Por
Mi novio la tenía chica y yo necesitaba que me rompieran bien el coño 🍆🤤
Esto pasó hace unos tres años. Yo estaba en pareja hacía seis, el típico noviazgo largo donde todo se vuelve una rutina de mierda. Él fue mi primer novio, mi primera vez, mi único todo… y la verdad es que su verga ya me tenía aburrida. Era un maní que no me hacía ni cosquillas.
Me bajé una app de citas a escondidas y conocí a un tipo que, de solo verle las fotos, ya me hacía gotear. Hicimos match al toque y fui de frente: «Tengo novio, pero ando de trampa porque quiero que me den lo que en casa no me dan». El tipo se copó enseguida y planeamos todo para un día que el cornudo de mi novio se iba de viaje.
Cuando llegué a su casa, yo era un manojo de nervios. Entré toda tímida, pero el chabón no perdió el tiempo: me agarró de la cintura con una fuerza que me dejó muda y me revoleó a la cama de un saque. Yo no sabía ni dónde meterme, pero sentir ese trato brusco me puso el coño a mil; en mi vida me habían dominado así.
Sin decir una palabra, me bajó la calza de un tirón y se me hundió entre las piernas. Empezó a chuparme el coño con una locura que me hizo arquear la espalda; mi novio nunca en seis años me la había lamido con esa saña. Me la dejó hecha una sopa. De repente se paró y me dijo: «Ahora te toca a vos, nena».
Cuando se sacó el pantalón, casi me desmayo. Tenía una verga impresionante, un sogazo que nunca en mi vida había visto. Ahí confirmé que mi novio la tiene diminuta a comparación de semejante monstruo. Se la empecé a chupar como una novata, pero metiéndole garra. Se la dejé toda babosa y el hijo de puta me agarraba de la nuca, empujando para que me ahogara con su verga. Me hacía sentir su puta.
Se puso el forro y yo ya no aguantaba más, tenía el coño que me explotaba de ganas de sentir ese pedazo adentro. Me puso en cuatro bien brusco, me pegó un chirlo en el orto y me gritó: «¡Ponete en cuatro, putita, dale!». Yo, toda obediente, le hice caso.
Apenas me acomodé, me la mandó de un solo viaje, sin avisar. Por Dios, sentí que me partía al medio. Estuvimos como una hora dándole sin parar, cambiando de pose, dándome vuelta como un trapo de piso. Me hizo mierda el coño, me llenó todos los huecos como el cornudo de mi novio jamás iba a poder hacer.
Me hizo acabar tres veces seguidas, la última fue un orgasmo tan fuerte que me quedaron temblando las piernas. Fue una experiencia religiosa. Me fui de ahí sabiendo que mi novio no es más que un adorno y que yo nací para que me usen así, con violencia y con una verga de verdad.
Una respuesta
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Jajaja pobre cabrón!


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