Por

octubre 10, 2025

340 Vistas

octubre 10, 2025

340 Vistas

Me puso muy caliente un amigo

0
(0)

Bueno, tengo 20 años y llevo como dos con mi novio, pero lo que paso esa noche me tiene la cabeza hecha un lío y no paro de acordarme. Resulta que salimos con un grupo de amigos, como unos ocho o nueve, a una reunión en una casa que esta un poco lejos de todo. La cosa es que después de un rato ahí, decidimos movernos a un bar en el centro. El problema era el transporte porque no todos tenían carro. Al final, varios nos fuimos en el carro de una amiga, una SUV, pero aun así ibamos apretados. Como yo soy la mas bajita, me tocó la peor parte: irme sentada en las piernas de alguien.

Para no incomodar tanto, me acomode medio en la pierna de mi amiga Valeria, que iba en el medio del asiento de atrás, y medio en la pierna de mi amigo Sebastián, que iba sentado al lado de la puerta. Sebastián es amigo de hace años, siempre hemos tenido buena onda, es de esos tipos callados pero con una sonrisa que te hace dudar de todo. El camino era una mierda, lleno de topes y baches, y cada vez que el carro brincaba, yo me movía y sin querer me iba deslizando mas y mas sobre la pierna de Sebastián. Al principio fue sin querer, de verdad, pero después de unos cuantos topes, ya estaba prácticamente sentada sobre sus muslos, con mi espalda contra su pecho. Podía sentir su aliento en mi nuca y el calor de su cuerpo a través de la ropa.

Y entonces fue cuando lo sentí. Algo duro, muy duro, que empezaba a presionar contra mis nalgas, justo en el medio. Al principio no caí, pero con el siguiente bache, ese bulto se clavo mas entre mis glúteos y fue como un choque electrico. ¡Era su verga! Estaba dura como una piedra y yo sentada encima. El corazón me empezó a latir a mil por hora, me puse nerviosa y caliente al mismo tiempo. No sabia que hacer. Voltee la cabeza un poco, para mirarlo de reojo, y el me estaba viendo fijo. No dijo nada, solo me sonrió con esa sonrisa picara que tiene y me hizo la seña de silencio con el dedo en los labios. 🤫 Mi mente decía «quítate, ahora mismo», pero mi cuerpo no me obedecía. Al contrario, sentí como me mojaba toda al instante.

El, viendo que no me movía, puso sus manos en mis caderas. No con fuerza, sino con una firmeza que me paralizo. Y entonces, con el pretexto de otro bache, me movió. Fue un movimiento sutil, un leve balanceo de sus caderas hacia arriba que hizo que su verga, aun cubierta por el pantalón, se frotara directamente contra mi culito. Un gemido casi se me escapa y tuve que morderme el labio. La música estaba alta en el carro y todos hablaban, asi que nadie se dio cuenta de lo que estaba pasando en nuestro rincon. El no paraba. Agarraba mis caderas y me guiaba en un movimiento circular lento y constante, haciendo que yo restregara mi culo contra su polla dura. Cada vez que lo hacía, sentía un escalofrío que me recorría toda la espina dorsal y terminaba entre mis piernas, donde ya estaba empapada. No podía creer lo que estaba pasando. Yo, con novio, frotándome como una perra en celo sobre la verga de mi amigo en el asiento trasero de un carro lleno de gente.

Me incline un poco hacia adelante, como para ajustarme la sandalia, pero en realidad fue para presionar más contra él. Fue un movimiento instintivo, no lo pude evitar. El gruñó bajito en mi oído y sus dedos se apretaron más en mis caderas, hundiéndose en mi carne. «Quédate quieta,» murmuró contra mi pelo, y su voz ronca me puso aun peor. Ya no era solo un juego de frotarse, la tension era tan densa que podía cortarla con un cuchillo. Sentía cada pulgada de su erección a través de mis leggins y su jeans, marcando el camino entre mis nalgas. Empecé a moverme yo también, siguiendo el ritmo que el marcaba, disimulando con el movimiento del coche. Hacia como si me estuviera acomodando por los baches, pero en realidad estaba buscando su verga, restregando mi coño contra su pierna y mi culo contra su dureza.

En un momento, uno de los de adelante se dio la vuelta para preguntar algo y yo me congele, tratando de poner una cara normal mientras por dentro sentía que me iba a correr solo con la presión. Sebastián, el muy descarado, no se inmutó. Siguio con sus manos en mis caderas, quietas, pero su pulso delataba la tension. Cuando el otro amigo volvió a mirar hacia adelante, Sebastián me apretó más fuerte contra él y susurró: «Te gusta, ¿verdad? Sentirme aquí abajo.» No pude responder, solo asentí con la cabeza, sintiendo un rubor quemarme la cara y el cuello. El viaje se me hizo eterno y a la vez duró un segundo. Cada semáforo, cada curva, era una tortuga y una delicia. Cuando por fin llegamos al bar y el carro se detuvo, fue como despertar de un sueño muy caliente. Todos empezaron a bajarse, riendo y hablando. Yo me moví lentamente, sintiendo la humedad en mis leggins y la marca imaginaria de su verga en mi cuerpo. Al levantarme, sin querer, mi mano rozó su entrepierna y pude sentir lo duro que seguía y lo grande que era. El me miró y me guiñó un ojo antes de salir del coche como si nada.

Bajé con las piernas temblorosas, tratando de arreglarme la ropa sin llamar la atención. Mi amiga Valeria me preguntó si estaba bien, que me veía colorada. Le dije que era por el calor. Mentira. Era por la calentura. Todo el rato en el bar no pude dejar de mirar a Sebastián. El estaba tan tranquilo, tomándose una cerveza y hablando con los demás, pero cada vez que nuestras miradas se cruzaban, sentía otra vez ese fuego en el vientre. Sabía que lo que había pasado estaba mal, que era una traición a mi novio que ni siquiera se enteró, pero no podía evitar excitarme al recordar la sensación de su verga dura apretándose contra mí. Esa noche, cuando llegué a casa y me metí en la ducha, no pude evitar tocarme pensando en él, en sus manos en mis caderas, en su voz en mi oído, y en lo que hubiera pasado si el viaje hubiera durado solo cinco minutos más. Me corrí en menos de un minuto, gritando su nombre en silencio contra la pared fría de los azulejos. Y desde entonces, cada vez que lo veo, me vuelve a pasar lo mismo.

¿Que te ha parecido este relato?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Deja un comentario

También te puede interesar

goku x bulma

anonimo

02/01/2014

goku x bulma

El festival de gemidos

nilicuesta

17/09/2025

El festival de gemidos

Después de tanto.. (Historia real.)

dobletentacion

05/08/2010

Después de tanto.. (Historia real.)
Scroll al inicio