Mi entrenador personal
TenÃamos apenas un año de conocernos, con comunicación meramente digital, yo disfrutaba ver sus videos de entrenamiento y platicábamos de vez en cuando por mensajes.
Debo confesar que me decidà a contratar sus servicios con tal de tener una excusa para comunicarme con él y acercarme de otra forma, con el beneficio adicional de ejercitarme, me gusta cuidarme y verme bien.
Soy una mujer guapa, ojos rasgados color café, labios bien delineados, piel clara y de complexión mas o menos atlética, piernas fuertes, nalgas redondas y tetas grandes con pezones rosados.
El coach diseñó mis rutinas de ejercicio y habÃa que enviarle fotos de los cambios que va teniendo el cuerpo, entre las cuales, le enviaba una que otra mostrando mis tetas al desnudo o con lencerÃa sensual, querÃa tener su atención, ya que realmente me resulta un hombre muy atractivo, naturalmente es fuerte, de músculos grandes, pero sus labios, me hacÃan imaginar todas las partes de mi cuerpo que querÃa que recorriera.
Con el tema de la pandemia, no habÃamos tenido oportunidad de conocernos personalmente, pero ya habÃa confianza entre nosotros, ya que como dije, tenemos mas o menos un año de estarnos tratando, de pronto con mensajes muy subidos de tono, ya que no he tenido reparos en decirle que me encanta que realmente lo deseaba tener entre piernas, y se que yo también le resulto atractiva, no se si por mi personalidad fuerte, o por mi fÃsico, que como dije, no está tan mal.
Por fin llegó el dÃa de un entrenamiento personal y privado, agendamos cita para una sesión de ejercicios privada en la que me harÃa demostraciones y correcciones de los ejercicios que me recomendó en mis rutinas.
Todo marchó muy normal, cada quién llegó por su lado al sitio, era como una bodega adaptada con cosas de gimnasio y anaqueles, habÃa un área aislada para otro tipo de entrenamientos que no requieren aparatos, fue ahà en dónde nos vimos.
Yo usaba unos shorts negros muy cortitos, que asomaban mis nalgas y una playera holgada para sentirme cómoda, pero por lo delgado de la tela se veÃan claramente mis pezones, lo atrapé varias veces mirando hacia mis tetas. Nos saludamos como si no fuera la primera vez que nos veÃamos en persona, con un abrazo y beso en la mejilla, y entramos directo al entrenamiento.
El estaba siendo muy profesional, pero en cada oportunidad rozaba mis piernas o tocaba mis nalgas con alguna excusa, y yo lo dejaba, por mà que tocara todo lo que quisiera, ya estaba empapada tanto de sudor como de mis jugos vaginales de lo mucho que me excitaba tenerlo asÃ, ahà solo para mÃ.
De pronto me encontré distraÃda, imaginando cosas sucias con él, y al darse cuenta me llamó la atención, me dijo que tenÃa que concentrarme y trabajar duro, pero lo único duro que to querÃa era si miembro; se le notaba grande por debajo de su ropa deportiva y desea tenerlo en mi boca.
Casi terminó la sesión de entrenamiento con algunos estiramientos tendida en el piso, el se puso de rodillas a mi lado para colocar correctamente mi cuerpo, y no resistà más, el tenerlo tan cerca tenÃa mi corazón más acelerado que nunca.
Lo besé en la boca y me correspondió, se colocó sobre mà y continuó besándome por un rato, los dos estábamos empapados en sudor, empezó a recorrer despacio mis piernas y mis nalgas con sus manos, cada toque de sus manos me erizaba mas la piel, yo ya estaba totalmente dispuesta para él.
Continuó besando mi piel húmeda y saladita, los labios, el cuello, acariciaba mis pezones sobre la ropa, y me excitaba más y más, deslizó sus manos por debajo de mi playera y comenzó a amasar mis tetas, me levantó la ropa y me las chupaba y besaba, y regresaba a mi boca, nos seguÃamos besando con ese gusto salado de la piel continuó su recorrido con las manos, apretaba mis nalgas, y yo sentÃa su miembro bien duro y lo acariciaba sobre la ropa.
El tomo mi mano y la metió en sus pantalones, le acaricié su miembro, grueso y delicioso, lo masturbaba mientras el besaba y chupaba mis tetas, mi short era tan corto que sólo habÃa que hacerlo de ladito y tenÃa acceso completo a mis labios vaginales, me frotaba el clÃtoris haciendo que me retorciera de placer, introducÃa sus dedos en mi vagina y yo lo masturbaba al ritmo en que deseaba que él siguiera.
Mordisqueaba un poco sus labios, y yo los recorrÃa con mi lengua, no habÃa palabras, nos comunicábamos sólo con la mirada, de manera instintiva, hasta que decidió quitarme los shorts de un jalón, entonces le bajé también el pantalón y de inmediato abrà las piernas para que me hiciera suya.
Me lo metió despacio, yo sentÃa como en cámara lenta cada sensación, una arga de electricidad recorriendo mi cuerpo, estaba ardiendo totalmente por el, yo misma me saqué la blusa para que tuviera mejor vista y acceso a mis tetas, me embestÃa con fuerza y yo me sujetaba de su espalda, y él me jalaba un poco el pelo y me prendÃa más, lo envolvà con mis piernas para tenerlo más adentro y empecé a mover mis caderas adelante y atrás, el lo disfrutaba tanto que se notaba en su cara, me apretujaba las nalgas resistiéndose a terminar.
Lo metÃa una y otra vez, y me yo me empecé a masturbar con su miembro dentro, me tocaba el clÃtoris con una mano y con la otra me aferraba a su fuerte espalda, los dos llegamos al clÃmax y se vino adentro de mÃ, terminamos aún mas sudados de lo que estábamos, sin ninguna prisa, ya que era una cita privada y estábamos solos.
Descansamos un momento tirados en el piso medio desnudos, entre risillas y besos, nos recompusimos, y nos salimos del lugar con miradas cómplices y un beso de despedida, jamás volvimos a tocar el tema o a vernos en persona.


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