Ya está, ya te entró toda, ¿te gusta?
Así, así, me decía tirando de mi pantalón y slip hacia abajo, vamos a quitarte el pantalón y calzoncillo para que estemos más cómodos
Así, así, me decía tirando de mi pantalón y slip hacia abajo, vamos a quitarte el pantalón y calzoncillo para que estemos más cómodos
Joder, aquello parecía surrealista, ni que estuviera haciendo la calle con un letrero que dijera, “busco polla que me de por el culo”, o “soy chapero necesitado de hombre que pague bien”.
Estaba viendo como un jovencito maricón, tenía los pantalones y slip bajados hasta los tobillos, estando inclinado, chupando la polla a aquel viejo.
Me fui desperezando, a la vez que era acariciado por el joven macarrilla. Me acariciaba el culo con sus manos, mientras con su boca me iba besando la espalda, llegando a mi nuca, dándome mordiscos con ella.
Cuando accedimos al pequeño claro que quedaba entre aquellos matorrales, la visión que tuvimos fue de campeonato.
Eran ya más de las 3 de la tarde cuando despertamos. Notaba como me acariciaba el culo con su mano, y así, poco a poco fui despertando.
Ahora me tenía totalmente en pelotas, tumbado en el sofá de su casa.
Me besaba todo el cuerpo, mientras me iba diciendo que bueno estaba, y que así me quería tener.
¡Dios! había dado con mi punto débil, y aquello me hacía estremecer de placer, ¡aaaaaaaaahhhhhh! suspiraba, y temblaba a la vez.
Me estaba dando por el culo, mientras con sus manos se aferraba a mis caderas, y con su boca, me besaba la espalda, luego con una de sus manos, me agarraba la polla, haciéndome una suave paja.
me dio por el culo, me hizo gozar, luego me utilizó.
Me decía, así, mi niño, así, goza. Mira como tienes la pollita, la tienes empalmadita. Mira como te gusta, ves, mira como goza tu culito con el juguetito, mi niño.