Venganza en el gimnasio
Hola a todos me llamo Pamela, todos me dicen pam de cariño, tengo 24 años soy morena, pelo rizado, muy nalgona y piernona.
Bueno les cuento, un domingo estaba en la cama con mi novio, Nico, reciĂ©n nos habĂamos despertado. Estaba lloviendo, por ende decidimos quedarnos charlando un rato más. HacĂa una semana habĂa retomado el gimnasio. Iba todo los dias ya que me gusta mucho entrenar.
A raĂz de esto Nico me preguntĂł si alguien me estaba mirando demasiado o si se me acercaban a hablarme. Realmente no me lo preguntĂł con un tono celoso, sino con curiosidad. AsĂ que fui totalmente sincera y le respondĂ que siempre se me acercaban chicos a intentar sacarme el nĂşmero o invitarme a salir, pero siempre los rechacĂ© diciĂ©ndoles que tengo novio.
Él se quedĂł pensando y me preguntĂł si alguna vez me habĂa arrepentido de rechazar a alguien.
Yo con un poco de asombro por su pregunta, le dije que no, no contento con la respuesta, insistiĂł en que sea sincera y preguntĂł si habĂa alguien del gimnasio a quien yo deseara, esta vez le contestĂ© que quizás mi entrenador me parecĂa «lindo y buena onda», se lo dije con mucha vergĂĽenza, de hecho, sentĂ que un fuerte calor se apoderĂł de mi cuerpo.
Inmediatamente, a Nico le brillaron los ojos y quiso ahondar en el tema
Me preguntĂł si me calentaba cuando me corregĂa algĂşn ejercicio y si me tocaba mucho en ese momento.
Le contestĂ© que sinceramente no tenĂa demasiado contacto con sus alumnas, pero de vez en cuando me agarraba suavemente la cintura desde atrás para corregir alguna postura y me sentĂ un poco exitada.
Noté que Nico empezaba a frotarse la verga por arriba del boxer y ahà entendà todo.. a mi novio le excitaban esas cosas
Para seguirle el juego, le conté que cuando están por cerrar, él se pone a hacer pesas y yo me quedo mirándolo mientras guardo lentamente mis cosas.
A esa altura, Nico ya se estaba masturbando descaradamente en frente de mi.
MetiĂ©ndome sus dedos por debajo de mi ropa interior, se dio cuenta de que mi vagina estaba bastante hĂşmeda y me preguntĂł si alguna vez se me habĂa cruzado por la cabeza coger con Ă©l ahĂ mismo.
Mientras me acariciaba suavemente el clitoris, le contestĂ© que si, que me gustarĂa subirme arriba de Ă©l mientras se ejercita y lamerle los mĂşsculos transpirados, despuĂ©s bajarle el pantalĂłn, hacerle una mamada y luego cabalgar en su verga hasta que se venga.. esto Ăşltimo lo dije teniendo un orgasmo, que tambiĂ©n provocĂł que Nico eyacule a los pocos segundos.
DespuĂ©s de eso, Nico no me preguntĂł más nada y seguimos el dĂa como si nada.
Al dĂa siguiente, me tocaba ir al gimnasio y realmente me sentĂa incĂłmoda, algo sucia de hecho..
Casi no podĂa mirar a los ojos a Lucas, mi entrenador, sentĂa que la escena que le habĂa relatado a mi novio realmente habĂa sucedido. Lucas no se percatĂł de mi incomodidad y realizĂł la rutina con total normalidad. Pero cada vez que me tocaba para corregirme, me corrĂa un sudor frĂo por la espalda.
Con el correr de los dĂas todo volvĂa a la normalidad y ya me sentĂa más a gusto con Lucas. Pero de repente, Nico empezĂł a preguntar nuevamente por Ă©l y esta vez era más incisivo.. me preguntaba si me seguĂa gustando que me agarre la cintura o si preferĂa me agarre otras partes tambiĂ©n.. Ă©l sabĂa que habĂa instalado un gran morbo en mĂ y no querĂa que lo olvide. No me iba a quedar atrás con eso y le preguntĂ© si le gustarĂa saber cĂłmo se la chuparĂa si tuviera la oportunidad. No le di tiempo para responder y me avalancĂ© sobre su verga.
AĂşn estaba flácido, asĂ que me lo metĂ entero en la boca hasta que empezĂł a ganar tamaño. Se lo chupaba con desesperaciĂłn y de vez en cuando me sacaba la verga de la boca y le preguntaba si le gustaba cĂłmo se la iba a chupar. Él sĂłlo gemĂa blanqueado los ojos hasta que en poco tiempo me llenĂł la boca de semen, que traguĂ© de inmediato.
