Fiesta de oficina
En mi primer trabajo me llevaron a una fiesta, me embriagué bien y terminé cogiendo con varios compañeros y jefes, hasta con mujeres, casi no recuerdo.
En mi primer trabajo me llevaron a una fiesta, me embriagué bien y terminé cogiendo con varios compañeros y jefes, hasta con mujeres, casi no recuerdo.
Con mi amiga entramos a un sex shop a mirar. Terminamos follando con los dependientes, probando vibradores y todas las posturas. Compramos todo, obvio. Volveremos.
Un tipo serio y casado me pagó por un encuentro. Me usó en el sofá y la cama que comparte con su mujer. Lo disfruté más de lo que pensaba.
Mi hermana me contó que su marido tenía una verga enorme. Cuando nos quedamos solos, me la cogí en su cama. Ahora es mi amante secreto y está obsesionado.
Mi hermano me folló con una intensidad brutal después de nuestros mensajes calientes. Fue tan salvaje y rico que ahora esto se volvió nuestro secreto adictivo.
Mi hermano me mandó una foto de su verga con un perfil falso, pero reconocí su cuarto. Le contesté con un nude y ahora esto se puso heavy.
Entré a un taller mecánico y tres hombres me dieron el trío más cariñoso de mi vida. Fueron tiernos y detallistas, no salvajes como acostumbro. Me encantó.
Mi crush del gym, con su olor que vuelve loca, solo fue una decepción rápida en mi fantasía. Quedé con las ganas, así que mi mano y mi imaginación tomaron el mando, llevándome a un orgasmo brutal pensando en otros que sí saben cómo darle a una mujer hasta el final.
Me inventé un malestar, tomé un taxi y le propuse al conductor lo que necesitaba. En un hotel barato me folló como una bestia. Ni siquiera supe su nombre, pero mi calentura se calmó un rato.
Me cogí a dos africanos con vergas negras y enormes. Me reventaron el culo y la concha a la vez. Ahora camino como cowboys, pero valió cada segundo.