marzo 23, 2026

102 Vistas

marzo 23, 2026

102 Vistas

Se cogieron a mi nueva novia en un club swinger

0
(0)

Ahi estoy sentado en el sillon de casa, con el sol entrando por la ventana, mirando a Martina dormida en la cama. Tiene la sábana enrrollada entre las piernas, el pelo todo desordenado, y una sonrisa que no se le borra ni durmiendo. Anoche fue heavy. Anoche fue una locura. Y yo estoy aca, con el mate enfriandose, sin poder creer lo que pasó.

La cosa viene de hace rato. Martina tiene 23, yo 31, y desde que empezamos a salir, el sexo siempre fue bueno. Pero hace unas semanas, algo cambio. Se volvio mas atrevida. Me mordia mas fuerte. Me decia cosas al oido que antes no decia. Una noche, despues de coger, me soltó: «¿Vos alguna vez pensaste en un trío?». Yo casi me caigo de la cama. Le dije que si, que lo habia pensado, pero que nunca me anime a decirlo. Ella se rio y se puso arriba mio otra vez.

El amigo que nos recomendó el club se llama Pablo. Es un tipo grande, de unos 45, que ya tiene experiencia en esas cosas. Nos dijo: «Vayan sin expectativas, miren, y si pinta, pinta». La semana pasada le dije a Martina: «¿Vamos este sabado?». Me miró fijo, con esos ojos verdes que tiene, y dijo: «Llevame».

Llegamos al club tipo once y media. Es una casa grande, en un barrio medio alejado, con un portón negro y un jardin que no se ve bien de noche. Adentro habia una barra, luces rojas, musica bajita. Gente de todas las edades, desde pibes de veintipico como nosotros hasta señores de sesenta. Martina estaba agarrada de mi mano con fuerza, pero no de miedo. La sentia temblorosa, excitada.

Pedimos algo de tomar y nos sentamos en un sillón de cuero, viendo como la gente se movia. En una esquina, una pareja se besaba apretada contra la pared. En otra, una mina le hacia un pete a un tipo mientras otro la miraba. Martina miraba todo con los ojos bien abiertos.

«¿Que te parece?», le pregunté.

«Esta bueno», dijo, pero no me miraba a mi. Miraba a la mina que chupaba.

Ahi me di cuenta de que ella estaba mas caliente que yo. Se me acercó, me agarro la nuca y me beso. Un beso fuerte, con lengua, de esos que te dejan sin aire. Yo le agarre el culo con las dos manos, apretando esa carne que tanto me vuelve loco.

«Quiero que me cojan», me susurro al oido. No dijo «cogeme». Dijo «que me cojan». En plural.

Ahi se me paro la verga de una manera que me dolia el pantalón.

No pasó mucho tiempo antes de que se acercara un tipo. Un morocho, grandote, de unos 40, con barba y cara de tipazo. Se paro frente a nosotros y miro a Martina de arriba abajo. «¿Bailamos?», preguntó. Martina me miro a mi, yo le devolví la mirada, y le hice un gesto con la cabeza. Ella se levanto y se fue con él a la pista.

Me quede mirando. El tipo la agarro de la cintura y empezaron a bailar pegados. Ella tenia un vestido negro corto, de esos que se suben solos. El tipo le agarro las nalgas y ella no se movio. Al contrario, se le pego mas. Ahi senti un nudo en el estomago. No de celos. Era otra cosa. Era como ver una pelicula en la que yo era el protagonista pero tambien el espectador.

En eso, se me acerca una mina. Rubia, unos treinta y pico, con un vestido rojo que no dejaba nada a la imaginación. «¿Estas solo?», me dijo. «No, esa es mi novia», dije, señalando a Martina. La rubia miro, vio como el morocho le metia la mano bajo el vestido, y se rio. «Parece que ella no esta sola tampoco».

Me sirvio otro trago y se sentó a mi lado. «¿Te gusta ver?», pregunto. «No se», dije, y era verdad. No sabia si me gustaba, pero tenia la verga tan dura que si me paraba, seguro se notaba.

«Mirá como la agarra», me dijo la rubia, y puso su mano en mi pierna. «Mirá como la levanta».

Martina tenia las piernas abiertas, apoyada contra el morocho. El tipo le habia subido el vestido y le estaba tocando la concha por encima de la tanga. Ella tenia la cabeza echada para atras, los ojos cerrados. Me la estaba re viviendo.

La rubia me desabrocho el pantalón. Yo no dije nada. Me saco la verga y la agarro con la mano. «Que linda que la tenes», dijo, y empezo a jalarmela despacio. Yo segui mirando a Martina. Ella no me miraba. Estaba en otra.

