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Anónimo

noviembre 1, 2025

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La fantasía hecha realidad con mi "vecina"

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La historia de como la fantasía que tuve por mucho tiempo con mi «vecina», se me cumplió! (para los que les gusta leer)

Vivo en una privada en una zona muy calurosa de México, llegué aquí desde hace algunos años y tuve la fortuna de establecer buenas amistades con algunos vecinos. Un día conocí unos vecinos recién llegados y desde que vi a la «vecina» (entre comíllo vecina, porque no es vecina inmediata, vive a un par de minutos caminando en mi privada) me pareció muy guapa, pero no le presté tanta atención, acababa de tener un bebé y se veía cansada y delgada.

Pasaron algunos años, e hicimos un muy bien círculo de amigos, incluidos ellos, mientras el tiempo pasaba, ella comenzó a «recuperar su figura», (era inevitable notar como sus curvas iban creciendo, la notaba más voluptuosa y firme -también había entrado al gimnasio-). Ella lo sabía y se notaba que se sentía cada vez más segura con su cuerpo, observaba que cada vez se ponía cosas más entalladas, más cortas, más escotadas, siempre con clase, sólo siendo sexy, femenina y sintiéndose más agusto con ella misma y su «nueva figura».

Yo siempre traté de ser respetuoso, pero no dejaba de notar lo buena que estaba, y bueno, el alcohol en las reuniones siempre hacía su trabajo, de vez en vez salía un tema sexual e imaginármela en esos momentos hacía que el deseo que sentía por ella fuera creciendo cada vez más; pero siempre tuve muy clara la línea que no se debe rebasar… hasta que un día, ella me hizo un comentario que me hizo sentir que ella también quería «borrar esa línea». Yo pensé que nunca me había notado -hasta ese momento-. Fue un comentario relativamente inocente y juguetón, pero eso fue lo que inició todo: Yo dije que ya se había acabado la temporada de andar sin playera, hasta febrero, a lo que ella contesto «ahhh, por qué hasta febrero!? -si, al lado de su esposo- que afortunadamente estaba borracho y no la escuchó.» Yo, sin pensar le contesté (mientras caminábamos juntos por una cerveza cada quien) «que, quieres que ande sin playera diario? (tampoco crean que soy un modelo, sólo me mantengo en forma, pero si sobre salgo de entre los hombres de mi edad y algunos no tan de mi edad) alo que ella contestó, pues un taco de ojo no se le niega a nadie, no (con voz más baja y más cerca de mi). PUM! esa frase, lo cambio todo! El resto de la noche, me costó trabajo dejar de mirarle las piernas, los labios, su silueta parada a contra luz en el ventanal mientras platicaba con otras personas -internamente luchaba por no hacerlo, pero sentí que de alguna forma ella había abierto la puerta- y ocasionalmente nuestras miradas se cruzaron sin más que una sonrisa.

Pasaron más horas y aunque suelo no tomar mucho, esa noche en especial, todo mundo tomó un poco de más. Casi al final de la noche, fui al baño y ella iba saliendo, yo ya estaba un poco mareado y tropecé con ella en la puerta del baño -mientras me tomaba del brazo me dijo- oye, no vayas a pensar mal de mi por lo que te dije eh!? Nuevamente, sin pensar, le contesté: ya me había emocionado, ella solo se rio (estaba esperando que dijera más -después me lo confesó-) y un silencio tenso e incomodo inundó ese espacio de 1 metro que ocupábamos a la entrada del baño. Me acerqué a su oido (la música estaba muy fuerte) y le dije, pensé que no me notabas, yo a ti si. Otro invitado a la reunión llegó y rompió el momento de tensión bromeando con un «epa, epa!!!». Nadie se imaginaba ni pensaba nada porque siempre fuimos muy respetuosos antes de ese momento.

Me fui de la fiesta, y ya acostado, no me dejaba de dar vueltas ese momento, ella por su lado, (sin saberlo yo), estaba igual. Vi que su esposo salió en calidad de bulto y me arriesgué Le mandé un mensaje a su IG, me fui con todo: «Pau» (nombre ficticio), hace tiempo te noto y no dejo de pensar en ti, me encantas y creo que se empieza a notarse, no puedo dejar de ver tus piernas en esos shorts ajustados o tu silueta cuando estás a contra luz, no sabes lo que daría por una noche contigo. Se que esto es muy riesgoso, pero no lo mandaría si no estuviera seguro de que tu también me notas. Me vuelves loco! P.D. Se que estoy rebasado una línea, si me equivoqué, ignórame y por favor hagamos de cuenta que nunca te escribí. Solo contestó: «No puedo hablar».

La incertidumbre, ansiedad y hasta la pena se adueñaron de mi por varios días que no supe nada. La vi un par de veces a lo lejos y nos saludamos como si nada hubiera pasado nunca.

Pasaron un par de semanas y un día por la mañana escribió en el chat de vecinos que si alguien le ayudaba a sacar una iguana de su casa (es muy común en esas privadas). Yo le contesté por aparte que si quería iba (soy conocido por no temerle a los animales y ayudar con esas cosas en la privada), vi que escribía pero no mandaba nada, después de un par de minutos, sólo contestó «ok, gracias».

Continua en la segunda parte…

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