Grata y negra sorpresa
Digamos que la vida me prestó una de esas casualidades que nunca hubiera imaginado, pero que pensándolo ahora, me apetece recordar, y muy gratamente por cierto.
Digamos que la vida me prestó una de esas casualidades que nunca hubiera imaginado, pero que pensándolo ahora, me apetece recordar, y muy gratamente por cierto.
Nuestra protagonista se adentra en el mundo desconocido del sexo. Desde los diecisiete hasta comprender qué quiere, cuándo y cómo lo desea. Un estallido de sensaciones.