Perdí el reto y enseñé todo
Hace unos meses estaba en una reunióncita con amigos. Éramos poquitos: 4 mujeres y 5 hombres, todos de confianza, tomando y riéndonos como siempre.
Todo normal hasta que a alguien se le ocurrió jugar verdad o reto. Cuando me tocó, elegí reto. Me mandaron dar un trago a la botella contando 24 segundos sin parar. Fácil, pensé. Pero no… me atraganté en el 18, tosí como idiota y perdí. El castigo era claro: quedarme con las tetas al aire el resto de la noche.
No era la primera en perder ropa (ya había un par de chicas en sujetador o menos), pero cuando me quité el top y el sujetador… uf. Sentí todos los ojos clavados en mí al instante. Mis pezones se pusieron duros en segundos por el frío y la vergüenza.
Los hombres del grupo se quedaron mudos un momento, luego empezaron a pasar saliva, a ajustar la postura en la silla, a cruzar las piernas para esconder que se les estaba poniendo dura.
Yo intentaba actuar normal, seguir charlando y riendo, pero cada vez que me movía un poco, mis tetas se balanceaban y sentía cómo sus miradas bajaban directo ahí. Algunos disimulaban mirando el celular, pero volvían a subir la vista en menos de 5 segundos. Me sentía expuesta, caliente… y al mismo tiempo me ponía mojada saber que los tenía a todos así de desesperados solo por mis tetas desnudas.
Al final de la noche, cuando me despedí, uno me dijo bajito: ‘Gracias por el espectáculo, Vero… no voy a poder dormir pensando en esto’. Y yo solo sonreí, con las mejillas ardiendo, sabiendo que todos se irían a casa tocándose con mi imagen en la cabeza.


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