La fantasía se hizo realidad
Soy médico kinesiólogo, tengo 54 años y estoy divorciado hace 4 años de una mujer hermosa que me dejó por otro. Desde entonces he tenido muchas parejas sexuales, hermosas, viejas, jóvenes etc. Una tarde visitando sitios pornograficos me tope con una página de hombres. Gruesos, delgados, jovencitos, viejos, todos mostrando sus penes, la mayoría erectos. Me rei lo encontré algo tonto y aburrido, pero en una de las galerías encontré unas fotos de un pene realmente hermoso, duro, largo, erecto, con un glande perfecto, la curvatura era precisa, el ancho hermoso. Debian ser 22 o 25 cms de carne masculina. Era un tipo que se ofrecía a los curiosos. Escribí, y al hacerlo supe que pondría en juego mi virilidad. Nunca en mi vida había seguido ese impulso gay.
Para mi sorpresa me contestó y me envió otras imágenes de su cuerpo, es delgado y se ve maduro y abierto de mente. Comenzamos a intercambiar correos, experiencias, ideas, fantasías. Aun no nos mostrábamos el rostro pero creo que ya le conocía cada centímetro de su cuerpo. Renzo tenía 58 años, casado y era profesor universitario de economía y finanzas, alto delgado, canoso, de cuerpo muy bien cuidado.
Una noche soñé que le chupaba el pene, desperté exitado y le conté, al día siguiente. Comenzamos a intercambiar fotos de nuestros penes y una tarde estando solo y exitado me depile entero y me fotografié por completo, desnudo. Enzo me escribió diciendome que mi cuerpo le habia gustado mucho, me pregunto si yo me atrevería a dar el paso decisivo: tener una experiencia homosexual. Lo pensé durante semanas y como viviamos en la misma ciudad, acordamos vernos. Llegamos a un cafe en el sector alto de la ciudad. Ambos iríamos con un libro rojo en la mano. Llegue antes y me escondi en mi auto. A las 11,20 llegó un hombre delgado, de barba bien cuidada, canoso, muy alto, muy bien vestido. Se veía distinguido y elegante. Era él.
Me acerqué y lo salude, charlamos e inmediatamente lo imagine desnudo, imaginé su gran pene erecto y cai rendido, sabía que si me ofrecía sexo diría que si. Era buenmozo, serio, culto, intelectual, varonil. Estuvimos 3 horas charlando y me ofreció llevarme. Yo andaba en auto pero quise subirme a su coche y sentirme poseido por este hombre.
Al despedirnos me besó en los labios y me bajé. Quede loco, esa noche me masturbe y casi no dormi.
Al dia siguiente lo llamé y acordamos vernos. Renzo fue directamente al grano: te llevo a un hotel, me dijo. Debes llevar una gran bufanda, lentes oscuros y un sombrero. Asi casi disfrazado de mujer entramos a un hotel en un sector alto de la ciudad. Me senti Grace Kelly con pene.
Apenas entramos riéndonos por el disfraz, me abrazo y me besó, ambos estábamos con terno y corbata, y fue chocante tocarlo, y sentir su barba en mi boca. Mientras sentia su lengua en mi boca, pensaba en sentir su pene. Lo desnudé, lo bese entero y al fin pude tener en mi mano esa belleza de carne de 25 centimetros, completamente erecta. Lo admiré un rato, piernas largas, llenas de pelo, delgado, abdomen plano, poco musculoso, nalgas pequeñas, muy redondas. Su pene precioso, de gruesa cabeza, venas pronunciadas, largo, levemente curvo, sus bolas pequeñas, una fragancia maravillosa. Olí su verga, la puse en mi boca.
Tomándolo de sus bolas me metí en la boca su maravilla sexual. Era mi primera vez, fue delicioso, desde ese minuto supe que yo era homosexual. Me comporté con una mujer, le hablé con una voz finita, débil y cantada. Me desnudé, le pedí que me besara mis piernas, mi abdomen y mis pezones, luego hicimos un 69 y senti sus labios en mi verga pequeña y poco masculina. En ese 69 logramos coordinar nuestros orgasmos y eyaculamos juntos, saboreando nuestro néctar. Como resultó multiorgásmico, su pene no se bajó con la eyaculación, pese a lo abundante de su néctar, entonces le dije que deseaba ser poseída, una goma como la suya merecía una cuevita apretada como la mía.. Me senté encima de mi hombre, me abri las nalgas y me penetró. Su pene me invadió de manera perfecta, profunda, indolora. Mientras me besaba los pezones. Super duro y largo senti los estertores de su miembro en mi ano. Puedo decir que ha sido la experiencia más rica, formidable y completa que he vivido en mi vida.
Hoy después de dos años con Renzo, siento que me domina y me fascina. Dejó a su esposa, vivimos juntos y soy decididamente gay y feliz. Sexualmente hay días en que el que domina soy yo y lo penetro, otras veces -las más- soy su mujer.


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