Me quedĂ© muy caliente despuĂ©s de eso y ese mismo dĂa decidĂ ir al gimnasio, en el Ăşltimo horario posible. LlevĂ© la menor cantidad de ropa para entrenar, me puse una tanga diminuta que se me perdĂa entre las nalgas y por lo tanto el short ajustado tambiĂ©n se incrustaba allĂ.
Me dediquĂ© a hacer piernas, glĂşteos y cintura y esta vez le iba a pedir ayuda a Lucas para todo, querĂa que estĂ© pendiente de mĂ..
Cada ejercicio que hacĂa le pedĂa que me corrija y Ă©l amablemente lo hacĂa. Cuando estaba haciendo glĂşteos, le pedĂa que me toque para ver si estaban trabajando bien los mĂşsculos. Él, un poco descolocado, me tocaba con mucha timidez. Pero se lo pedĂ reiteradas veces para que me corrijiera y, a medida que lo hacĂa, comenzĂł a agarrar mis nalgas con más contundencia, de hecho, empezĂł a estirar sus dedos para abarcar más. Fue ahĂ cuando notĂ© que estaba teniendo una erecciĂłn. Un poco avergonzado, trataba de disimularlo y se fue al baño. Cuando volviĂł al salĂłn, se fue a ayudar a otro chico, aunque me miraba desde lejos de vez en cuando.
Ya habĂa poca gente, asĂ que se acercĂł nuevamente a mi para preguntarme cĂłmo me estaba yendo con el ejercicio y yo empecĂ© a hacerlo mal a propĂłsito y Ă©l desde atrás comenzĂł a corregirme desde la cintura. Yo aprovechĂ© para apoyar mi cola en Ă©l y comencĂ© a moverme disimuladamente. Lucas, todo incĂłmodo mirĂł hacia los costados para ver si alguien lo veĂa, me agarrĂł más fuerte de la cadera y me llevaba la cola hacia Ă©l. Notaba que su pene estaba duro y me lo colocaba entre mis nalgas para frotarse suavemente. Luego dejĂł de hacerlo. Su mano izquierda bajĂł hacia mĂ nalga y le diĂł un Ăşltimo apretĂłn antes de apartarse de mĂ.
No volviĂł más a donde yo estaba. Cuando ya no habĂa nadie y cĂłmo era costumbre, se puso a entrenar. Yo me quedĂ© mirándolo descaradamente pero Ă©l me evadĂa. Por primera vez me iba a duchar en el gimnasio. SaquĂ© algunas cosas para bañarme y dejĂ© la mochila en un banco del salĂłn. Me dejĂ© el jabĂłn para volver a propĂłsito.
Me fui a las duchas, me saquĂ© todo menos la tanga y volvĂ al salĂłn cubriĂ©ndome con una toalla . Me asegurĂ© que no haya nadie y fui hasta mi mochila. Lucas ya estaba guardando sus cosas. AgarrĂ© el jabĂłn y lo mirĂ© sonriendo mostrándole lo que me habĂa olvidado. Él sonriĂł y yo dejĂ© caer la toalla intencionalmente y dije «Ups», pero no volvĂ a ponerme la toalla. Lucas, todo colorado mirĂł hacia los costados fijándose que no aparezca el dueño del gimnasio que estaba por ahĂ. EmpecĂ© a caminar hacia las duchas y me di vuelta para decirle que ahora sĂ me iba a bañar. Él se sonriĂł nuevamente y preguntĂł si querĂa ayuda tambiĂ©n con eso.
Yo le contestĂ© que «puede ser» y me dirigĂ hacia el vestidor. Lucas vino por detrás y me dio vuelta para comerme la boca de un beso. Lo sentĂ© en un banco, me subĂ encima suyo y comencĂ© a frotarme sobre la entrepierna mientras besaba su cuello. Luego le saquĂ© su musculosa y le lamĂa los pectorales. Él apretaba con fuerza mis nalgas y me chupaba las tetas con desesperaciĂłn. Me arrodillĂ© ante Ă©l, le bajĂ© el pantalĂłn e inmediatamente me metĂ su pene en la boca y se lo chupĂ© como le habĂa mostrado a Nico que lo harĂa. Lucas me levantĂł, me sacĂł la tanga y me recostĂł en el banco para chuparme la vagina. Le preguntĂ© si no le molestaba que estĂ© toda transpirada y mojada y Ă©l me dijo que estaba muy rica asĂ. En unos pocos segundos estaba teniendo un exquisito orgasmo donde le pedĂ que me la meta de una vez. Él me sentĂł sobre Ă©l pero no me penetrĂł, sino que me llevĂł alzada hasta la ducha y continuĂł besándome. Me apoyĂł contra una de las paredes y abriĂł la ducha. AĂşn seguĂa sobre Lucas. Con una mano logrĂ© llegar hasta su pene y me lo puse en la puerta de la vagina. Como su miembro era bastante largo, sĂłlo tuvo que hacer un poco para adelante y logrĂł entrar. AhĂ sentĂ que la fantasĂa habĂa sido superada ampliamente.
