septiembre 2, 2025

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Me cogí a la nueva del trabajo

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Wena wena hoy me decidí por con tar mis andadas, y la de hoy es de lo que me pasó con la flaca nueva de la cafetería. La contrataron la semana pasada una pendeja ricacha como de 21 años flaquita pero con unas tetas que no podí dejar de mirar. Me tocó a mí enseñarle la weá, y la mina cachaba altiro, no era weona pa’l trabajo.

Estuvimos toda la tarde webiando entre las máquinas de café, echándonos tallas y weás. La muy zorra me miraba con esos ojos de «aquí hay que hacer algo» y yo como soy más vio le seguí el juego. Cuando nos tocó cerrar juntos le dije: «Oe, ¿y después de esta pega fome no querí ir a tomar algo?». La mina ni lo pensó dijo que sí altiro.

Fuimos a un bar cerca de aquí nos tomamos unos piscolazos y la weá se puso buena. Entre trago y trago, nos empezamos a pegar unos garabatos que pa’ qué. De repente en un descuido la pillé contra la pared del baño del bar y nos echamos unos besos que casi me deja sin aire. La mina tenía una boca caliente, con unos labios que sabían a cereza y pisco.

Le dije: «¿Querí seguir la farra en mi depa? Está acá noma’». Y again la muy puta ni dudó. Caminamos los diez minutos hasta mi casa, webiando y tocándonos como si ya fuéramos pololos.

Ya adentro prendí la tele pa’ disimular la tensión sexual que teníamo’ pero era obvio que queríamo’ culear. Nos tiramos en el sofá y seguimos webiando hasta que no aguanté más y le eché encima. Ahí empezó la weá seria: le saqué la polera y aparecieron unas tetas perfectas chicas pero duras con unos pezones rosaditos que parecían de mentira. Le mordí los pesones y la muy zorra gemía como gata en celo.

Bajé más le bajé el short y la calzón y la mina ya estaba empapá’. Le empecé a comer la pepa como si fuera el último manjar y ella no paraba de gritar: «¡Sí, sí, no pares!». La tenía temblando.

Cuando ya no aguanté más la puse en cuatro en el sofá y se la metí de una. ¡La conchetumare que estaba apretada! Me costó entrar pero una vez adentro era puro fuego. Le daba duro sintiendo cómo sus nalgas chocaban contra mis huevos. La muy puta gemia como loca gritando que no parara.

Después la hice arrodillarse y me chupó la pija como profesional con esa boquita chica que parecía que no iba a caber pero la muy perra se la trago entera. Hasta los huevos me lamía la muy zorra.

Pa terminar la levanté y la apreté contra la pared. Le metí la pija de nuevo y ella se enganchó de mis hombros, con las piernas alrededor de mi cintura. Sentía cómo temblaba y cuando yo estaba a punto de venirme se la saqué y me corrí en su cara y tetas. La muy guarra se restregó mi leche como si fuera crema pa’ la piel, y después me limpió la pija a chupadas hasta dejarla impecable.

Qedamos hechos pico tirados en el piso de mi living y la muy perra se fumó un cigarro como si nada. Ahora en la pega nos miramos y sabemos que esto va a pasar again porque la weá estuvo demasiado buena. ¡Así no más es la vida cumpa!

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