El morocho la llevo hasta un sillón, al fondo, donde ya habia otra pareja. Le bajo la tanga de una. Martina se la sacó del todo y la dejo en el piso. La puso a cuatro patas en el sillón, de espaldas a él. Yo ya estaba casi por venirme con la mano de la rubia.

Cuando el tipo se la empezo a meter, Martina grito. No fue un grito de dolor. Fue un gemido largo, hondo, que se escucho en todo el salón. Yo senti que me daba un vuelco el corazon. La rubia me la chupaba ahora, con la boca llena, y yo miraba a mi novia, a Martina, con la concha abierta, empujando contra el tipo, pidiendo mas.

El morocho la cogia fuerte. La tenia agarrada de las caderas y se la metia toda, hasta el fondo. Martina se movia, se retorcía, metia la cara en el sillón. En un momento, se vino. La vi temblar, sacudirse entera, caer desmayada de placer sobre el cuero.

Y ahi fue que aparecio otro tipo. Un flaco, mas joven, como de 25. Se acerco a Martina, la levanto, la sento en sus piernas. Ella ni resistió. Le agarro la verga con la mano y se la metio en la boca. Estaba chupándosela mientras el morocho se la seguia metiendo por atras. Los dos a la vez. Martina tenia una verga en la boca y otra en la concha.

Yo ya no podia mas. La rubia se subio encima mio, me agarro la verga y se la metio. Estaba mojadisima. Se movia arriba mio, rapido, fuerte, mientras yo miraba a Martina siendo cogida por los dos tipos. La rubia se vino, grito, y yo la sentí apretarme. Me vine adentro de ella, sin cuidarme, sin pensar, solo sintiendo el placer mas bestial que tuve en años.

Cuando abri los ojos, Martina estaba tirada en el sillón, chorreando, con los dos tipos parados al lado. Uno le paso la mano por el pelo. Ella sonrio. Me miro de lejos y me hizo un gesto con la mano. No era un saludo. Era como diciendo «veni».

Me levante, con la verga todavia medio parada, y camine hacia ella. Me arrodille frente al sillón. «Te gusto?», pregunte. «Me encanto», dijo, con la voz rota. «Ahora quiero la tuya».

Me monte arriba de ella, en ese sillón lleno de fluidos, y se la meti. Estaba tan abierta, tan mojada, que entre como si nada. Ella gemia, me arañaba la espalda. «Sos un hijo de puta», me dijo, riéndose. «Te gusto ver que me cojian». «Si», le dije. «Mucho».

Terminamos ahi, entre los dos, ella viniendose otra vez y yo llenandola.

Despues nos fuimos. La rubia me dejo su numero. El morocho le dio un beso a Martina en la boca. Nos fuimos caminando de la mano, sin hablar, hasta el auto.

Hoy me desperte temprano. Martina sigue durmiendo. Tiene marcas en el cuello, en los muslos. El vestido negro esta tirado en el piso, roto en un costado. La tanga, esa tanga roja que tanto me gusta, aparecio en el baño, mojada, arrugada.

Yo la mire. La mire dormida y senti algo raro. No celos. No posesión. Era como verla libre. Verla deseada por otros y que ella elija volver conmigo.

Se que esto no va a parar aca. Se que la semana que viene, ella va a decir: «¿Vamos otra vez?». Y yo voy a decir que si. Porque anoche, mientras la miraba, entendi algo: no es que me guste que me sean infiel. Es que me gusta verla ser una perra. Y que esa perra sea mia.

Ahora se esta moviendo en la cama. Se desperto. Me mira con esos ojos verdes y me sonrie.

«¿Que estas haciendo ahi, pajero?», me dice.

«Recordando anoche», le contesto.

«Anoche fue el principio», dice, y se estira, mostrando las tetas, los pezones duros. «Hoy te toca a vos. Quiero verte a vos con otra. Mientras yo miro».

Se me para la verga otra vez. Ya no se si es adiccion o amor. Pero con Martina, todo esto es lo mismo.

¿Que te ha parecido este relato?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Deja un comentario

También te puede interesar

Ellos se corrieron dentro de mi mujer sin mi permiso.

anonimo

04/12/2025

Ellos se corrieron dentro de mi mujer sin mi permiso.

Lo que tenía que pasar, pasó

0laura0

07/10/2025

Lo que tenía que pasar, pasó

Promocionando a su esposo

anonimo

10/07/2021

Promocionando a su esposo
Scroll al inicio