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Mi vicio secreto en Reddit
Mi novio, el huevón, apenas cerró la puerta pa’ irse a su pega y ya yo estaba con el culo prendido. Ese pata me da como quiere, no me quejo, me parte en 4 cuando se le antoja y me llena la pepa de leche hasta que me escurro. Pero hay una vaina que él no me da, ni me puede dar, y es el morbo sucio de saber que un desconocido, en cualquier parte del mundo, se está jalando la pija viendo mis fotos y gimiendo mi nombre. Eso, maricón, eso no tiene precio.
Me metí al cuarto y abrí mi cajón de las putadas. Ahí tengo todo mi arsenal: un body negro de encaje que se me mete entre las nalgas, unas medias con ligueros que me marcan las piernas y un corpiño que me levanta estas tetas hasta la barbilla. Me puse todo, mirándome al espejo, y ya sentía la chochita palpitando. Estaba tan mojada que se me transparentaba la tela. Me tomé una foto de espaldas, agachada, mostrando bien cómo el body se me metía en el rabo. Se me veía toda la pepa, marcada, un hueco oscuro y jugoso que pide a gritos una buena lengüetada.
Abrí Reddit, en un grupo de esos donde los hombres se desesperan por una mala foto. Subí la imagen con un título bien de zorra: “Marido en el trabajo, esposa en casa aburrida… ¿quién me ayuda?”. En menos de un minuto, ya tenía como 50 votos arriba y comentarios que me hacían reír y excitarme al mismo tiempo.
“Dios, qué culo para dejarlo lleno de leche”, ponía uno. “Quisiera ser tu marido para cogerte todos los días”, decía otro pendejo. Pero había uno que me llamó la atención: “Ese body te lo rompo con los dientes para chuparte entera, puta”. El usuario era “Verdugo_69”. Me gustó. Le respondí: “Y tú crees que podrías conmigo, papi?”.
Al toque me llegó un mensaje directo. Era él. “No solo puedo, zorra. Te pongo de rodillas y te hago tragar toda mi pija hasta que te ahogues”. Se me escapó un gemido. Mi mano ya estaba en mi pepa, rozándome a través de la tela. Le escribí: “Demuéstramelo. Enséñame esa verga que tanto presume”.
Y el muy huevón no se hizo rogar. Me mandó una foto. Y la conchadetumadre… Qué pijón. Era gruesa, venosa, con la cabeza bien roja y goteando. Se le notaba que se la jalaba mucho, pero era impresionante. “Te la meto por el culo y gritas”, puso. Yo ya me estaba corriendo solo con imaginar. Le mandé un audio gimiendo: “Sí, papi, rompeme el culo, por favor”.
Pero no era suficiente. Quería más. Subí otra foto, esta vez de frente. Me había quitado el corpiño y me agarraba las tetas, con los pezones duros apuntando a la cámara. Mis dedos estaban manchados de mis jugos. “Alguien quiere ver cómo me masturbo?”, puse. Los comentarios explotaron. “Sí, puta, muéstrame cómo te tocas”, “Haz un video, perra, quiero verte venirme”.
“Verdugo_69” me escribió otra vez. “Hazte un video, zorra. Pero que se te oiga gemir. Quiero oír cómo gozas pensando en mi verga”. Me puse el teléfono en el soporte, encima de la mesa de noche, y me recosté en la cama. Con una mano me pellizqué un pezón y con la otra me bajé el body para mostrar bien mi pepa, ya hinchada y brillante. Empecé el video.
“Hola, papi…”, dije, con la voz ya temblona. “Mirá cómo me pones… toda mojada por tu culpa”. Metí dos dedos y gemí fuerte. “Acá adentro te deseo… quiero que me llenes…”. Me froté el clítoris, rápido, desesperada. “Sí, así… así me gusta… pensar que vos y otros miles se vienen viéndome…”. No aguanté más. Gemí como una loca, sacudiéndome, mientras me corría por los dedos y las piernas. “Tu puta… soy tu puta…”, jadeé al final, con los ojos vidriosos.
Se lo mandé. Su respuesta fue inmediata. “Me acabo de venir como un animal, perra. Toda mi leche es para vos”. Me mandó un video él también. Se estaba viniendo, gruñendo, y decía mi nombre de usuario. “Bianka… puta rica…”. Fue tan intenso que casi me corro otra vez.
Pero la calentura no se me bajaba. Otro usuario, “Cazador_Solitario”, me escribió. “Quiero que seas mi puta personal. Te paso dinero por más”. Le pasé mi cuenta de una app y el muy gil me mandó plata al toque. “Ahora sos mía”, puso. “Quiero fotos de tus pies, de tu culo abierto, de tu boca abierta”. Yo, como la zorra que soy, se las mandé todas. Me pagó bien, y yo me sentía la diosa del morbo. Cada foto que subía, cada mensaje que leía, era como una descarga eléctrica en mi cuerpo.
Uno me pidió que me pusiera los tacones de mi novio. Otro que me metiera un cepillo en la pepa. Y yo lo hice, todo lo hice, con una sonrisa de perversa en la cara. Mi novio me llama para decirme que me extraña y yo le contesto con voz tierna mientras me como mis propios jugos de los dedos.
Esto es lo que él no entiende. No es que no me satisfaga. Es que este vicio, este poder que siento de volver locos a hombres que no conozco, de saber que en este momento hay tipos jalándose la pija con mi imagen… eso es otra vaina. Es mi droga.
Ahí sigo, en la cama, con el body hecho un desastre, las medias rotas, y el teléfono que no para de vibrar con nuevos mensajes. Mi pepa ya está adolorida, pero no quiero parar. Acabo de subir un video donde juego con mis jugos y lo subo a tres grupos a la vez. El título: “Esposa peruana necesita leche de varios… ¿quién se apunta?”.
Ya tengo like 20 respuestas. Algunos preguntan si hago encuentros. Otros me piden mi dirección. Yo solo les digo que sueñen, que yo soy la fantasía que sus mujeres nunca serán. Y es verdad. Porque mientras mi novio cree que soy la mujer fiel que lo espera con la cena, yo soy la puta anónima que les saca la leche a medio internet. Y esta noche, cuando él llegue y me folle como si nada, yo voy a estar pensando en todas las pijas que paré hoy, y en lo mucho que me van a extrañar cuando mañana vuelva a hacerlo todo otra vez. Porque esto, huevón, esto ya no lo paro ni que me maten.



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