Por
El transporte público
Hace unos días tuve que hacer unas diligencias y me era más fácil llegar en transporte. No le tome mucha importancia y me fui vestida con vestido negro corto de encaje y medias hasta los muslos y unos tacones bajitos.
Me subí al transporte y me tocó ir parada, conforme avanzaba iba subiendo más gente y se llenaba más. De repente sentí una mano tocando mi muslo pero por lo lleno no alcanzaba a ver quien era, le di un pellizco fuerte a la mano pero no paro. Al contrario la mano empezó a subir más y usualmente usó cacheteros pero con mi trasero grande se me hacen tanga así que empezó a tocar la orilla de mis nalgas y yo seguía sin ver quien era ni poder hacer nada.
Afortunadamente un chico muy guapo se dio cuenta y se acercó y le dio un empujón al viejito rabo verde que se estaba dando gusto con mi pierna. Al ver al chico alto y joven no dijo nada y se movió a la parte trasera visiblemente enojado.
El chico me preguntó si estaba bien, yo asentí y le di las gracias y le pregunté si se podía quedar atrás de mi para evitar otro incidente así. El me dijo que por supuesto y se acomodó para protegerme y platicar durante el resto del camino. Pero al subir más gente y con el vaivén del movimiento me repegue más a él y repentinamente senti algo duro presionando contra mi trasero.
Gire mi cabeza para mirarlo y el solo me dijo lo siento pero no pude evitarlo, sonreí y me acomode para sentir bien su pene entre mis nalgas. Tome una de sus manos y la puse en mi cintura y la otra en mi muslo. El me empezó a acariciar suavemente y me despegue un poco de el para bajar su cierre y sentir su miembro con mi mano.
Minutos después quito mi mano, alzó ligeramente mi falda y puso su verga entre mis nalgas y con su mano libre empezó a acariciar mi vagina sobre mi cachetero.
Me tenía toda mojada de sentir sus dedos y su pene, casi casi estaba a punto de venirme. Pero reaccione y le di cuenta que faltaba una parada para bajarme.
Le dije que bajaba en la siguiente parada, me acomode la faldita y mi cachetero le di las gracias y un beso en la mejilla y me despedí. Salí en la estación a respirar aire fresco y bajarme un poco la calentura.
Desafortunadamente ni siquiera le pregunté el nombre y menos le pedí su número, pero fue una experiencia muy cachonda que me gustaría repetir con alguien de confianza.


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