Mis vecinos no pararon de coger en toda la noche
Desde mi ventana vi cómo mi vecino cogía a una rubia escultural toda la noche. Sus gemidos, sus posiciones, su insaciable apetito me tuvieron masturbándome en la oscuridad hasta el amanecer. Hoy, cuando la veo cojear levemente en el ascensor, no puedo evitar ponerme duro recordando cada grito, cada golpe de caderas, cada orgasmo que presencié como espectador privilegiado.
