Delirio Sagrado: La llamada.
«…se moría en ese instante por sentirlo dentro de sí, por sentir la explosión nuclear de un joven nórdico tal vez virgen, había aprendido, o mejor dicho, manejaba la tesis de que era mejor el deseo perpetuo que la entrega inmediata. Y se mordió los labios para no emitir ningún sonido…»
