Por

Anónimo

diciembre 16, 2022

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Llenaron de leche a mi mujer en mi propia casa.

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En aquel entonces en el ámbito sexual nos iba bien, era cuando recién empezábamos a experimentar el que ella se acostara con otros. Ya habíamos experimentado un par de veces y el elegido era un compañero de su trabajo, más joven por cierto, creo que de unos 19. Aunque me daba mucho morbo y me encantaba que ella me contara sus encuentros mientras teníamos sexo, aún no me animaba a la experiencia de verlos en vivo, seguía sintiendo raro. Para estas experiencias había un par de reglas y las 3 principales eran que siempre que fuera a acostarse con otro me tenía que decir y contar con lujo de detalles, otra era que nunca en donde vivíamos y una más era que con otros siempre debía ser con condón.

Cumpliendo las reglas la verdad era que la pasábamos muy bien, llegando incluso al punto de que yo elegía su ropa cuando iba a esos encuentros (regularmente alguna falda corta y la infaltable tanguita). Y su compañero no era precisamente el menos feliz con la situación, queriendo cogerse a mi mujer al menos un par de veces a la semana.

En fin. El punto es que en una ocasión que me tocó trabajar de noche (me tocaban 2 días al mes) llegué a casa en la mañana como normalmente y todo parecía como de rutina. Mi mujer se veía algo cansada pero no presté mucha atención ya que yo mismo estaba exhausto. Desayunamos, fuimos al mercado y mientras hacíamos las compras se me desapareció un rato. Cuando nos volvimos a encontrar la vi algo sospechosa así que le pregunté que a dónde había ido o qué había comprado y no me quería decir… Insistí todo el camino hasta que llegando a casa y dada mi insistencia, me enseñó por fin lo que había comprado: La pastilla del día después. Enseguida empecé a imaginar lo que había pasado y comencé a enojarme, ya que si era lo que sospechaba había roto una de nuestras reglas principales… Intenté controlarme y muy a mi pesar le exigí una explicación y que me dijera qué había pasado.

  • Es que… Vino Raúl… – empezó ella.

  • Y LUEGO!? – contesté, aunque ya sabía lo que había pasado pero quería escucharlo…

Silencio.

  • Y LUEGO? – repetí yo, intentando tranquilizarme.

  • Tuvimos relaciones…

  • Habíamos quedado que aquí no!

Más silencio.

  • Ajá???

  • Pues ya, eso fue lo que pasó.

En ese momento mi imaginación comenzó a volar con oas posibilidades e inevitablemente comenzó a surgir una erección en mis pantalones.

  • No, nada de que eso fue lo que pasó, ya rompiste una regla así que ahora me cuentas.

Al parecer ella se dio cuenta de que además de estar molesto también comenzaba a excitarme la situación, de modo que tomó aire y comenzó a explicarme con toda la calma del mundo…

  • Pues es que estaba chateando con Raúl y sin querer se me salió decirle que hoy no estarías en la noche… Y pues una cosa llevó a la otra…

  • Ajá, sin querer… Y luego??

  • Pues es que ya sabes cómo es de caliente – lo sabía por lo que ella me había contado jajaja – y pues en cuanto supo que no estarías quiso venir a verme…

  • A verte o a cogerte? – la interrumpí.

  • Pues sí, a eso.

  • Continúa – Dije ya con mi voz «calmada».

  • Pues cuando menos me di cuenta ya estaba fuera de la casa y ni modo de no abrirle… Te juro que yo sabía a que venía y tenía toda la intención de decirle que aquí no, pero en cuanto le abrí la puerta luego luego se me lanzó, ni siquiera me saludó y ya me estaba desabrochando el pantalón mientras me besaba el cuello y ya sabes cómo me prende eso…

  • Sí, lo sé. Continúa.

  • Entonces cuando menos me di cuenta ya me los había bajado y me manoseaba toda, me agarraba las nalgas, mis pechos los apretaba por encima de la ropa y sin dejar de hacerlo me dio la vuelta, me empinó y ni siquiera me bajó la ropa interior, sólo me la hizo a un lado y de un golpe me la metió, con decirte que ni cuenta me di de cuándo se había bajado él los pantalones y el bóxer.

  • Y qué ropa interior llevabas? – pregunté, ya superando la lujuria a mi molestia.

  • La tanguita rosa que te gusta – contestó. En efecto era la tanguita que más ne gustaba en ella, de encaje, muy bonita cuando estaba de lado.

  • Y luego?

  • Pues se ve que estaba muy ganoso, porque ahora sí me dio duro, me la metía hasta adentro y no dejaba de nalguearme y jalarme el cabello. Aunque no duró mucho por lo mismo, yo creo que me estuvo dando a lo mucho como 10 minutos y cuando sentí ya se estaba viniendo.

  • … … En dónde????

  • Pues… adentro…

  • Y el condón??? – empecé a enojarme de nuevo.

