Cibercómplice a primera vista.
Fue como si estuviese escrito en el destino. La casualidad hizo que un chico como yo, de 27 a�os, conociera a aqu�lla maravillosa mujer. Pero empecemos por el principio.
Fue como si estuviese escrito en el destino. La casualidad hizo que un chico como yo, de 27 a�os, conociera a aqu�lla maravillosa mujer. Pero empecemos por el principio.