mayo 20, 2026

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El amigo de mi hermano

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Cuando el mejor amigo de mí hermano (32) empezó a acosarme cada vez que venía a casa, cuando venía solo a tomar con mí hermano o a jugar a la play.

Un chico alto, medio gordito pero musculoso, admito que no era mí tipo, pero era a tal punto el acoso que entraba a mí cuarto cuando eh estado en pantys, igual dentro de todo lo malo siempre fue detallista, me llevaba chocolates, collares, perfumes, siempre trataba de regalarme algo.

El día del cumpleaños de mí hermano mí familia alquilo una finca ( terreno) el cual fue mucha gente, amigos y familiares, entre ellos el amigo de mí hermano. Recuerdo lleve un vestido corto blanco con la espalda descubierta, tacones Altos, mis labios completamente rojos, andaba muy provocativa la verdad.

A cierto punto de la fiesta más o menos a las 3 o 4 la mayoría se fue, y los que quedaron estaban completamente borrachos, yo tomé pero no tanto como para perder el conocimiento, el mejor amigo de mí hermano como siempre me buscaba y se apegaba a mí, hasta que llegó un punto en que perdió la paciencia y me agarró a la fuerza, me llevo al cuarto más cercano y lo cerró con llave, me lanzó a la cama rústica mente, se lanzó encima de mí y me dijo con voz dominante.

«Me cansé de andar rogando te y ya no lo soporto, serás mía».

Yo respondí temerosamente.

» Suéltame o grito».

A lo que dije eso me dio una bofetada, me agarró de las manos y me beso descontrolada mente, trate de forcejear pero no pude, me dobla el tamaño y es 2 veces más pesado que yo, a lo que me deje llevar.

De un momento a otro me excite porque me sentía tan sumisa que no podía negar que la situación me calentaba y sentía fuego entre mis piernas. Me empape toda al saber que la fuerza que aplicaba no solucionaba nada ya que el era una bestia descontrolada, después de algunos besos en el cuello y caricias decidió quitarme el vestido, se levantó, me dio vuelta y me desnudó por completo, y el me ordenó.

«Quitarme los pantalones y comete lo que está preparado para ti»

Respondí.

«Ni loca, estás tomando y hueles mal».

Me abofeteó nuevamente, pero está vez durísimo, me agarró de la cabeza, hizo que le quitaron el pantalón con los dientes, al ver qué semejante bulto salía de su entrepierna no les miento, era más grande que mí cabeza, unos 18cm o 20 no lo sé, pero estaba durísimo, las venas se me marcaban y parecía que estaba apunto de estallar.

Sin decir nada empujó mí cabeza hacia su miembro y ejercía tanta fuerza hacia dentro que no podía respirar, al cabo de unos segundos me soltó, me abofeteó 2 veces más, está vez un poco más suave que la segunda vez y me ordenó que se la chupara, a mí que hice caso y le hice un oral, a los 5 o 6 segundos que se la estaba chupando de corrió en mí boca, quise escupirlo pero me agarró de los pelos y me dijo «comételo todo sin dejar sobras». Lo hice, pero note que cuando termine su pene aún seguía efecto cómo si no hubiera terminado, lo mire con ojos de súplica, sin importarle nada abrió mis piernas e introdujo su miembro recién eyaculado en mí vagina, solté un pequeño grito ya que era tan grande que sentía que me iba a romper toda, ya al meterlo y sacarlo tantas veces me ardía.

«Te gusta perra?» Dijo mientras gemía.

Yo sin poder respirar ya que me sujetaba del cuello fuerte, solo seguía penetrando me sin parar, me aplastaba con su peso corporal cada vez que lo metía, al cabo de unos minutos me corrí, lo saco, me dio la vuelta y me la empezó a meter en 4. Me daba tan duro que los gemidos y los gritos llegaron a la sala donde estaban mis demás familiares, pero no le hicieron caso ya que como era un terreno alejado de la ciudad tal vez pensaron que eran ruidos de la naturaleza.

Me nalgueo tanto que me dejó toda la nalga roja, me dijo «te acabaré adentro», le suplique que no lo hiciera, pero no hizo caso y me agarró tan fuerte que solo gemí de dolor, hasta que sentí la expulsión caliente que venía de su miembro dentro de mí.

Luego se recostó en la cama, me vestí, me arregle nuevamente y me fui a mí cuarto. Días después le conté a mí hermano y no volvió a hablar con el y tampoco vino más a la casa, no le dijimos nada a nuestros padres para no formalizar una denuncia, pero el recuerdo sigue sin vigente.

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