mayo 28, 2026

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La hija del jefe

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Bueno, aquel tiempo yo trabajaba para un ingeniero eléctrico, muy amable y educado pero a veces tenía sus días que me jodían mucho.

Ese día que les cuento hicimos un trabajo en su casa, él está algo viejo y no puede hacer muchas cosas así que me pidió ayuda para arreglar algo en la terraza de su casa. Mientras trabajábamos su hija llegó, una chica de 24 años, blanca y con el cabello rojo. Su cuerpo era como de un mewtoo, unas piernas gruesas por el gym, buenas nalgas y pocos pechos. Al llegar ella subió con limonada para nosotros. Pasado un rato mi jefe comenzó a sentirse mal, le estaba afectando el calor así que acordamos que fuera a recostarse a su habitación. El problema es que él me sostenía la escalera y la posición en la que estaba no me ayudaba a tener muy buen balance. Total fue que mandó a su hija para que me sostuviera, de igual forma estaba por terminar.

Mientras trabajaba la chica comenzó a hacer algo de platica, yo personalmente soy muy introvertido así que solo respondía pero no preguntaba nada. La sorpresa llegó cuando tocó mi pantorrilla (yo traía short) y comenzó a preguntar si me ejercitaba. Seguido de esto subió un poco más la mano hasta mi rodilla e hizo la observación de que yo estaba sudando. Ella traía un vestido blanco floreado que resaltaba mucho su piel pero también se alcanzaba a divisar lo que había debajo, cada vez que volteaba para abajo podía ver su pecho escotado, aunque no eran muy grandes si eran muy bonitas y se marcaba que no traía brasier.

Mi problema comenzó cuando empecé a tener una erección que se marcaba por mi short, yo intentaba concentrarme pero la lujuria no me dejaba en aquel momento. Y ahí fue cuando ella subió el tono demasiado, según ella se secó el sudor con el hombro pero con su mano rozó mi miembro, casi como diciéndome que ya se había dado cuenta. Voltee para abajo y ella se ruborizó por completo pero pude sentir la lujuria en sus ojos azules volteando hacia arriba. En ese segundo, como si hubiese pedido una confirmación, me agarró del miembro. Yo reaccioné instantáneamente y me hice para atrás y casi me caigo de la escalera. Me di un susto y ella también así que decidí bajar y tomar un poco de limonada. Ella dijo que iba a bajar y revisar como estaba su padre. Yo solo me quedé ahí con la verga parada pensando en la oportunidad que se me estaba escapando.

Cuando regresó yo seguía sentado-recargado en un banco.

-Está recostado -dijo-. Me mandó a darte el dinero porque no podrá salir a despedirte.

Al darme el dinero sentí el roce de nuestras manos y no me soltó. Simplemente dio media vuelta y me puso su culo sobre mi entrepierna. Cuando notó lo duro que estaba comenzó a menearlo y yo no pude hacer otra cosa más que tomar sus caderas. ¡Me tenía acorralado!, esa chica yo sabía que tenia novio. No era amigo mío ni nada parecido, de hecho en algunas convivencias a donde fui invitado él llegó a ser un poco prepotente.

Como sea, en ese momento el olor de su cabello me inundaba la nariz mientras ella seguía meneándose. La giré y comenzamos a besarnos apasionadamente, con la adrenalina al tope por no ser descubiertos por mi jefe. Comencé a sujetarle las nalgas y le subí el vestido para descubrir que no llevaba nada debajo. Ella sonrió de forma pícara. Comencé a meterle los dedos, estaba completamente húmeda. Entre cada beso me confesó que quería coger desde el momento en que me conoció.

Volvió a darse media vuelta, yo ayude subiéndole el vestido mientras ella abría sus hermosas nalgas. Solo puedo decir que todo estaba rosado como me lo imaginaba. Lentamente se ensartó. Comenzó a bajar despacio mientras intentaba acallar sus gemidos. Yo solo apreciaba el panorama que me regalaba. Después, apoderada por la lujuria comenzó a menearse, subía hasta arriba como midiendo mi miembro y después bajaba pero le faltaba la mitad así que la ayudé. Cuando iba a subir de nuevo la tomé por las caderas y la baje poco a poco. Soltó un gemido de dolor a lo que pregunté si estaba bien y ella solo siguió bajando hasta que entró completa. Cuando la tenía toda adentro se meneaba hacía adelante y atrás.

Así con la verga adentro, la llevé hasta la mesa de trabajo y comencé a darle. Ella estaba de puntitas y hacia que su culo se viera tan rico. Sus piernas temblaban y sus rodillas se doblaban mientras gemía. Aún podía escucharla incluso cuando tenía mi mano tapando su boca. Que imagen me llevé cuando ya no pudo sostenerse y sus piernas se vencieron. Quedó sobre la mesa gimiendo entrecortadamente, sudaba y sus ojos se veían perdidos. Le dije que se pusiera de rodillas porque quería terminar en ese rostro, recordando la mirada que me regaló desde que estaba en la escalera. Lo hizo aunque pidió jalarmela un poco. Después se la metió en la boca y me lo chupó un poco.

-Solo quería ver si me tocaba la garganta -decía. Volvió a metérselo pero solo le entraba un poco más de la mitad, y ahí, en ese contacto visual con mi verga llenando su boca y ella abriendo los ojos lujuriosos no pude más. Comencé a venirme de forma espesa. Le entró en la boca lo sacó y dejó que cayera un poco en su cara mientras me hacía contacto visual. Abriendo la boca y dejándome ver lo que tenía sobre la lengua. Simplemente tragó y mi semen desapareció.

Terminé el trabajo y simplemente me fui.

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