Por
Anónimo
Noches largas infecundas hasta que llega el día que ella llama
Pero de vez en cuando o bien su marido falta dos días o bien emprendemos un corto viaje los dos .
Ella ya tiene los 60 y yo un poco más .
Pero ello no es óbice para refrescar nuestra memoria y darnos placer.
Lo normal es una noche en ciudad ajena y vamos los dos contentos y ella viene preciosa y muy arreglada .
Los gastos corren de mi cuenta , soy un señor y ella no poner peros .
Nos prometimos estos encuentros cuando teníaimos 40 y aquí estamos , al pie del cañón.
Nos miramos los dos con pasión , esa pasión oculta que los dos deseamos .
La sonrisa está en la boca de los dos.
La mañana se dedica al viaje , paisajes ,besos , comida y a la tarde a embelesarrnos .
Los abrazos y besos son tiernos y fogosos .
Se nos hace corto y a las doce ya hemos salido del hotel.


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