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Anónimo

mayo 22, 2026

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El tío de mi amiga en Grindr

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Siempre he tenido un pesado fetiche con el exhibicionismo, el riesgo de ser descubierto teniendo sexo, y ese fue el caso que tuve con el tío de una amiga muy cercana y de la universidad, cuya casa no había visitado en años. Lo conocí en Grindr cuando yo andaba de pasivo afeminado y unas cuantas veces ya nos habíamos mandado fotos (Había un largo, groso y masivo motivo por el que acepté encontrarnos 😉)

Le llamaremos Anton. La cosa es que quedamos para “pasar el rato” y que me manda su ubicación. Me arreglé (choker negro y labial) y salí de casa, pero cuando ya me estaba acercando al destino, sentí algo familiar…conocido. Toqué el timbre y esperé, entonces fue cuando me golpeó la memoria: ESA ERA LA CASA DE MI AMIGA, EN QUÉ CARAJO ESTABA PENSANDO.

Aunque el plan era infalible: Yo tenía que decir mi clásica excusa de que era el técnico de la portátil de Anton, y quizás eso quitaría miradas de encima, pero ahora había cambiado.

En cosa de nada me desarreglo un poco y espero, hasta que finalmente me abren y me doy con ella, a la que por favor le pido si me puede dar un rato para descansar y asearme; ella me dice que está con su novio pero que pase, que me sirva de comer si gustaba. Apenas entro y paso a la sala, noto de reojo que Anton estaba desde el segundo piso mirándome. El novio de mi amiga me saluda desde la cocina, lo saludo de vuelta mientras abro Grindr, y efectivamente con dos mensajes nuevos de él, que todo traduciré a español para que se entienda

📲: “😵‍💫😵‍💫😵‍💫”

📲: “¿Y ahora?”

Yo le respondo con un: “Espérame, ya arreglo esto”

Cierro el móvil, y luego le pregunto a ella dónde puedo tomar una ducha, a lo que me dice que el baño de la habitación de invitados está todo libre, pero que eche ojo antes de entrar porque su TÍO que venía a pasar fiestas estaba ocupando la habitación. Le agradecí y subí lento por las escaleras, fingiendo mirar mi móvil y mirando de reojo la puerta de la habitación, donde Anton ya me esperaba, sentado al borde de la cama. Quizás él y yo ya sabíamos que no podíamos echarnos atrás, porque todo ocurrió rápido:

“¿Conoces a mi sobrina?” Me pregunta mientras yo cierro la puerta y pongo seguro.

“Si, pero no pensaba que estaría aquí contigo, muchos menos ahora. ¿Qué hacemos?”

“Me gustaría seguir pero, no sé…”

“Podríamos buscar un hotel”

“Y como salimos?”

“Bueno, tampoco es que pueda salir de aquí en buen rato así que…”

Música en alto y la ducha corriendo.

En cosa de nada ya estaba yo de rodillas en el suelo, sosteniendo entre ambas manos ese pedazo de carne oscura con el que me daba golpecitos en la cara para después lamer y chupar la punta, repitiendo mientras Anton sentado me miraba con unos ojos que ya me daban por el culo. Le sacaba la lengua y me mordía los labios inferiores, para luego pasar a mamársela bien rico, metiéndolo lo mejor que podía mientras lo masturbaba, imaginando ese monstruo reventándome el culo (le calculaba 30 cm o más, ya que de por sí ya era más grande que mi rostro).

La primera interrupción vino aquí, mi amiga toca la puerta y pregunta si ya sé cómo manejar la ducha. Con prisa me quito su verga de la boca y nos miramos, a lo que le hago la señal de que no hable y respondo que no. Aproveché entonces para darle un besito en el glande, sonriendo para volver a chupar lento y en silencio mientras ella explicaba. Me detuve un momento, y pregunté un par de cosas, antes de volver a dejarla explicando mientras le comía los huevos a Anton. Apenas terminó, pasé pajearlo mientras me levantaba y lo abrazaba, a la vez que le gritaba las gracias a mi amiga.

