diciembre 27, 2025

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Mi hermanastra es mi putica personal 2

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Pasaban los meses y nuestra dinámica parecía estar estancada. Nunca hablábamos del tema, es como si nunca hubiera pasado, pero aún así, de vez en cuando llegaba mi hermanastra a dormir a mi lado sabiendo lo que le haría. Poco a poco me iba volviendo más atrevido en lo que le hacía, experimentaba con más cosas: Las primeras veces solo le frotaba el clítoris, luego intentaba con subirle el brasier y lamerle sus ricos pezones, más adelante le metía ya los dedos en la vagina, y también intentaba quitarle un poco la ropa para que ambos quedáramos semidesnudos. Sí, yo sé que para cuando eso ya tenía su consentimiento, pero la adrenalina de creer que todo me lo estaba imaginando me ganaba, y prefería avanzar con precaución, así el peligro fuera cero.

Hubo una época en la que ella se rehusaba a que la siguiera tocando; no entendía la razón, y tenía miedo que nuestra relación de hermanos se derrumbara por completo, y que incluso me acusara con nuestros padres de que le estaba haciendo cosas. Ella siempre me rechazaba hablar del tema por lo que la incertidumbre era mucha.

Un día ella descuidó su celular y lo dejó desbloqueado, así que, con mucha tentación, procedí a revisarlo para ver si conseguía pistas de lo que estaba pasando. Confirmando mis sospechas, mi bella hermanastra había conseguido novio y por su cabeza veía demasiado inmoral lo que sucedía entre nosotros dos…

Ya me había rendido para ese entonces, pero mi sufrimiento no duró mucho realmente, la relación de ella fracasó, durando solamente un mes. Claro está que aún ella no quería seguir haciendo cosas conmigo, pero poco a poco iba aflojando, hasta que un día volvió a mi habitación a tener una siesta…

Como ya tenía miedo de que volviera a pasar que ella me volviera a rechazar, intenté algo más atrevido, basado en algunas historias que leía a veces cuando me masturbaba: Hable con ella, y pregunte que si podíamos hacer un trato, muy simple, el cual consistía en darme un pequeño beso, a cambio de que yo le diera algo de dinero. Sí, sé que era algo muy simple, pero en mi mente pensaba que eventualmente nuestros tratos iban a escalar más y más… Spoiler: Tenía toda la razón.

Desde ese día nuestra relación cambió por completo, y lentamente nuestros tratos se iban haciendo más y más candentes…

Los primeros días eran solo besos, aunque cada vez de más segundos. ¿Qué había de especial con los besos? Pues que la iban calentando de a poquito, y abrían la puerta para que en medio de su calentura me aceptara manosearle las tetas. Pasamos así semanas, y habían veces que ella incluso me ofrecía esos tratos a cambio de cosas no monetarias como ayudarla a lavar la cocina, y hasta a veces me lo daba todo gratis. Todo era perfecto, pero hey, siempre puede ser mejor, ¿no?

Ella aún no me dejaba ver su cuerpo totalmente desnudo, al menos no con ella frente a mi. Nuestro siguiente trato consistió en que se tomara unas fotos bien candentes para mi, que me sirvieran de material para mis siguientes pajas, y lo mejor es que accedió fácil a hacerlo…

Ella toma mi celular porque le da desconfianza enviarlas por alguna aplicación de mensajería, y se dirige a su cuarto a hacerse una sesión de fotos. No saben la ansiedad que yo tenía esa noche, estaba bien impaciente esperando las fotos, aguantando las ganas de manosearme porque el material aún se estaba horneando.

Pasaron entre 10 y 15 minutos, y mi hermanastra toca la puerta de mi habitación, me entrega el celular, y se va inmediatamente. Lo que yo no realizaba en ese momento, es que me estaban entregando oro puro, un material que me dejaría totalmente deslechado. Las fotos eran perfección pura, la alcanzaba a ver a ella en distintas poses, podría ver cada parte del cuerpo de mi dulce hermana, ese cuerpo atlético y delicioso que tiene… Algunas fotos que recuerdo:

Foto 1: La más simple pero efectiva, ella parada en frente de la cámara mirándola fijamente mientras todo su cuerpo estaba desnudo. No había pose ni cara candente, pero el solo hecho de poder ver así al natural a mi hermanastra hacía que me corazón se acelerara, era mi foto favorita porque la podía detallar e imaginar en miles de escenarios.

Foto 2: Posición de misionero, agarrándose una teta. Lo que me encantaba de esta foto era poder verle su hermosa cara haciendo un gesto caliente, mientras que tenía a la vista su todos sus labios, los de arriba y los de abajo. Sus tetas redonditas y firmes, ni grandes ni pequeñas, apenas del tamaño perfecto, siendo agarradas por su mano.

Foto 3: Posición de 4. No hay mucho que decir, su culo resaltaba bastante, y agradecí bastante por haberla acompañado a todas sus sesiones de ejercicio, todo ese esfuerzo que hizo ella por años dieron frutos en una sola foto en la que se alcanzaba ver de una manera tan provocativa y deliciosa sus resultados…

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Una respuesta

  1. Mateo Vilca

    Esperando la siguiente parte

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