejaba de gemir y masajear sus tetas.
Yo sentía que iba a venirme, no dejaba de dar brincos y montar cómo loca hasta que sentí mi semen escurrir dentro de ella. Me sentía exhausto y ella no dejaba de jadear. Se quitó de encima, le escurría tan rico de esa conchita, se puso de rodillas, se tomó dos shots más de alcohol y comenzó a hacerme lo que más me encanta, una rusa!, sentir esas tetotas apretando mi miembro era increíble, escupía para que estuviera más resbaloso, no dejaba de hacer movimientos ni yo de follar su tremendo par hasta que pude venirme de nuevo.
En otra ocasión, ella visitó mi departamento; después de beber esa vez comenzamos con una rusa, las habíamos aceitado y la sensación era muchísimo mejor. Luego, se puso un juguetito vibrador en su trasero mientras yo llenaba de nuevo su V, ahora sí no dejaba de gemir más fuerte y retorcerse, sentí cómo escurría sobre mí polla y de nuevo me venía dentro, palpitando y todavía con semen se la metió a la boca, de verdad le encantaba hacer garganta profunda.
Era fascinante follar con ella, mi nueva compañera sexual. De hecho, cuando ya nos poníamos de acuerdo por msj sobre cómo follar, lo que haríamos al vernos, contar cómo nos poníamos sxteando, me mostraba sus tetas y yo mi polla, nos pusimos de acuerdo en hacerlo en el complejo del edificio. Nos encantó la idea de hacerlo en las escaleras de servicio; ese día volvió a usar falda sin nada debajo, quería hacerlo por atrás, así que para esa ocasión sí llevé preservativo.
Ya era de noche, nos quedamos en cierto piso en las escaleras, me la chupó un rato, nos gustaba la adrenalina de que nos vieran y nos escucharan gemir, luego la puse en cuatro sobre los escalones, levanté su falda para saborear sus nalgotas, me puse el preservativo y así nomás se la dejé ir, estaba apretadita y traté de meterlo un poco más, hasta donde pude no dejaba de moverme y ella gemía rico del dolor. Así por un ratito hasta que me quité el condón, me masturbé para venirme en sus nalgotas, sin limpiarse se acomodó la falda y así se fue a dormir.
No dejábamos de follar cuando volvía del colegio y yo del trabajo. Era intenso y duro. Cancelaba algunos planes para estar con ella, de hecho unas vacaciones de diciembre nos quedamos juntos solamente para follar todo el día todo el tiempo; siendo honesto, no era el único con el que follaba. Sino también me confesó que lo hizo algunas veces con el guardia del edificio y un vecino mayor del piso superior. Aproveché el tiempo que pude, hasta que terminó su contrato de arrendamiento poco más de un año después porque se iría de intercambio en su último año de colegio. Sabía que también allá iba a coger como nunca pero me daba gusto por ella. Lo hicimos por última vez. Como medio año después yo también dejé ese departamento por otro mejor, lamentablemente sin alguna vecina así de maravillosa jaja
Ya ha pasado tiempo, de vez en cuando me acuerdo de ella, veo los recuerdos que conservo de ella y me ayudan a pajearme mucho.


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