abril 7, 2026

307 Vistas

abril 7, 2026

307 Vistas

Me destrocé el culito con juguetes anales

0
(0)

Quería probar anal. De verdad. No con alguien más todavía; quería hacerlo sola primero, entender mi cuerpo, controlar el ritmo, el dolor-placer, sin que nadie me juzgara ni me apurara.

Compré los juguetes en una tienda online discreta, un kit básico pero bien pensado. Un plug pequeño de silicona negra con base ancha (para principiantes), un plug mediano con vibración, lubricante a base de agua en cantidad industrial, y un dildo anal delgado y flexible de 15 cm con ventosa. Los guardé en una caja debajo de la cama.

El problema eran mis roommies. El depa es chico, las paredes finas, y siempre hay alguien, Sofía llegando tarde, la otra con su novio cogien ruidosamente otra vez. Cada vez que intentaba, oía pasos en el pasillo o la puerta abriéndose, y guardaba todo rápido, frustrada y más mojada que nunca.

Hasta que llegó el sábado perfecto. Sofía se fue de fin de semana con su familia, la otra roommie se quedó en casa de su novio. El depa entero para mí. Cerré con llave, bajé las persianas, puse música baja (algo lento y oscuro con bajo profundo), encendí la lámpara roja y saqué la caja.

Me desnudé frente al espejo del baño. Me puse las medias de red negras que tanto me gustaban, me hacían sentir más puta, y me fui a la cama.

Empecé con el plug pequeño. Me acosté boca arriba, piernas abiertas hacia el espejo que puse al pie de la cama. Unté lubricante en el plug y en mi entrada trasera. Respiré hondo. Presioné la punta contra el anillo apretado. Al principio resistió, ardía un poco, pero empujé suave y constante. Sentí cómo se abría, centímetro a centímetro, el estiramiento extraño pero excitante. Cuando la parte más ancha pasó, el plug se asentó con un “pop” y la base quedó plana contra mi culo. Gemí bajito, el peso dentro era raro pero rico. Moví las caderas despacio, sintiendo cómo presionaba contra la pared que separa el culo de mi vagina. Mi clítoris palpitaba sin que lo tocara.

Tomé el vibrador bala y lo puse en bajo, directo sobre el clítoris. El zumbido combinado con la presión interna me hizo arquear la espalda al instante. Subí la intensidad. Gemí más fuerte. No paré. Quería más. Saqué el plug pequeño con cuidado y tomé el mediano con vibración. Más lubricante, mucho. Me puse de cuatro, culo hacia el espejo, viéndome en el reflejo, piernas abiertas, vagina hinchada y brillante, culo expuesto. Presioné el plug mediano. Era más grueso. Ardía más fuerte, pero el dolor se convertía en placer a medida que entraba. Empujé despacio, respirando profundo. Cuando la base tocó mi piel, lo encendí en bajo. La vibración interna fue brutal, sentía cada pulso en la vagina a través de la pared delgada. Gemí alto, sin control.

Metí dos dedos en la vagina mientras el plug vibraba. Bombeé rápido, sintiendo cómo el juguete presionaba contra mis dedos desde dentro. Me corrí otra vez, gritando, chorros saliendo alrededor de mis dedos, el plug amplificando todo hasta que mis piernas temblaron y caí de lado jadeando.

Pero quería el dildo. Quería sentirlo moverse de verdad.

Lo unté bien con lubricante, lo pegué con la ventosa al espejo a la altura perfecta. Me arrodillé frente a él, de espaldas al espejo. Me abrí las nalgas con las manos, mirándome en el reflejo, culo abierto, entrada trasera roja e hinchada del plug anterior. Bajé despacio sobre el dildo anal. La cabeza entró, luego el cuerpo delgado pero firme. Me dolía más que los plugs, pero lo quería. Bajé hasta que mis nalgas tocaron el espejo frío. Lo tenía todo adentro. Me quedé quieta un segundo, sintiendo cómo me llenaba, cómo presionaba en sitios que nunca había sentido.

Empecé a moverme. Subir y bajar lento al principio, viendo en el espejo cómo mi culo se abría y se cerraba alrededor del dildo negro. Aceleré. Reboté más fuerte, tetitas saltando, manos pellizcando pezones hasta que dolían. El orgasmo fue tan intenso que se me nubló la vista, piernas convulsionando, culo apretando el dildo con fuerza.

Seguí cabalgando hasta que no pude más. Me corrí una última vez, cuerpo temblando entero, voz quebrada en gemidos roncos. Saqué el dildo despacio, y me dejé caer boca arriba, piernas abiertas, vagina y culo palpitantes, semen falso (lubricante blanco) y mis jugos cubriéndome entera, piel morena brillante de sudor y fluidos.

Me quedé ahí tirada un rato, respirando agitada, mirándome en el espejo, cabello revuelto, cara roja, tetitas con marcas de mis propios pellizcos, culo rojo e hinchado, vagina abierto y brillante. Sonreí cansada.

Me sentía poderosa. Había sido mía. Completamente mía. Y sabía que la próxima vez, cuando estuviera lista, dejaría que alguien más me tomara por detrás… pero solo después de haber aprendido a romperme sola.

¿Que te ha parecido este relato?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Deja un comentario

También te puede interesar

Nuevas sensaciones

anonimo

11/11/2008

Nuevas sensaciones

Le rogué a mi madre que me dejara verla tener sexo

anonimo

17/08/2025

Le rogué a mi madre que me dejara verla tener sexo

Mi primer hands free

anonimo

11/01/2024

Mi primer hands free
Scroll al inicio