Made in italy
Hace un tiempo vino a la comunidad una nueva vecina, Gio, al principio solo la veÃa a veces por la comunidad alguna vez tomando el sol o bañándose en la piscina, pero la verdad que a parte de algunas frases de cortesÃa y simples holas y hasta luego, prácticamente no habÃa hablado nada mas con ella, según creo vive con su novio, lo importante es que es una niña de las que quitan el hipo, esa no-relación cambio una mañana que me la encontré enfrente en un bar, vi. que estaba llorando y me acerque a ver que la pasaba, al principio queria que me alejase, pero poco a poco fui insistiendo, dando señales de preocupacion por mi parte hacia una amiga de confianza, como si realmente me importase, intentando hablar con ella dandola confianza, diciendola y dando a entender que podia confiar en mi, al cabo de unos minutos Gio pudia confiar en mi, bajo cualquier otra circunstancia no e habria ni dirigido la palabra, pero una niña como ella, en ciertos momento, por sentirse desconsoladas, por sentirse presas de ciscunstancias abversas o por lo que fuera, comenzo a soltarse conmigo y a hablar en confianza, contandome su hasta ese momento secreto, me contó habÃa tenido una discusión con su pareja y estaba bastante mal, por lo que recuerdo me contaba que su pareja la estaba engañando o la habÃa engañado con otra, en ese momento me di cuenta que podrÃa ser una presa fácil para llevarla al catre, me estaba contando algo muy intimo y secreto, su pareja le haia sido infiel y ella se la tendria que devolver con alguien, sobre todo alguien de confianza con quien se sintiera agusto pero tambien alguien con quien no hubiese compartido mucho.
Asà que con esa idea en mente comencé a hablar con ella, como amigo de confianza, alguien en quien podrÃa confiar para lo que fuera, la invite que viniera a mi casa con la excusa de que asà no la verÃan los vecinos si se ponÃa de nuevo a llorar y que no era buena idea ir a su casa si estaba su pareja porque seguirÃan discutiendo, que era mejor que pasasen unas horas y que se relajase, fuimos a mi casa indicándola por la hora, era un buen momento para comer algo, asà que la dije que esperase en el salón unos minutos mientras sacaba algo para comer, lleve varios platos al salón junto con una botella de vino y un par de copas, Gio continuamente me decÃa que no era necesario que no me molestase, yo la respondÃa con un simple no es molestia, que menos puedo hacer por una amiga, la verdad que haria lo que fuese por poder follarmela, su cara era perfecta, unos labios increibles, unos labios deliciosos, un cuerpo para ser poseido, unos pechos turgentes se adivinaban debajo de su ropa, siempre la habia visto marcando un culo y unas caderas sublimes, se pusiera lo que se pusiera es una hembra que brilla por su belleza y magnetismo este donde esté.
Nos pusimos a charlar mientras comÃamos un poco, haciendo pasar la comida con la botella de vino, hablábamos un poco de todo, con su nombre y el acento ya sabÃa que era italiana, pero ya me daba mas referencias de su ciudad natal, de la universidad donde estudio, que trabajaba de traductora en una editorial y hacÃa luego trabajillos de interprete y traducción para complementar el sueldo, al terminar de comer quedaba aun bastante vino, pero Gio me dijo que no querÃa beber mas que un poco mas de vino en su cuerpo podrÃa hacer que cometiese alguna locura, con ese acento italiano que tiene, me estaba poniendo a 100 y la referencia era clara en ese momento, habÃa estado animándola a que si el novio la habÃa engañado, que ella hiciera lo mismo, no con el primero que pasase pero si con alguien que la gustase, después de esas frases su actitud hacÃa mi cambio bastante, comportándose de una manera muy coqueta hacÃa mi, ya tenÃa una buena parte del camino hecho en ese sentido.
Ya por la tarde seguÃamos en mi casa charlando, en cierto momento la cogà de la mano mientras seguÃamos charlando, no rechazó ese contacto, asà que poco a poco fui avanzando por ese camino hasta que en unos minutos ya la estaba besando apasionadamente, mi mano acariciaba su nuca mientras mis labios exploraban sus labios, mientras mi lengua se introducia y jugueteaba con su lengua, contactos leves unos momentos y en otros apasionados, intentando acaparar su lengua con la mia, acaricié su suave piel, y besando su cuello y la lÃnea que habÃa delimitado el escote, le desabroché el sujetador. Sus pechos son increÃbles, grandes, redondos, jóvenes y tersos, desafiantes a la gravedad a pesar de ser liberados de la sujeción, con pezones pequeños, marronáceos y puntiagudos por la excitación; definitivamente las mejores tetas que he visto nunca, acaricié esas tetazas con fervor mientras mi lengua jugaba con la suya,
al rato los labios de Gio fueron bajando y se paró en mis pechos, lamió y beso alrededor de mis pezones mientras se ponÃan duros. esa sensacion hacia que desease que llegase a ellos, pero ella, se recreaba eludiendolos y me ponÃa ponia mas caliente y sobre todo más impaciente, en mi entrepierna mi rabo habÃa crecido cuanto le permitÃan los calzoncillos y el pantalón. Hasta que, por fin, se desplazó y se metió el pezón izquierdo en la boca. Además, este es el que yo tengo más sensible. Me encantaba como me succionaba con esa pequeña boca y me mordÃa levemente con aquellos dientecitos. No podÃa con mi excitación, mi polla iba a reventar.
