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Encuentro nocturno con el vigilante
Esta experiencia ya tiene algo de tiempo pero lo recuerdo muy bien por el morbo y lo espontáneo que fue.
Ocurrió después de media noche, eran las 2 de la mañana y yo estaba llegando a mi casa después de estar cotorreando leve con unos amigos en otra zona. No estaba completamente borracho pero había tomado una o dos cervezas y para ese entonces ya me encontraba normal. Llegué y cordialmente saludé al vigilante, que usualmente rola turnos y nunca es el mismo en todo el día.
Aunque era de noche, pude notar que era un chavo joven de entre 25/26 años pero lo que me llamó la atención fue la falta de uniforme que por lo regular ellos portan. Estaba en una playera blanca de tirantes sin mangas y sólo traía puesto el pantalón un poco holgado, como si se hubiera quitado el cinturón.
Quise sacarle un poco de plática «qué tal la noche? algo aburrida?» le pregunté y él afirmó con su cabeza, aunque se notaba un poco distraido, y después me dijo que sólo se estaba relajando un poco por la hora. Se levantó de su lugar, acercándose para seguir platicando por unos minutos…
Una cosa llevó a la otra y muy sacado de la pena me invitó a entrar a su cubículo, que no era tan pequeño. Me dijo que ya me ubicaba un poco por algunas veces que entraba con otros chavos, era muy obvio que eran ligues 😅… «a ti gusta ese ambiente sexual no?» me preguntó, a lo cuál afirmé y dije «por qué? a poco se te antoja algo ahorita?».
Él sólo se apenó y sorprendió por la pregunta mientras yo ponía mi mano en su entrepierna y le dije «siempre y cuando no nos atrapen, con gusto te puedo ayudar un rato». Era una noche bastante aburrida en una zona muy tranquila, así que hice lo mio, me puse de rodillas, saqué su verga ya algo erecta y empecé a mamar.
Le chupaba su cabeza, bajando hasta sus huevos y metía toda su verga en mi boca mientras le señalaba que metiera su verga hasta mi garganta. Una buena mamada es con todo y garganta profunda. Así estuve por varios minutos, mamaba todo su pito tomando velocidad mientras él también cogia mi boca con más intensidad.
Después me dijo que quería venirse dentro de mí, así que me levantó, me empinó en su pequeño escritorio, bajó mi pantalón y empezó a darme una buen cogida de culo. Yo no tuve de otra mas que gemir y decir «dame toda tu verga» mientras me seguía dando duro, empinadito y bien relajado por toda la calentura del momento.
Al final él decidió venirse en mi cara, así que sacó su verga y empezó a masturbarse hasta que disparó un buen chorro de semen en toda mi cara. Se la terminé de chupar un rato más y nos despedimos.
A la noche siguiente, lo seguí viendo pero nunca se volvió a repetir ese momento. Siempre tuve ese pensamiento morboso de hacerlo una vez más pero ya no se pudo lograr. Ahora hay otra persona, un señor maduro, y de repente me dan ganas de intentar sacarle plática y que se dé algo más.


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