La tentación de mi cuñado
Andrés, mi novio, tiene un amigo que siempre estuvo ahí. Una noche sola, me besó. Terminamos follando en mi cama. No me arrepiento. Quiero más.
Andrés, mi novio, tiene un amigo que siempre estuvo ahí. Una noche sola, me besó. Terminamos follando en mi cama. No me arrepiento. Quiero más.
Un cliente me invitó a salir y me propuso un trío con su amigo. Dije que sí. Terminaron usándome los dos a la vez, llenándome por delante y por detrás. Fue brutal.
Le conté mi fantasía a un tipo: que me durmieran y me usaran. La hizo realidad con su amigo. Me cogieron sin piedad y fue increíble.
Mi novio me pidió un trío con otro hombre. Al principio dije que no, pero ahora no paro de pensarlo y la pepa se me moja con solo imaginármelo.
Un señor del gym me llevó a un hotel. Me cogió fuerte, sin condón, me ahorcó y me dio anal a la fuerza. Dolió, pero me gustó.
Leí tu relato y te cuento la mía: si nos viéramos, te la chuparía en el estacionamiento y luego te pediría que me marcaras el culo con tu leche. Sería épico.
Estábamos peleados y lo desperté mamándosela dormido. Se grabó todo, le lamí el culo y terminé con su leche en mis tetas. Fue la mejor reconciliación.
Desde que uso anticonceptivos, me encanta que los hombres acaben dentro de mí. Sentir su leche caliente y que me gotee después me vuelve loca.
Me encantan los hombres casados. El morbo de follarlos a escondidas, sabiendo que tienen mujer en casa, me vuelve loca. Es mi vicio secreto.
Con mi amiga vimos una escena excitante y terminamos masturbándonos juntas bajo la cobija. Fue tan rico que se volvió nuestra tradición secreta en cada pijamada.