Unos minutos más tarde solo tuve que insistir un poco para ir a mi cuarto, hacÃa el cual mientras nos dirigÃamos Ãbamos abrazados, tanto en el sofá de mi salón como el camino a mi cuarta fue todo como muy dulce, pero Gio al ver la cama, dió un cambio radical, me quitaba la ropa con furia casi, sin darme tiempo casi ni a respirar, como ya me habia quitado toda la parte de arriba de la ropa, fue dándome besos mientras se agachaba hasta que llegó a ponerse de rodillas delante mà mientras me bajaba los pantalones y la ropa interior, comenzó a acariciarme y poco a poco a masturbarme, de pronto sentà como introducÃa mi miembro ya erecto entre sus labios, hasta el fondo, dejándola unos segundos dentro de su boca mientras me acariciaba el tronco con su lengua, se habÃa tragado mi polla unos segundos mas tarde me di cuenta que no hacÃa falta marcar el ritmo, y me la comÃa con una maestrÃa propia de una verdadera experta. Mientras succionaba, chupaba y se tragaba mis cojones, noté como mis manos rodeaban sus pezones y magreaba ese apr de pechos. TenÃa los pezones endureniendose, Gio tiene unos pechos duros y turgentes, de un tamaño que apra mi es la perfección. LamÃa mi polla desde la base y subió dando besos y pequeños lengüetazos hasta llegar a la punta donde daba unos pequeños besos. En una de las primeras subidas acariciandome y besandome mi erecto mastil, fue cuando la cogió con la mano y bajó mi pellejo para dejar al descubierto mi capullo. Tras esto empezó a dar ligeros y rápidos lengüetazos con la puntita de su lengüita justo en el frenillo. No podÃa creer lo que me estaban haciendo esa italianita. Se notaba que no era su primera vez. TenÃa una técnica increÃble. Yo ya no deseaba más que se metiera la polla en la boca. Si no, me iba a correr solo con eso. Me controlaba para no correrme pero finalmente no aguanté, me corrà de forma impresionante, necesitaba liberarme como agua de mayo después de las horas que llevaba escuchándola, en ningún momento se retiro, llene su boca, sus labios, su cara entera con mi leche, en ese momento me dijo que aun no habÃa sido mala, que eso habÃa sido un simple preludio de lo que querÃa hacer esa tarde, palabras mágicas.
asà fue, nos tumbamos en la cama, Gio y yo nos fuimos besando y acariciando primero suavemente, pero poco a poco con mas pasión, fui recorriendo con mis labios desde su cuello poco a poco bajando por sus pechos, quitando poco a poco la ropa que llevaba, besando y acariciando su precioso cuerpo, sus preciosas tetas, bajando hasta llegar suavemente a su barriga, mientras mis dedos recorrÃan sus costados suavemente, casi sin tocarla, hasta que llegue a su entrepierna, tenÃa un olor a coñito fresco que me pone como loco, sin quitarla aun el tanga, fui dando suaves besos, mordisquitos y caricias alrededor de su zona genital, por sus muslos, levantando un poco su tanga para darle lametazos en su vagina que ya estaba completamente húmeda, Gio estaba gimiendo, no esos gemidos fuertes tipo pelÃcula porno, sino ese tipo de gemiditos que son suaves pero continuados, al poco como una bestia, empecé a chupar y a chupar ese coñito tan sabroso, relamiendo, succionando su clÃtoris. Entonces, ella no aguantó más y empezó a suspirar y hacer ruiditos cada vez más fuertes, empezamos a masturbarnos el uno al otro, fui de nuevo hacÃa sus pezones y comprobé que al lamerlos, comerlos, besarlos, retorcerlos, pellizcarlos, Gio se retorcÃa de placer, hasta el punto que tuvo un orgasmo dulce, el momento era lo suficientemente excitante que mi pene empezó a llenarse de sangre otra vez y estaba preparado para cualquier tipo de penetración, me coloque entre sus piernas, se las abrà lo mas que pude, y coloque mi polla en su entrada, le introduje la cabeza primero, sintiéndola al máximo, vi como frunció el ceño, luego seguà deslizando mi miembro mas hacia dentro de ella. hasta la mitad. Ella soltó un leve gemido. Apoye mis manos en al cama y empuje con fuerza hasta que entro toda, Gio arqueo su cuerpo soltando un ya no un leve gemido sino ya un gemido de placer que me aprecio resonó por todo el edificio, asi se la metà hasta el fondo, la tome de la cintura y me recosté sobre ella, la bese y comencé a bombearla, el mete y saca era delicioso, se la metia toda luego la sacaba y se la volvÃa a meter, el mete y saca era constante, pero lo que mas me fascinaba, era Ver la cara y Las tetas de Gio, sus mejillas se sonrojaron y gemÃa, mi bombeo era acompañado de sus gemidos, que increÃble.
