Conquistado por el viejo, 1ª parte.
Me dio por el culo, me hizo gozar, luego me utilizó.
Como vio que dudaba, me echó mano a la cabeza empujándola hacia su polla, me dijo, pruébala, ya verás como te va gustar, verás que bien sabe.
Me dio por el culo, me hizo gozar, luego me utilizó.
Como vio que dudaba, me echó mano a la cabeza empujándola hacia su polla, me dijo, pruébala, ya verás como te va gustar, verás que bien sabe.
Eh, dije al darme cuenta mientras giraba la cabeza para
ver quien era. Calla, me dijo, mientras con una mano me
tiraba de los pantalones y slip, hacia los tobillos.
Me fue llevando por la mano, hasta donde había un barco pequeño, que estaba en reparación, allí me agarró el cinturón, y fue desabrochando hasta que consiguió desabrocharlo todo, para empezar a desabotonarme el pantalón, e irlo bajándolo junto al slip.
Chúpamela un poquito me dijo, a la vez que con su mano, me iba agachando la cabeza. Abrí la boca, y empecé a meter aquella polla en mi boquita.
Era uno de esos días que andas más salido que una manada de perras en celo, por lo que esa noche, sabía que iba salir de marcha. bueno digo marcha, por no decir en busca de quien me diera por el culo caliente, y vicioso que tengo.
¡Dios!, no podía más, aquella visión era una tortura que me estaba matando de placer, y la polla ya no quería seguir enjaulada; uffffffffffff; ya no aguantaba más.
Por dejar que me hicieran una mamada, me culearon en los jardines públicos del centro de mi ciudad.
Tranquilo mariconcito, no te asustes, ya verás que bien lo vas pasar. Va ser la mejor follada que jamás recibas.
Ya en otra ocasión estuviera con el dueño del mesón O
Cabazo. Pero en aquella ocasión, no pudo realizar lo que
pretendía, que no era otra cosa que romperme el culo, y
follarme bien follado.
me dijo que me desnudara, cosa que empecé a realizar con suma rapidez.
Me quedé en slip, sentado en el sillón. Me pidió que me metiera en la cama, y así lo hice.
estando en plena faena, y escuchando nuestros gemidos, de repente apareció en los aseos, un joven de unos 25 o 27 años, quedando el mismo sorprendido, y mirándonos