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Anónimo

septiembre 26, 2026

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Mi tarde desnuda en la piscina

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Como saben en mis anteriores relatos tenemos muy poca actividad sexual con mi esposo, y no entiendo porque, quizás por su edad el casi tiene 60 años y piensa mucho en en trabajo o no lo sé , pero yo a mis 44 aún tengo muchas ganas de experimentar y gist muchas cosas.

El día que México jugó el primer partido del mundial mi esposo y mis hijos se fueron a la Ciudad de México a ver el partido, yo me quedé sola ese día. En Mazatlán hacía un calor tremendo , estaba sola y cerré la puerta trasera de mi casa, dejando atrás el murmullo de la rutina diaria. La casa estaba completamente sola, inundada de un silencio pacífico que sentía casi como un lujo. Afuera, el agua de la piscina brillaba bajo un sol radiante que me invitaba a mojarme y olvidarme de todo por un rato . No lo pensé más me puse un pequeño bikini que hace mucho no me ponía debido a que es muy pequeño y mi esposo y mis hijos son muy celosos , el bikini es normal de bajo pero con estas grandes nalgas al caminar en bikini de vuelve tanga , en la parte de arriba es lo que más llaman la atención mis dos grandes tetas que el bikini lucha por sostener.

Me miré al espejo antes de salir, a mis 44 años me dije sonriendo vaya si que estás buena Rebeca. Conozco cada línea, cada curva y cada rincón de mi cuerpo; hay una seguridad en mi mirada que solo me han dado los años bien vividos. Me puse mi pequeño bikini que acentuaba mi silueta y caminé descalza sobre el césped cálido. Al sumergirme, el contraste del agua fría sobre mi piel ardiente me provocó un leve escalofrío de placer. Floté un rato, dejando que el peso del día se disolviera en la piscina.
Entonces, mientras descansaba en el borde con los brazos apoyados, sintiendo el calor del sol en mis hombros húmedos, la curiosidad me asaltó.
Estuve por un rato así relajada tomando una copa de vino disfrutando el sol y el agua caliente, en ese momento me llegó una fantasía que tenía y nunca había hecho realidad… hacer toppless.
Miré a mi alrededor: las paredes del jardín, el cielo despejado, la absoluta privacidad de mi espacio y pensé : ¿Por qué no?

Con un movimiento lento y deliberado, desaté los lazos de la parte superior del bikini, al deslizar la tela mojada fuera de mi piel, experimenté un suspiro de liberación casi excitante al caer sobre el agua y rozar mis pezones con el bikini. Por primera vez en mucho tiempo, mis pechos quedaron completamente expuestos al aire libre, al agua y al sol de la tarde..
El sol de la tarde corona mi frente, cuarenta y cuatro inviernos que hoy son primavera, en mi propia piscina, de forma consciente, decido ser libre, ser yo, por primera.
Desato los lazos, despojo el abrigo, la tela del pecho se rinde en el suelo, y el agua se vuelve mi amante y testigo de un íntimo pulso de fuego y de hielo.
El calor roza el borde de mi piel desnuda, mis senos despiertan al viento que pasa, se disipa el pudor, se deshace la duda, reina de mi cuerpo, reina de mi casa.
Me hundo en el agua, ligera y divina, acaricio mi piel con sutil ligereza, mientras el reflejo de la piscina dibuja el erotismo de mi propia belleza.
A mis 44 años, hacer toples en la intimidad de mi piscina no es solo refrescarme; es un reencuentro excitante con mi propia madurez. Es descubrir que mi cuerpo no necesita miradas ajenas para encenderse de sensualidad.

Sentir el agua directamente sobre mi pecho y el sol calentando mi piel sin barreras es una experiencia riquísima y bellísima. En este instante de soledad absoluta, mi curiosidad se transforma en confianza, y la confianza en un placer privado y exquisito. Me puse algo coqueta y traviesa con las copas de vino dentro del agua empezaba a saltar solita mis tetas rebotaban sobre el agua y era un espectáculo muy caliente.
Recargada sobre la orilla con mis tetas sobre la orilla de la piscina me siento un poquito cachonda por la situación y tomando una copa de vino cuando por fin la última barrera cede bajo el agua, deslizo el bikini por mis piernas húmedas quedando completamente desnuda mi cuerpo es un fuego que la piscina reclama. Es una sensación muy rica sentir el movimiento del agua entre mi conchita y mis nalgas.
La señora Rebeca totalmente desnuda en su casa , el agua me abraza, me besa, me toca , mientras mi piel, expuesta y vibrante, ante mis propias manos que pronto empiezan a buscar mis partes más sensibles.

Recorro mis muslos con suave destreza, curiosidad viva que enciende mi conchita depilada un día antes , acaricio la línea de mi propia belleza llevando el deseo hacia muy adentro.
Mis dedos exploran mi cuerpo , cierro mis ojos mientras mis manos masajean mis grandes tetas maduras
, es día es riquísimo igual que mi cuerpo de MILF como muchos me dicen, estoy demasiado caliente gozando mi cuerpo en la piscina y para ser sincera nunca me han cogido aquí en la piscina por eso me puse más caliente muy cachonda con ganas de coger muy rico , mis dedos entraban en mi cochita húmeda muy rico.

Me salí de la piscina me acosté en la orilla y seguí jugando con mi rico cuerpo manoseando mis tetas , metiendo mis dedos en mi conchita muy mojada gimiendo como loca, deseando ser cogida como loca deseando ser penetrada en este lugar a mis cuarenta y cuatro soy dueña del viento, del calor en mi pecho, del pulso que avanza, sintiendo en mi carne, momento a momento, el erotismo puro de mi propia danza erotica. Sin pleno aviso y demasiado caliente un gemido fuerte llegaba al mismo tiempo que un delicioso orgasmo mojaba mis piernas tan rico , mis piernas temblaban quedé sin fuerza pero muy muy satisfecha con este delicioso orgasmo que tuve en la orilla de mi piscina. A los 10 minutos recibí un mensaje de mi esposo diciéndome: Hola amor lamento haberte dejado sola pero no quisiste venir con nosotros.

Mientras recogía las partes de mi bikini le respondí: no te preocupen pásensela bien y disfruten el partido.
Me fui a duchar caminado totalmente desnuda hasta la ducha con mi bikini en las manos muy sonriente y muy satisfecha.

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