El señor de la tienda
El señor de la tienda siempre me miraba las nalgas. Mi esposo sabía, le pasé mi número y terminó viniendo a cogerme mientras él miraba. Me llenaron de leche.
El señor de la tienda siempre me miraba las nalgas. Mi esposo sabía, le pasé mi número y terminó viniendo a cogerme mientras él miraba. Me llenaron de leche.
Mi novio me falló por tercera vez. Lo calenté hasta el límite, le mamé la verga y cuando estaba a punto de venirse, me vestí y lo dejó con las ganas. Para rematar, llamé a mi ex y nos cogimos como animales frente a su casa.