GRACIAS A LA BORRACHERA DE SU ESPOSO FUE MIA
Estaba con un amigo en un bar tomándonos un par de cervezas cuando llegó un viejo conocido de la carrera junto con su esposa. Se sentó en la mesa de a lado y minutos después de saludarnos nos pidió que los acompañáramos a celebrar su segundo aniversario de bodas. Junto con mi amigo accedimos a la petición.
Estando en la mesa nos presentó a Loyda; Loyda era su novia desde la universidad y actualmente su flamante esposa. Loyda es delgada y de cabello lacio color castaño, mide aproximadamente 1.65 de altura, sus piernas son delgadas y bien torneadas, es poseedora de una bonitas nalguitas que están bien paradas y redondas. Su cintura es delgada y le hace ver un cuerpo espectacular, asà como sus senos que a pesar de no ser muy grandes, están firmes y dignos de observar.
Esa noche Loyda llevaba un vestido negro de un generoso escote en �V� el cual portaba sin brasier, el vestido le llegaba a las rodillas con una caÃda natural, usaba medias y una zapatillas de tacón alto negros que hacÃan lucir sus piernas de manera espectacular.
La noche transcurrió. Platicamos, reÃmos y disfrutamos del ambiente unas horas más. Para ese entonces, José, el esposo de Loyda, ya estaba bastante pasado de vino. Pero eso no fue ningún impedimento para que nos fuéramos a otro bar donde tenÃa una pista de baile. Compramos una botella de vodka y decimos acabarla esa misma noche. Mis amigos se encargaron de terminarse la botella, mientras que Loyda y yo nos parábamos a bailar ocasionalmente con el consentimiento de mi amigo, cosa que aprovechaba para pegarme a su cuerpo y sentir sus finas curvas por debajo de su vestido y ocasionalmente ver sus senos por entre el escote de su vestido a lo cual Loyda hacÃa caso omiso de ello.
Mientras bailábamos Loyda también se acercaba a mi cuerpo y sin desaprovechar la ocasión llevaba mis manos a sus ricas nalguitas para poder abrazarla, Loyda solamente apoyaba su cabeza en mi hombro y suspiraba a mi oÃdo. En uno de los bailes de la noche, fue tal mi atrevimiento que le metà mi mano por debajo del vestido levantándolo hasta sus nalguitas, lo que me permitió confirmar el uso de una diminuta tanga con un pequeño encaje en la parte de enfrente. Loyda.
En ese juego con su tanga pude meter mis dedos por su vagina y tener en ellos la miel de su flujo vaginal, cosa que Loyda nunca dijo ni una sola palabra y solo gemÃa a mi oÃdo. Me dijo que nunca se habÃa comportado de esa manera en un bar y mucho menos con un hombre que no fuera su esposo.
Cuando le dimos el último trago a la botella, ya todos bastantes alegres, salvo José que estaba totalmente ebrio, decidimos irnos cada quien a su casa.
Mi amigo se retiró y decidimos que yo acompañarÃa a Loyda y a su esposo hasta su casa ya que viven en dirección a la mÃa. Mi amigo se llevó mi auto para que no dejáramos la camioneta de José en el antro, Loyda manejó de regreso y José iba con ella en el asiento delantero, por lo que me tocó ir en el asiento de atrás. En el camino José se durmió por causa de su borrachera y desde el asiento de atrás empecé acariciarle el cuello a Loyda mientras ella manejaba al mismo tiempo le decÃa que me gustaba y que querÃa poseerla en todos los sentidos. Segundos después fui bajando mis manos a sus lindos senos y a meterlas por entre su escote para acariciar sus pezones. Logre sentir como eso le excitaba, como el pezón se le fue endureciendo mientras jugaba con mis manos a pellizcárselos. También le fui subiendo su vestido hasta la cintura para acariciar sus piernas, besaba su cuello sin ningún problema mientras su esposo dormÃa en el asiento de junto.
Llegamos a su casa como unos 15 minutos después de haber salido del antro. Abrà la puerta del carro y como pude: medio abrazado y medio arrastrado le ayude a José a entrar a su casa mientras Loyda terminaba de estacionar el auto. Coloqué a José en el sillón de la sala y me dispuse a esperar a que entrara Loyda a la casa, al momento de que ella entró la abracé y la besé de manera tan cachonda que no dijo absolutamente nada y se dejó hacer todo tipo de caricias.
Muy hábilmente le babé los tirantes del vestido para admirar y besar sus pezones, mientras que mis manos se encontraban por debajo de su vestido, le llevé hasta el comedor para recostarla en el mismo y ahà mismo quitarle su ya húmeda tanga. Loyda me comentó que serÃa la primera vez que serÃa infiel a su esposo y antes de que dijera otra cosa la volvà a besar apasionadamente; mientras la besaba saqué mi ya erecta verga del pantalón, Loyda se encontraba recostada en la mesa por lo que fue fácil ponerla a la altura de su cara. Le dije que querÃa meterla a su boquita y lo cual respondió que no le gustaba el sexo oral.
Le dije que esta experiencia serÃa diferente a lo que hacÃa con su esposo, por lo que sin muchas ganas abrió su linda boquita e inserté mi verga en ella. Mamaba como una experta, no tardé más de 5 minutos cuando me iba a venir, me separé de su boca y comencé a arrojar semen en su cara, ella abrÃa su boca para que entrara semen en ella.
Segundos más tarde Loyda se incorporó y se quitó totalmente el vestido con el cual se limpió la cara llena de semen; verla en zapatillas, medias a medio muslo y tanga hizo que mi verga se pusiera nuevamente erecta, por lo que Loyda me dijo que era hora que la penetrara de una sola vez.
Hice que Loyda se pusiera de pie y se colocara con sus codos en la mesa, era un paisaje hermoso ver esas nalguitas a plenitud listas para ser penetradas, hice a un lado su hilo de la tanga y la penetré muy lentamente. Ella esta hirviendo y comenzaba a gritar por cada centÃmetro que se incrustaba en ella, estuvimos hacà varios minutos, posteriormente la volvà a recostar boca arriba y la penetré, Loyda me abrazaba con sus piernas a la altura de la cintura, mientras la penetraba le pellizcaba sus pezones que estaban totalmente erectos.
Al cabo de 20 minutos, le dije que estaba nuevamente a punto de correrme, por lo que me pidió que la llenara de lechita, que querÃa sentir por primera vez un semen diferente al de su lindo y borracho esposo. No tardé mucho en soltar nuevamente torrentes de semen dentro de su vagina y con ello lograr que llegara al esplendor de su orgasmo.
Loyda no dejaba de estremecerse, ahà fue cuando me di cuenta de que era una mujer multiorgásmica y poco complacida por su esposo. No pasaron más de 5 minutos cuando nos empezamos a arreglar la ropa, nos dirigimos a la sala donde José se encontraba totalmente dormido y no se dio cuenta de nada.
Me despedà de Loyda en la misma sala dándole un beso en la boca y acariciando nuevamente su lindo cuerpo en frente de su dormido esposo. Le dije que me gustarÃa volver a verla y que un dÃa de estos le llamarÃa por teléfono.
2 respuestas
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