Un rato después, me estaba haciendo su puta con esa vergota. Me tenía agarrado del culo y suspendido al aire; lo tenía fácil, era más alto que yo, me sacaba tres cabezas. Yo jadeaba mientras me penetraba hasta el fondo y hacía que mis piernas se cerrasen con fuerza alrededor de su cintura. Me estaba rompiendo el culo tan rico ya no podía sentir casi nada más que ese pedazo de carne en mi orto haciéndome perder el control, tanto que mis manos arañaban su espalda y me hacía lagrimear de placer, creo que terminé mordiéndolo en el hombro cuando en una de esas casi hace que me venga.

En esto, la puerta vuelve a tocar.

“Oye, estás!?” – gritan del otro lado, es mi amiga.

El moreno me deja la pinga medio sacar mientras abre los ojos del susto, yo ahogo un jadeo y trato de recomponerme, preguntando que qué ocurría. Entonces me suelta la pregunta de si he visto a su tío allá por el segundo piso. Esa fue la que más me dejó, por algún motivo, cachondo. Miro de vuelta a Anton, que aún me sostiene y me comienza a bajar, desapareciendo la mitad de esa anaconda en mi ojete

“AAAAaaaAmMmmm…n-No?” – respondo mientras intento camuflar mi gemido con fingir la duda. No podía parar en un simple no, así que luego pregunté cómo se veía porque pensé haber visto a alguien de reojo por la escaleras al tercer piso. Entonces el moreno reanuda esa follada, a un ritmo más lento, pero no pausado.

Ella comienza a describirlo, y a cada cosa que menciona de él (fueron cuatro), es suficiente para que yo responda entre las embestidas en mi culo:

“A-AH…mm”

“Uhm…sí….”

“Y-Ya….Ah…O-kay….yyy!!”

Mientras ella continuaba hablando, al otro lado de la puerta, me estaba follando hasta el cansancio. Incluso aprovechamos para cambiar de posición mientras me echaba en la cama, una pierna arriba mientras Anton se acomodaba y me hacía su puta de nuevo. Esta vez aproveché para masturbarme mientras él no paraba de moverse tan rico, tan profundo, tan…mmghh. 😵‍💫😵‍💫🍆

“Hhh-OoohhAaahhmmm…”

Fue entonces que ella me pregunta si estoy bien, porque se me escapa un largo quejido que el moreno silencia robandome un beso, a lo que me despego y respondo que nomás me di cuenta de la hora y que ya debería irme. Mi amiga me dice que al menos coma algo al bajar, y que ya cualquier cosa, la busque en la sala. Yo jadeo que sí, que ya…y es cuando Anton se me abalanza y me abraza fuerte, comienza a moverse más rápido y entierro mi cara entre sus músculos.

Yo me vengo, mi pene se sacude entre mi vientre y su pelvis lanzando una pequeña carga, mientras su verga me hacer perder la noción, creo que blanqueé mis ojos cuando lo sentí empujar por última vez y sentir toda su leche, sus huevos disparar bien profundo en mi orto, llenándome bien rico y caliente. 😭💦💦 Entonces se despega de mí y lentamente saca ese pedazote de verga, la coloca sobre mi abdomen (yo aún de piernas abiertas) continúa pajeándose y me suelta sus últimos chorros en mi abdomen y cara aturdida, finalmente dándome espacio. Me recompuse casi en corto y me deslicé para lamerle la punta y limpiar ese goteo de lefa que aún le quedaba. Nos reímos, sabíamos que el sonido de la ducha y la música nos ayudaban a ocultarnos.

En corto me levante, fui a limpiarme y aprovechar la ducha, mientras él se vestía y mandaba un mensaje a mi amiga sobre que queria entrar a su habitación pero que había alguien ahí. 😉 (Todo bien, porque ella le escribe que su amigo está usando la ducha y así)

Me despedí de él apenas saliendo y asegurándome de que nadie más estuviese, bajé y me fui a la sala, luego salió él y se quedó en la puerta fingiendo demencia.

PD: Lo vi un par de veces más, 👁️ pero aún espero en secreto si es que vendrá para fiestas de este año o no. 🥰🍆

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