Tetas al aire en la carretera
El año pasado hice un viaje en coche con un par de amigos (con los que ya había tenido mis cositas antes). Por un juego previo, acepté la apuesta ir toda la carretera con las tetas fuera, sin cubrirme ni un segundo.
Subí al coche, me quité el top y el sujetador, y me senté con el pecho desnudo.
El aire acondicionado y el viento por la ventana me pusieron los pezones como piedras al instante. Cada vez que pasábamos un camión, bajaba la ventanilla y me inclinaba un poco para que me vieran bien. Los choferes pitaban como , algunos gritaban cosas como ‘¡Mamacita, qué ricas tetas!’, ‘¡Enséñamelas más cerca, preciosa!’, ‘¡Para que te las chupe en la siguiente parada!’.
Otros se quedaban boquiabiertos, y me miraban fijo hasta que los perdíamos de vista. Cuando veíamos a un hombre solo en su coche o en la orilla, mis amigos reducían la velocidad para que me viera bien.
Yo me ponía de lado, arqueaba la espalda un poquito y dejaba que mis tetas se movieran con el movimiento del coche. Sentía la adrenalina subiéndome por el cuerpo sentía mi vagina empapada, las piernas temblando.
Cada chiflido, cada comentario morboso me hacía apretar los muslos y contenerme para no tocarme ahí mismo. Llegamos al hotel exhausta… yo más que nadie. Apenas entre a la habitación, me tiré en la cama, me bajé los pantalones y me masturbé como loca pensando en todas esas miradas, en esos gritos, en cómo me habían deseado sin poder tocarme.
Me corrí fuerte, gimiendo bajito, imaginando que uno de esos camioneros entraba y me follaba ahí mismo por haberlos provocado tanto.


Deja un comentario
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.