Por

marzo 16, 2026

134 Vistas

marzo 16, 2026

134 Vistas

La leche de mi cuñado

0
(0)

Esto pasó hace como tres meses. Yo estaba en una situación de mierda, sin plata, con deudas hasta el cuello, y no sabía qué hacer. Vivo sola, mi ex se fue hace rato, y la pensión no alcanza ni para las facturas.

Un día subí una historia a Instagram, una foto mía en la cama, en poca ropa, medio insinuante. Nada del otro mundo, pero linda. A los minutos me llegó un mensaje. Era él, mi cuñado. O sea, el hermano de mi ex.

«Que linda te ves», me puso.

Yo le puse un gracias y listo. Pero él siguió. «Si necesitas plata, avísame. Te puedo ayudar».

Me pareció raro. Siempre fue medio raro conmigo, desde que estaba con su hermano. Miradas largas, piropos cuando él no escuchaba. Pero nunca pasó nada. Ahora que su hermano es mi ex, como que se sintió con más libertad.

«No necesito nada, gracias», le puse. Mentira, necesitaba todo.

Pasaron unos días. La cosa empeoró. Me llegó un aviso de corte de luz. Me quería morir. Y entonces me acordé de él. Agarré el teléfono y le escribí.

«Oye, ¿lo de la plata sigue en pie?»

Su respuesta fue inmediata. «Claro. Cuánto necesitas?»

Le dije el número. Me dijo que sí, que me lo pasaba. Pero después puso: «A cambio, ¿me podrías mandar algo? Una foto linda. Como esa que subiste».

Me quedé helada. No sé por qué, porque en el fondo lo esperaba. Mi mano temblaba un poco mientras escribía. «¿Qué tipo de foto?»

«Vos sabés. Algo íntimo. Que me ayude a… dormir».

Lo pensé dos segundos. Necesitaba la plata. Y además, no voy a mentir, me dio calor. Saber que él, el hermano de mi ex, el que siempre me miraba a escondidas, me estaba pidiendo eso. Me metí al baño, me saqué la remera, me saqué el corpiño. Mis tetas, grandes, con los pezones duros del aire. Me saqué una foto. La mandé.

«Uff», puso él. «Gracias. Ahí te deposito».

Me llegó la notificación al toque. Pagué la luz esa misma tarde.

Pasó una semana. Me escribió otra vez. «¿Necesitás más? Te puedo dar el doble».

«¿A cambio de qué?», pregunté, sabiendo la respuesta.

«De un video. Haciéndote algo rico».

Acepté. Me pidió que me tocara para él, que le mostrara cómo me gusta. Me grabé en la cama, con la mano entre las piernas, gimiendo bajito, pensando en él mirándome. Se lo mandé. Me depositó al toque.

Esto se volvió una rutina. Cada dos o tres días, él me pedía algo. Fotos en ropa interior, en tanga, mostrando el culo. Videos tocándome, metiéndome los dedos. Yo se los mandaba, él me pagaba. Siempre puntual, siempre agradeciendo. Y cada vez pedía más. Más subido de tono.

Un día me pidió que le mandara una foto sin nada. Completamente desnuda. Se la mandé. A los dos minutos me llegó una foto de él. Su verga. Parada, grande, con la mano apretándola. Me quedé mirando la imagen sin saber qué hacer. Era la primera vez que me mandaba algo así. Mi cuerpo reaccionó solo. Sentí el calor entre las piernas.

«Estás buenísimo», le puse, sin pensar.

«Vos más», dijo él. «No sabés las ganas que tengo de comerte entera».

«Y qué te lo impide?»

No contestó. Pasaron unos días. Yo no podía dejar de pensar en su foto. En esa verga. En cómo sería tenerla cerca, en la boca, adentro. Me tocaba pensando en él.

Hace una semana, me escribió. «Necesito verte».

«¿Para qué?»

«Para darte esto en persona», dijo, y me mandó una captura de una transferencia. Era más plata que nunca. «Y para que me des vos también».

Le dije que sí. Quedamos en un café cerca de mi casa. Llegué y estaba ahí, esperando. Más lindo de lo que recordaba. Más grande. Me saludó con un abrazo y me apretó fuerte. Sentí su cuerpo contra el mío y me mojé al instante.

«Vamos a tu casa», dijo. No fue una pregunta.

Caminamos las dos cuadras sin hablar. Yo temblaba. En el ascensor, me miró fijo y me dijo: «Te imaginé así tantas veces». Le agarré la mano y se la puse en mi culo. Él la apretó fuerte.

Entramos, cerró la puerta y me empujó contra la pared. Me besó. Fue un beso profundo, con hambre, con lengua. Sus manos me agarraban las tetas, me las apretaban. Yo gemía contra su boca.

«Quiero chupártelas», dijo. Me levantó la remera y me bajó el corpiño. Mis tetas saltaron, grandes, duras. Se arrodilló y empezó a chuparlas, una y otra, pasando la lengua, mordiendo suave. Me agarraba de las caderas y me apretaba contra su cara.

«Son perfectas», decía entre chupada y chupada.

Después me bajó el jean y la tanga de un tirón. Me puso las manos en las nalgas y me las abrió. Me metió la lengua ahí, en el culo, sin avisar. Grité. Me agarré de su cabeza y se la apreté más. Me comió el culo como si no hubiera mañana, metiendo la lengua, pasándola por todo.

«Ahora vos», dijo. Se paró y se bajó el pantalón. Su verga saltó, enorme, parada, con una gotita en la punta. «Chupámela como en los videos».

Me arrodillé y se la metí en la boca. Era grande, llenaba todo. La chupaba, la pasaba por mi garganta, la sacaba y la volvía a meter. Con una mano le acariciaba los huevos, con la otra me tocaba a mí. Estaba empapada.

«Pará, pará», dijo, y me levantó. Me llevó a la cama, me puso boca abajo, me levantó el culo y me la metió de una. Grité fuerte. Era más grande de lo que imaginé, me llenaba toda, me rompía.

«Te gusta, putita? Te gusta que te coja el hermano de tu ex?»

«Sí, sí, dame más duro», gemía.

Empezó a cogerme fuerte, agarrándome de las caderas, metiéndomela toda. El sonido de los cuerpos chocando, mis gritos, sus gruñidos. Me dio la vuelta, me puso boca arriba, me levantó las piernas y me siguió dando. Me miraba fijo, con los ojos medio locos.

«Me corro», dijo de repente. «Dónde querés?»

«En la boca», supliqué. «Quiero tu leche en la boca».

Se sacó y me la puso en los labios. Me vine en la cara, caliente, espesa. Me llenó toda la boca, me chorreó por la barbilla. Me tragué todo lo que pude.

Nos quedamos ahí, jadeando, enredados. Después de un rato me dijo: «Hay más de eso. Cada vez que quieras».

Yo todavía tengo su leche en la garganta. Y ya sé que esto no termina acá. Porque él ya me escribió otra vez. Y yo ya le dije que sí.

¿Que te ha parecido este relato?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Deja un comentario

También te puede interesar

mi novia cachonda maria lu

anonimo

03/07/2015

mi novia cachonda maria lu

Betty tremenda

anonimo

12/02/2014

Betty tremenda

Con un Subaro azul.

anonimo

24/03/2020

Con un Subaro azul.
Scroll al inicio