Por
Anónimo
Una noche con Marcela en España
Yo me cogí a una sexy española. Un día se me ocurrió viajar a España porque pues no me iba a perder esa puta experiencia. También había pensado en Inglaterra o Estados Unidos, pero mi inglés no es el mejor, así que español. Llegué, pagué un puto depa que pues está bien perro jaja, bueno, en fin. Me masturbé con una chica de OnlyFans que no mames, me está su contenido, jeje.
Bueno, hablé con unas cuantas amigas, unos amigos y pues mi mamá y por supuesto mi tía, que por cierto ya tengo otra historia divertida con ella, jeje . Bueno, en fin, me eché un baño, me cambié y como no tenía nada que hacer decidí gastar dinero a lo pendejo y salí a un antro, bueno, como dicen aquí: discoteca.Fui, pedí unos tragos, comencé a hablar con el barman, me hice amigo de un wey que no mames, comparado con él tengo voz de pito, jaja.
En fin, y vi a una perra que no mames: morena, no color mexicana sino más bien color negra, nalgona jaja, bueno, negrita, cabello lacio pintado un poco de rubio de la raíz y eso. Su vestidito negro pegadito que creo que era de látex porque estaba bien pegadito, pero bueno, en fin. Sus tetas bien pegadas y estaban bueno, ni tan grandes pero ni tan chicas, normales como unos melones, no eran la gran cosa, en OnlyFans he visto mejores tipo sandías, jeje. Y bueno, pero su culo… mmmmm, era la mamada, grande, un puto clavo se pierde ahí, jaja.Bueno, en fin, cuando la vi se me paró y dije: tengo que ir a hablarle. Me acerqué, le dije: «Hola, ¿cómo estás? Me has parecido una tía muy guapa, ¿te gustaría conocernos?». Yo soy muy extrovertido, pero mi acento español de España no es el mejor, así que mmmm, me avergoncé. Ella se rió y me dijo: «Claro, ven, siéntate». Me senté junto a ella, platicamos un poco y me preguntó de dónde era.
Le dije que México, ella me dijo que le encantaba México y que ella ya había viajado mucho y blah blah, no sé, estaba mirando sus tetas, ella por suerte no se dio cuenta y bueno, en fin.Llegó una de sus amigas y me dijo que si bailaba y nos paramos a bailar, yo con su amiga y bueno, su amiga no estaba tan mal, está guapa, sí, sus tetas eran limones, sí, su culo no era la gran cosa, sí, pero sí era muy atrevida. Se me pegó completo y comenzó a susurrarme cosas al oído y me preguntó que si la tenía parada. Le dije que sí, me dijo que si la podía sentir y se acercó y en forma de perreo o no sé, pegó su culo a mi verga y comenzó a excitarme. Después de un rato me senté porque me sentía cansado, la amiga se fue con un vato x y Marcela se me acercó y me dijo: «¿Cansado?». Le dije que sí y me dijo que si quería beber algo, le contesté que sí y nos pedimos una botella que no mames salió cara, pero ni pedo era creo un Johnnie Walker.
Ella se me quedó mirando como «qué huevos», me sonrió, pedimos unos cuantos aperitivos, nos servimos y ya hablando más me tiró un beso, comencé a agarrar más la pierna y luego la nalga y nos calentamos.Fuimos al baño, comencé a besarla en el cuello mientras ella me agarraba la verga y me la sacudía en el pantalón y yo le agarraba la tanga ya un poco mojada.
Nos corrieron del baño, pagamos y mejor nos fuimos a mi depa. En el elevador seguíamos así de calientes, seguía besándola y agarrándole la nalga, me acomodó su mano en una teta, seguimos. Llegaron un señor mayor y paramos. Llegamos a mi piso y me metí rapidito al cuarto, ella también. Me comenzó a agarrar del pecho mientras se seguía acomodando, luego se arrodilló, me quitó el cinto, el pantalón y comenzó a mamarla bien rico. Después la empujé a la cama, le quité sus tacones y sus calcetines, comencé a chuparle las patas (eso le excitaba mucho, me dijo que lo hiciera, tal vez su fetiche, pero me encantaba igual, tenía los pies limpios para mi sorpresa), cada dedo.
Cuando después le quité las bragas y comencé a mamarle la concha bien mojada, comencé a meterme y sacar la lengua mientras ella se tocaba las tetas y gemía y decía mi nombre en un acento catalán que me excitó y me hizo chuparle más rápido mientras se corría.Luego le comencé a quitar el vestido, la aventé a la cama mientras ella me levantaba un dedo con señal de «ven pa’ acá» y se mordía un labio. Me quité el pantalón y la camisa y comencé a meterla rápido mientras ella soltaba sus gemidos sexys: «¡Ugh! ¡Arg! ¡Agh! ¡Mmm! Ay sí, tío, más duro, deme duro, Emmanuel». Cuando acabé en ella, la puse de perrito, pero me paró y me dijo que cualquier cosa que quiera hacer, pero que le asustaba la de perrito porque le podía doler el ano. Le dije que le daría lento y con cuidado, ella con miedo dijo que estaba bien pero con cuidado.
Le comencé a acomodar la verga en el culo y le di lento y le gustó y me dijo que le diera más rápido y eso me excitó tanto porque su culo le rebotaba mucho y la comencé a nalgear.Cuando acabamos ella se quedó en mi depa y al siguiente día me dio su número y me dijo que algún día fuera a su casa y desde ese día hemos sido amigos con derechos… muchos derechos


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