No sĂłlo estaba cogiendo con mi entrenador, sino que me estaba clavando en la ducha del gimnasio mientras nos bañábamos. Sumado al vigor de sus brazos sosteniĂ©ndome, mi clitoris estaba rozando su pubis y su pene dentro mĂo, me provocĂł el orgasmo más rico que jamás haya sentido. El gemido que emitĂ se debe haber escuchado hasta el salĂłn. Lucas disminuyĂł su intensidad mientras yo estaba temblando abrazada a Ă©l besándolo. Me bajĂł suavemente y me di vuelta para ponerme shampoo y enjabonarme. Él acariciaba mis tetas y me besaba el cuello suavemente. Me enjuaguĂ© rápidamente y salĂ de la ducha agarrándole la verga para que me siguiera. Me arrodillĂ© sobre el banco poniĂ©ndome en cuatro y Ă©l se agachĂł para meter su lengua entre mis nalgas e ir recorriendo desde el ano hacia la vagina. Se quedĂł saboreando mi vulva un rato hasta que le dije que estaba lista para que me vuelva a penetrar. Él nunca perdiĂł la erecciĂłn, pero cuando comenzĂł a penetrarme, me di cuenta que estaba aĂşn más tiesa y más hinchada. Se ve que esa posiciĂłn le gustaba más.. Le pedĂ que me la meta entera. Lucas obedeciĂł y me hizo sentir que sus testĂculos estaban pegados a mĂ. En ese momento comencĂ© a moverme suavemente, sacándome su verga hasta la mitad y luego me la metĂa lo más profundo que podĂa.
Al principio Lucas acompañaba mi movimiento, pero a medida que yo aceleraba, Ă©l iba tomando el control de la penetraciĂłn. EmpecĂ© a gemir con más fuerza y Ă©l se iba encendiendo cada vez más. Me agarraba fuerte de la cintura y me llevaba hacia Ă©l, haciendo que sus huevos choquen con fuerza en mĂ. De repente comenzĂł a darme nalgadas fuertes y a mi me encantaba. Sin bajar la intensidad, agarrĂł mi pelo y me avisĂł que estaba por acabar. Entre gemidos, le pedĂ que me acabe adentro, lo más profundo que pueda..
Lucas obedeciĂł y los Ăşltimos bombeos los hizo bien adentro. SentĂ los espasmos de su pene descargando semen caliente dentro mĂo mientras me abrazaba agitado desde atrás..
Nos vestimos rápidamente y cuando estábamos por salir del vestuario nos dimos un beso de lengua corto. Él, un poco preocupado preguntĂł si habĂa algĂşn riesgo de embarazo, pero lo tranquilicĂ© diciĂ©ndole que me cuidaba con anticonceptivos.
Cuando salimos, estaba el dueño del gimnasio esperando para cerrar. Yo me morĂ de vergĂĽenza porque seguramente habĂa escuchando mis gemidos, pero Ă©l no emitiĂł ningĂşn comentario.
Sólo dijo «¿te llevo Agus?» (Si, mi nombre es Agustina) y yo acepté.
Fuimos charlando de cosas que no tenĂan que ver con el gimnasio. Igual fue bastante corta la conversaciĂłn porque no vivo tan lejos.
Cuando llegamos a la puerta de mi casa, el esbozĂł una sonrisa picaresca y yo le preguntĂ© quĂ© pasaba. Pero Ă©l sĂłlo me dijo que esperaba que la haya pasado bien hoy…
En ese momento me sentà la más puta del gimnasio. Sólo me puse colorada y bajé del auto.
Cuando entre a casa, estaba Nico esperándome y me preguntó por qué llegaba tan tarde del gimnasio. Yo sólo le sonreà y lo llevé hasta la habitación. Me acosté boca arriba, me saqué el short y la tanga y abrà la piernas. Nico abrió los ojos grande al verme aún dilatada y se acercó preguntando «¿te lo cogiste al final?»
Yo le respondĂ que sĂ y le pedĂ que me meta un dedo bien adentro. Cuando lo sacĂł, notĂł que tenĂa semen. Le agarrĂ© el dedo y se lo chupĂ©. Él está desorbitado. SacĂł su pene y comenzĂł a masturbarse pidiĂ©ndome que le cuente todo..


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