Ver a mi jeva con otros me pone más duro que el concreto
Yo tengo 39 años, y mi novia Daniela tiene 26. Llevamos 3 años juntos y desde el principio la química sexual fue una locura. Empezamos cogiendo en todos los lugares imaginables: en el Ávila en pleno día, en el carro estacionado en la autopista, en el parque del Este detrás de los arbustos, hasta en una calle oscura de El Hatillo nos dimos el lujo una vez. Los dos somos bien calientes y nos encanta experimentar.
Pero hace como año y medio, la cosa se puso todavía más heavy. Una noche, después de coger como animales, Daniela me confesó que tenía una fantasía recurrente: un gangbang con varios tipos. A mí, en vez de darme celos, se me puso la verga dura al instante. Es que a mí siempre me ha excitado ver cómo otros hombres se le quedan mirando el culo en la calle, o cómo los maigos del gym se le arriman cuando está haciendo sentadillas.
Empezamos poco a poco. Primero fue que ella me contaba cómo los tipos del trabajo le tiraban los teques, o cómo en el metro algún atrevido le rozaba las tetas. Yo me pajeba con esas historias y después se la metía mientras me decía al oído: «¿Te gusta que otros quieran cogerte a tu mujer?». La verdad es que sí, coño, me pone como un loco.
El primer paso grande fue cuando Daniela me dijo que había un amigo de la oficina, un tipo llamado Roberto, que siempre le tiraba indirectas. Le di luz verde, y un viernes después de la oficina, se fueron a tomar unas cervezas. Esa noche, Daniela llegó a casa con la cara colorada y los labios hinchados. «Ya pasó», me dijo, y yo, con la verga palpitando, le pedí que me contara todo.
Resulta que en el estacionamiento del centro comercial, Roberto la empotró contra su carro y le metió la lengua hasta la garganta. Después, en el asiento de atrás, le bajó los pantalones y se la chupó hasta que se vino en su boca. Pero lo mejor fue cuando él se la cogió por detrás, agarrándola del pelo y dándole tan duro que las nalgas le retumbaban. Daniela me contó que le gritaba: «Eres una puta, Daniela, me encanta tu culo» y cosas así que a mí me volvieron loco.
Esa noche, mientras me contaba todo, le metí la verga por el culo y los dos nos vinimos casi al mismo tiempo. Fue una de las mejores cogidas de nuestra vida. Lo único malo fue que Daniela, por los nervios, no se atrevió a tomar fotos o videos. Pero me juró que la próxima vez lo haría.
Ahora estamos planeando algo más grande. Queremos ir a un bar de mala muerte por la Cota Mil, de esos donde va puro maleante, y que Daniela se ponga un vestido bien corto y escotado. La idea es que se ponga a bailar sola, que se deje arrimar por dos o tres tipos, y que los invite a un motel cercano. Yo iría aparte, como si no los conociera, y me quedaría en el carro viendo through la ventana o, si es posible, hasta grabaría con el celular.
Daniela ya está practicando para la ocasión. A veces, cuando salimos, se pone a bailar de manera bien sensual con otros tipos frente a mí, solo para calentarme. El sábado pasado, en una discoteca, se enredó con un tipo en la pista y yo, desde la barra, me metí al baño a pajearme viendo cómo le manoseaba el culo. Cuando volví, Daniela me susurró al oído: «Su verga estaba bien dura contra mis nalgas».
Coño, mi pana, no sé si esto es normal, pero a mí me tiene más enamorado que nunca de mi mujer. Verla convertirse en una puta callejera, pero que al final del día se acuesta conmigo y me cuenta todo, es lo más excitante que he vivido. Hasta hemos hablado de que, si el gangbang sale bien, podríamos intentar que se coja a uno de mis amigos, o hasta a mi primo.
Mientras tanto, seguimos en nuestras prácticas. Ayer, Daniela se compró un vibrador más grande que mi verga y me dijo que es para irse preparando para cuando le toque una verga de verdad más grande. Yo, por mi parte, ya tengo una carpeta en el celular llena de fotos de culos y vergas de tipos que podrían servir para la ocasión.
Así que ya sabes, pana. Si ves a una morena deliciosa con un vestido rojo en un bar de la Cota Mil, rodeada de tipos, y un loco en un carro viendo todo con una sonrisa de oreja a oreja, soy yo, Javier, disfrutando de que mi mujer sea la puta más deseada de Caracas. Y si todo sale bien, esta noche me la cojo yo después de que varios ya lo hayan hecho, y será la mejor cogida de todas. ¡Wepa!


Deja un comentario
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.