  • Es que te digo que fue todo muy rápido, cuando quise darme cuenta ya me tenía bien ensartada y pues a esas alturas ni modos de pedirle que se lo pusiera…

  • Entonces se vino dentro de ti!!??

  • Sí… Bastante, traía mucha leche, me dejó escurriendo como no tienes idea – Ella me decía eso para calentarme de nuevo y que olvidara mi enojo, jaja.

  • Ok… Ok… Y eso fue todo, verdad?

  • No…

  • Siguieron después de eso?

  • Algo así…

  • Explícate.

Para esas alturas ya no podía más, así que me desabroché el pantalón, saqué mi pene y comencé a masturbarme lentamente…

  • Pues ya después de la primera cogida ya se calmó un poco, me saludó como es debido y me dijo que me quitara todo menos la ropa interior, me dio una nalgada y me ordenó que le hiciera de comer. Así que me quedé en tanga y brasier y pues fui a la cocina a prepararle algo. Cuando fui al cuarto a llevarle la comida estaba acostado completamente desnudo viendo la tele y con su pene semi erecto. Le di la comida y ni me volteó a ver, sólo me dijo «chúpamela»…

  • Espera espera espera, eso que dices fue en NUESTRO CUARTO? EN NUESTRA CAMA??

  • Sí…

Respiré, estaba a la par de excitado y molesto. Con mucho esfuerzo pude controlarme…

  • Ok… Ok… Continúa.

  • Y pues ya, me puse a chupársela mientras él comía lo que le había preparado… Estuve así como 10 minutos y de hecho al poco se le paró de nuevo y ya ni me cabía en la boca, ya ves que la tiene grande…

  • Sí, ya me has contado.

  • Y pues ya cuando terminó de comer ahora sí me prestó atención de nuevo y qué bueno, porque aunque tiene un buen aparato pues por lo mismo ya me había cansado. Para ese momento ya la tenía bien parada y pues la verdad yo también ya me había calentado y más porque aunque la primer cogida fue intensa pues no fue mucho tiempo y me dejó a medias, así que ya me iba a quitar la tanga para aprovechar la posición en la que estábamos y clavarme en esa vergota… Pero no me dejo! Puedes creerlo!?

  • Por que no? O sea cómo?

  • Me dijo que no, que esa noche yo era su perrita y a las perritas se les daba en cuatro, así que con un poco de brusquedad me puso de a perrito y pues otra vez sólo me hizo la tanga a un lado y me la metió de golpe, aunque esta vez entró mucho más fácil porque yo ya estaba bien mojada… Creo que esta vez si disfruté un poco más, pero como que si se le pasó un poco la mano.

  • En qué sentido?

Yo ya estaba tremendamente excitado y seguía masturbándone, aunque procuraba no hacerlo con mucha intensidad porque no quería venirme aún.

  • Pues sí me dolían las nalgadas que me daba! Hijo de la chingada, se dio vuelo con mis nalguitas, jajaja. Me jalaba del cabello… Me insultaba!

  • Qué te decía??

  • Jajaja es que me da pena…

  • DIME!

  • Pues que era su puta, que me encantaba que me diera verga y me hacía repetírselo mientras me tenía bien ensartada. Y pues ahora sí estuvimos más rato así él dándome de perrito, tomando mis caderas para empujármela más adentro y yo pues dejándome jaja, yo creo ahora sí aguantó más porque ya se había venido. De repente supongo que ya se iba a venir porque se detuvo y sin decirme nada se salió y se recostó. Pensé que era mi momento y yo ya estaba bien puesta para clavarme en esa vergota pero en cuanto empecé a treparme en él me agarró del cuello con una mano y con la otra me cacheteó!

  • Ehhh?? Cómo!?

  • Tranquilo, tranquilo, no fue taaan fuerte aunque sí me sacó un poco de onda. Me cacheteó y me dijo «a dónde a dónde a dónde? Si quieres que te siga cogiendo tendrás que ganártelo, puta! Órale, a chupar verga». Normalmente lo hubiera mandado bien lejos, porque nunca se había puesto tan intenso, pero yo ya estaba bien caliente y quería cabalgar esa vergota, así que me dejé mientras Raúl me jalaba del cabello y metía su verga en mi boca, pero esta vez no es como que yo se la chupara, sino que empezó a cogerme por la boca! Sus huevos casi llegaban a mi barbilla pero no me achiqué y aguanté para ver si ya por fin me dejaba cabalgarlo… Afortunadamente no duró mucho cuando de repente me soltó, ahora sí me desnudó por completo, me quitó la ropa interior y me volvió a ensartar en cuatro… Muy fuerte, muy rápido… Sentí que ya se quería venir pero yo no quería quedarme con las ganas así que intenté quitarme pero me tomó fuerte de las caderas y no me soltó me siguió dando y me dijo «espérate, putita, qué no ves que te voy a llenar de leche?» «Pero yo quiero arriba!» Le contesté… «Ya cállate puta!» Me nalgueó y me siguió dando hasta que de repente sentí cómo se venía nuevamente dentro de mí…

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Una respuesta

  1. helenx

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