Por

Anónimo

febrero 26, 2026

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COMIDA DE HUEVOS A MI CHICO

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Hace tiempo que no escribo por aquí, pero me paso para contaros mi último invento para volver completamente loco a mí sumiso y chico, Diego. Todo comenzó un día como cualquier otro en el que le chupaba la polla mientras le tenía atado y veía como este se movía sin hacer nada, una experiencia que recomiendo encarecidamente que prueben; pues bien, de un momento a otro me dió por hacerle cosquillas en los huevos y al ver que soltó muchísima leche al explotar, pensé en hacer algo…diferente.

Así pues, subí sus piernas y se las até a la cama, él me miró extrañado, pero sabía que yo era la experta en exprimirle hasta la última gota, además de su chica desde que me lo aseguré para mí misma sacándole leche y atado. Pues bien, comencé a hacerle cosquillas en sus huevos, él se movía como podía, pues al estar atado no podía liberarse de mí jijiji. Luego comencé a hacerle un masaje con un dedo, lo iba moviendo lentamente de arriba hacia abajo, luego de abajo a arriba, así mientras veía como poco a poco Diego iba perdiendo la cordura de lo excitado que estaba; incluso podía verlo en sus huevos creciendo al almacenar tanta leche.

Ahí fue cuando comencé a jugar con sus límites nuevamente, comencé a chuparle los huevos como una loca desquiciada, incluso pequeños mordiscos suaves, a la par Diego gemía de placer; entonces, cuando noté que iba a correrse le tapé el agujero de su polla con mis dedos para que no pudiera correrse. La excitación era tal que el pobre Diego solo podía gemir de la misma y de la imposibilidad de venirse. Quería darle la mejor comida de huevos de la historia, así que no iba a dejar que se viniera al principio de la misma.

Así, comencé a devorarle los huevos, me los metí de abajo hasta bien arriba en mi boca, hasta que llenarán mi garganta. Diego me dijo bien excitado que era una buena ama y que a la par parecía una buena puta, pese a que ambos sabíamos que el sumiso era él jijiji. No pude negar que aquello me hizo sonrojarme, sin embargo no me detuvo en llenar bien hasta la última gota sus dos huevos, cuando vi que no podía más le planté mis pies en su cara para excitarle al límite y cuando destapé el agujero de su línea y riquísima polla todo su semen acumulado inundó bien rico mi garganta, a la par que seguía tragándome sus huevos. Tras ello, rápidamente le hice una mamada que lo dejó prácticamente seco. Para finalizar con mis tetas, mis pies y mi boca le hice venirse una última vez.

Diego calló rendido, sin fuerzas y sin leche hasta el próximo día, aún así me dijo cuando se recompuso que nunca había sentido tanto placer en la vida. Desde entonces es algo que le hago a mi chico y sumiso Diego cuando quiero complacerle sexualmente en la cama. No puedo negar que ser su ama y él mi sumiso me excita muchísimo.

En fin, esa es la historia, se despide de ustedes la zorra de Nuria mientras le hace una buena paja de pies a su chico y sumiso Diego para dejarle seco nuevamente.

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