Maldigo el día que empecé a cogerme a mi madrastra
La maldigo, pero la escena me prendió. Esa zorra de mi madrastra, follada como una perra por sus sobrinos, gimiendo como nunca conmigo. Yo, escondido, me la jale viendo como se los tragaba a los dos. Ella lo sabía. Esta guerra la está ganando.
