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Me follé a la esposa de mi amigo
Mi historia es simple. En una fiesta de amigos ya maduros conoci a una pareja muy simpática, como yo estaba soltero, recién separado, me uni a ellos en una simpática charla, solo que mi interés estaba puesto en la hermosa hembra, Marcia. Aunque yo tenia una pareja por esas días, andaba necesitado de tener mas y más experiencias sexuales. Estaba abierto a la vida. Su marido, se llamaba Esteban, era realmente muy simpático y yo notaba que el tipo me hablaba de su mujer, como invitándome a conocerla. Ambos tienen 50 años, yo tengo 59. Les conté a que me dedicaba y planificamos una salida a unas fuentes termales cerca de la ciudad. Los tres coincidimos en ser amantes de la ecología.
Llegamos los tres a las aguas termales y esa tarde luego del almuerzo nos dimos realmente una sesión de relajo, Marcia estaba deliciosa, unos tremendos pechos algo caidos se veian tentadores forrados en el apretado bikini de baño.
Sus piernotas gruesas estaban deliciosas y para que hablar de su culote, una diosa, nalgas carnosas prominentes, suaves, piel muy blanca, como me gusta. Obviamente hice como que no miraba pero ellos se abrazaban y frente a mi se besaban y tocaban. Me parecio una osadia y una falta de criterio, ¿me estarían enviando un mensaje? Pensé.. En un momento Marcia al salirse de la fuente termal, caminó y pude verle nítidamente sus labios vaginales dibujados en el bikini. Se notaba depilada entera y de verdad me dejaba con una erección deliciosa.
Esteban me hizo un comentario sobre su mujer, pero me hice el sordo. No tuve el valor de decirle que su esposa estaba riquísima y que con gusto me la follaría. Sin embargo él insistió con un “ ¿que te parece mi señora, Eugenio, cierto que es una belleza?”. No me obligues a decirte lo exquisita que está tu mujer, te puedes poner celoso, respondí. Se rio y me dijo que era un honor para él recibir ese comentario.
Esa noche cenamos en la cabaña, Marcia lucia una calentona minifalda que me permitia degustar sus muslos carnosos y no tuvo mejor idea que ponerse crema en sus piernas delante de nosotros. Yo miré, pero confieso que estaba exitado. Su marido me miraba, miraba a Marcia y se reia. “…mi amor, Eugenio no podrá dormir esta noche si sigues poniéndote crema…” lanzo una carcajada. Ella se tapó el entrepiernas riéndose y dijo…”es gratis que aproveche” y se rio. Luego de unas copas de wisky cada cual partio a su habitación. Me acosté pero pensando siempre en la exqusita mujer que tenia en la pieza del lado. Al salir del baño miré hacia su habitación y la pude ver desnuda una fracción de segundo.
Impresionantes tetas, y que hermosos pezones. Deje mi puerta sin cerrar y me dedique a oírlos. Obviamente se disponían a tener sexo. Me desnudé y me comencé a tocar, estaba decidido a masturbarme. Pasaron 15 a 20 minutos y oigo a Marcia que golpea mi puerta me tapé y griete “adelante”. Me dijo que estaba preocupada que Esteban tenia un fuerte dolor de estomago y que al parecer la cena le había caído mal. Como soy médico acudí. Me vesti como pude para disimular mi erección y parti a la pieza de la parejita; efectivamente era una gastritis. Todos estábamos medio desnudos, el pobre hombre estaba en pelotas, gritando de dolor y vomitando. Lo lleve al baño y lo calme, luego le dimos agua hervida fría para evitar su deshidratación y le di calmantes que siempre llevo conmigo. Lo acosté. En todo el trámite fue imposible no ver a Marcia. Apenas tapada con una blusa, me mostró el culo desnudo todo el rato. Exquisitas nalgas y un coño depilado, con largos labios vaginales.
Fuimos al living a tomarnos un té, mientras Esteban dormía. Mire y miré hasta que ella, pasada ya la tensión del incidente, se relajo, se rio y me dijo “con la preocupación no me preocupé de vestirme, ¿me perdonaras?” Yo feliz le dije, por mi que te quedes desnuda.
Su concha depilada estaba a la vista, las tetas le colgaban apenas tapadas por la blusa. Sus anchos y oscuros pezones eran evidentes. Me miro se rio y me pidió wisky, me paré, servi y al entregarle el vaso me toma la mano, me mira se rie, me agacho y cuando me recibe el vaso mi mano palpa su pierna, un delicioso muslo carnoso apretado y suave. Me acerco, la beso y subo la mano hasta llegar a una mojada concha que se abre… deliciosa, Marcia deja la copa en la mesita, le quito la blusa me bajo el pantalón y ella se acomoda, se sienta encima de mi, se afirma de mis hombros y comienza a subir y bajar para dejar mi verga completamente enterrada.
Estábamos teniendo sexo sin siquiera cruzar palabras. Mi pene es bastante grueso y largo (mide 22 cms) y Marcia me hizo ver que le dolia; ella comenzó a controlar cuanta verga requeria su vagina, sentándose con suavidad, parándose luego en un ejercicio que me tenia loco, al enterrarse la verga sus tetas quedaban en mi boca, sentir y morder sus pezones oscuros y duritos fue fantástico … acaricie las caderas, las piernas, la espalda, le bese la boca, las orejas, el cuello, al oído me dijo que mi verga estaba perfecta “cuando yo te diga me la clavas entera amorcito” me dijo al oído… enseguida me dijo “ahora, culeame a fondo” Oi la instrucción y sujetándole las nalgas me enterre por completo en el cuerpo exquisito y carnoso de la mujer.
Cerca de 10 minutos estuvimos, hasta que Marcia estallo conteniendo el grito…me mordió el hombro y me aguanté, Marcia había gozado un orgasmo explosivo, luego se sale de la posición, se gira, se pone de rodillas y me hace una mamada espectacular… Eyacule en su boca casi de inmediato. Tragó todo se limpio los labios con su lengua y me besó.. Tomamos wisky y nos fuimos a dormir. Al dia siguiente hicimos como que no había pasado nada. Esteban estuvo débil por la mañana y se recupero por la noche, el finde semana termino bien. Me culie a una exquisita hembra, y seguimos siendo amigos como antes
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