Le dije que me montara, lo hizo, fui notando como mi polla entraba en su coñito, entraba poco a poco hasta que llego hasta el fondo notando como mis huevos hacÃan de tope con su culo, prorrumpió en un sonoro berrido al sentirse empalada de aquel modo que ella misma se habÃa provocado. Despues de unos segundos empezó a cabalgar a distintas velocidades, la tomaba de la cintura con las dos manos y la guiaba arriba y abajo, mientras que ella movÃa sus caderas adelante y atrás, Se quedó unos segundos parada gozando de aquel dulce martirio que mi polla dentro de ella le provocaba. Arqueó su cuerpo como un felino estirándose hacia atrás y a partir de ahÃ, teniendo sus manos bien apoyadas en mi pecho, comenzó a menearse de forma lenta pero que para mà me pareció verdaderamente deliciosa. Mi miembro no hacÃa más que entrar dentro de ella como el cuchillo en la mantequilla, estaba tan empapada con sus abundantes jugos que los empujones de ambos se hacÃan fáciles y sencillos. Poniéndose en cuclillas sobre mÃ, tenÃa de ese modo la ventaja de poder hacer mayor fuerza sobre mi eje erecto mientras yo la tenÃa firmemente sujeta por las caderas follándola y follándola con grandes envites que la hacÃan por momentos tocar el cielo. De ese modo conseguà que se corriera dos veces
Nunca en mi vida me habÃa sentido asÃ, presa de una excitación, de un deseo y de una pasión tan acuciante, al principio me cabalgaba lenta y dulcemente, hasta que noté como su estrecha vagina empezó a dar apretones a mi glande, cortos al principio y aumentando en duración hasta apretar todo mi pene dando un quejido seguido de varios suspiros, mis caderas reaccionaban solas, al instante y con un movimiento hacia delante mi verga se abria paso deslizándose entre sus labios vaginales con facilidad, como al siguiente momento la penetraba muy poco a poco y muy lentamente. Estaba muy mojada, sentà el calor de su coño envolviendo mi glande, y me introducia cuanto podia, toda su vagina ardÃa, cuando notábamos que estábamos a punto del orgasmo, cambiábamos de velocidad, nos acariciábamos, nos besábamos, las lenguas recorrÃan la parte del cuerpo que podÃan y las manos y dedos buscaban cualquier parte del cuerpo del otro, acariciando, besando, magreando, desde la boca pero en ese momento cualquier parte del cuerpo aceptaba ser acariciado, subia mis manos por sus costados hasta llegar a sus pechos, se los acariciaba, se los estrujaba, se los magreaba, pelliscaba sus pezones, volvia a subir recorriendo su cuerpo hasta su cuello, hasta sus mejillas, rojas de la excitación, su piel ardia como el fuego, tal era su grado de excitacion, llevo sus labios a mis dedos y me los chupaba como se me estuviese haciendo una mamada, esa visión era de lo más sexual, volvia a bajar mis manos acariciando su cuerpo, hasta su pecho de nuevo, unas tetas, perfectas, grandes, redondas, los pezones se ponÃan duros y grandes, y ella con mi polla en su coño, dibujando ochos, acariciándose, acariciándome, acariciándola, era una verddadera delicia tener mi polla dentro de Gio, era sublime sentir las paredes de su vagina sobre mi miembro, notando como subia y bajaba alrededor de mi falo, Gio se sigue corriendo como una perra y ya he perdido la cuenta de los orgasmos que lleva, sólo se que este macho le está dando la follada de su vida y que le va a dejar el coño como el tunel de Guadarrama como siga dándole asà de duro
Mi nena berrea, se queja, grita, me dice que la estoy matando, que la parto en dos, que su coño esta a punto de reventar, que se corre, que no deje de darle polla, que quiere que me la folle duramente y suavemente a la vez, y cuando lo dice, se vuelve a correr de nuevo, vuelve a tener otro orgasmo mientras me abraza del cuello, abrazandome fuerte, como su macho, su hombre que soy en ese momento.
y en el momento que sus gemidos eran más estridentes, en el momento que ella tenÃa otro orgasmo increÃble, yo descargue mi leche dentro de ella, llené su vagina por entero, de su coño empezó a chorrear, nuestros jugos más Ãntimos y calló rendida sobre mÃ.
Desde ese dÃa, Gio no se preocupa si fue engañada por su pareja, ni si es engañada, cuando nos apetece quedamos y damos rienda suelta a un sexo increÃble, para mi es una de las mejores follamigas que tengo, no se la puede comparar con ninguna otra.
2 respuestas
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