Un trio de a dos
Llevaba mas de 18 años de matrimonio, mi mujer me hacia feliz, era bonita y me calentaba mucho, pero una tarde invitamos a unos amigos, eramos 5 parejas. Uno de ellos llamado Manuel me dejo impactado, era como si lo hubiera conocido de siempre, alto, dominante, serio, de barba, de unos 50 años, su esposa una mujer bajita bastante fea y muy flaca, casi sin tetas y muy arrogante. Me cayo mal a la partida, pero el hombre me fascino. He tenido unas pocas aventuras gay, pero ver este ejemplar masculino fue increĂble. Le meti conversaciĂ³n, me presentĂ© y trate de hacer amistad, pero era muy serio, igual intercambiamos telĂ©fonos pues el trabajaba en una empresa afin a la mĂa, exportaciĂ³n de frutas. No nos vimos mas aunque me quedo en la mente su rostro hermoso. Un mes despuĂ©s, recibi un whats app, era Ă©l, que querĂa visitar mi empresa pues tenia una negocio que ofrecer.
Quede feliz, el finde semana siguiente lo recibĂ en el campo, estĂ¡bamos solos, lo invite a visitar la plantaciĂ³n de manzanas y poco a poco comenzĂ³ a reir y a mostrarse quien era, un hombre precioso. Al correr de la tarde me confeso que se llevaba mal con su esposa, que esta le habĂa confesado que miraba a otros hombres. Dos horas despuĂ©s me entere de todo, yo le habĂa gustado a la fea y Manuel querĂa regalarmela. Buscaba un tercero corneador y pensĂ³ en mi. Si satisfacĂa a su mujer su matrimonio podĂa ser mĂ¡s llevadero. Yo me habĂa pasado el rollo de que podĂa ser gay, pero no, querĂa ser cornudo. En la conversa fueron pasando cosas. Le dije que yo tendrĂa sexo con su esposa pero siempre que el estuviera presente y participando con nosotros. QuerĂa verlo desnudo y estaba dispuesto a todo por mirarlo, por tocarlo. Un mes despuĂ©s llego al campo con la fea de su esposa, una mujer flacucha que se trataba de hacer la simpĂ¡tica.
Almorzamos en un restaurant del sector y luego volvimos a mi casa de campo, tomamos vino y al llegar la noche avise a mi mujer que me quedarĂa esa noche en el campo, cosa que hacemos a veces. Bailamos los tres y toque a Cecilia, la fea, era muy flaca casi sin tetas y muy peluda. A las 12 de la noche los tres estĂ¡bamos ebrios, los invite a mi pieza y en la cama entre los dos hombres desnudamos a Cecilia.
Ademas de aburrida y fea era pasiva, no hacia nada, se dejaba hacer. Pasaron los minutos y me desnudĂ©, Manuel hizo lo mismo y …oh dios, que belleza, Manuel era musculoso, duro, bien hecho, precioso, su verga era gigante, mas grande que la mia que mide 21 centimetros. Esta era cabezona de por lo menos 30 cms, y lanzaba jugos cristalinos en abundancia. En la calentura de la noche su mujer se me sube y la penetro, el ritmo de la culiadera era exquisito; ellos se besan; me bajo luego y Manuel se monta sobre su esposa, era el momento que esperaba, meti mi mano por abajo y tome la verga de Manuel y la puse en la entrada de la vagina de Cecilia, ambos culeaban felices. Pero sentir en la mano un cañon de ese porte me dejo erecto. Aprovechando la pose me subi por atrĂ¡s y penetre a Cecilia por el ano, la tenĂamos doblemente penetrada. Los tres estĂ¡bamos con mucha calentura.
Entonces Cecilia comienza a gozar un orgasmo, gritando hasta quedar tendida en la cama; ver el pene erecto de Manuel me puso como aviĂ³n, y sin pensarlo dos veces me fui a su entrepiernas y mame el pene mas rico que habĂa probado en mi vida, chupe bolas, pija, y ano. Manuel gemĂa de placer. Nos besamos, nuestras lenguas se tocaban, yo era un nena, me subĂ sobre su cuerpo duro y musculoso y nos chupamos todo, y asi gritando como animal, a los 20 minutos de mamada me eyaculĂ³ la boca. Sabroso, delicioso, me trague su leche y dormi sobre Manuel desnudo. Cecilia durmiĂ³ a su lado pero casi sin percatarse de nada.
Parece que mientras su marido me culeaba, ella durmiĂ³, pues al dĂa siguiente no hizo ningĂºn comentario. Manuel me conto luego que esa noche ella habĂa tomado pastillas para dormir las que junto al vino tuvieron un efecto sedante. Lo mas probable es que Cecilia nunca vio nada.
Recuperados al dia siguiente, desayunamos y la pareja se fue. Cecilia me llamĂ³ dos dĂas despuĂ©s, pues querĂa mas sexo, nos revolcamos un par de veces mas y luego me desaparecĂ, lo hable con Manuel y note que me buscaba, hasta que una tarde, a solas, me besĂ³ y me toco. Nos fuimos a un hotel y me penetro como si yo fuera su pareja.
Todos los viernes desde entonces soy la nena de Manuel, mas que eso, soy su esclava. Mi esposa esta sospechando pues desaparezco el viernes y regreso a casa el sĂ¡bado por la mañana. Pero eso lo resolverĂ© luego, de momento sigo regalando mi trasero y mi boca a un precioso ejemplar masculino.


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